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29 de diciembre, mediodía de un día lindo, pero infierno en la calle Florida.
Los que no se fueron aprovechando los feriados del 31 y el 1° de enero, deberían estar todos amontonados en esa calle, imposible caminar sin llevarse a alguien por delante en medio del tumulto. A pasos de Viamonte y a mitad de cuadra, hay algo que parece ocupar casi tres cuartos de vereda, como cuando bailan tango o se arma un show callejero que obliga a la gente a pasar por un pasillo improvisado.
De refilón, al pasar, veo que hay un cuerpo tirado, a medio cubrir por una bolsa plástica negra, y un policía parado al lado. Por debajo del plástico asoman las manos, parecen las manos de una señora grande, y al costado, tirados, una cámara de fotos, un libro y un ramito de flores. ¿Sería una turista, que vino de paseo pero encontró la muerte?
La gente al pasar se va parando, algunos mirando con horror, otros con fascinación, como si fuera un imán que no deja mirar para otro lado. Hay quien aprovechando el momento, y no sé porqué extraña morbosidad, saca fotos.
Como siempre que veo un accidente, o una ambulancia que corre abriéndose paso con las sirenas a todo volumen, me dio por pensar en esa persona ahí tirada, sin vida, y preguntarme como habrá sido su último día.
¿Habrá intuido que este era el último? ¿Se habrá levantado hoy como si esta fuera una mañana mas, como la de ayer o como la de mañana….o habrá tenido alguna sensación diferente?…¿Habrá hecho su ritual cotidiano de cada día, ajena a la realidad que la esperaba a la vuelta de la esquina?. ..¿Le habrán quedado cosas importantes por decir a las personas que le importaban?…¿Le hubiera gustado haber dicho otras palabras, de saber que eran las últimas? ¿Hubiera hecho algo diferente?… ¿Habrá tomado conciencia, el minuto antes, que era el final?…. ¿Habría alguien esperándola, preocupándose por la demora?
Seguramente habrá salido del hotel o de la casa, con esa sensación de inmortalidad que llevamos todos puesta… aún conscientes de que la muerte algún día nos encontrará… ¿no nos jugamos a que no será en las próximas horas ni en la calle Florida?
Que sea una noche especial…. como sea que cada uno prefiera vivirla!
Cuando soy buena, soy buena…. pero cuando soy mala soy malísima….

Hace poco, fue el cumpleaños de uno de los monstruos, el del medio (23). Éramos como 16, y por esa cosa de la vida moderna y la comunicación de estos días, había en casa 14 celulares. Hay un videíto que circula por internet y mails en cadena que dicen que poniendo un maíz pisingallo (el de hacer pochoclo) en el centro de 4 celulares, al hacerlos sonar a todos juntos, los maíces se abren y se hacen pochoclo (por las ondas y esas cosas). Y que si eso le pasa al maíz, no hay que descartar lo que le puede pasar al cerebro. Será verdad???
Probemos. Pusimos, entonces, 5 granos de maíz en la mesa. Antes probamos con algunos en el microondas para ver si se hacían pochoclo, o estaban vencidos (se vencerán los maíces?)… y si, se hicieron pochoclo, o sea, estaban buenos. Pusimos también 7 celulares rodeando los maíces, y con los otros 7 llamamos a los de la mesa, todos al mismo tiempo.
Aparte del ruido infernal al sonar todos juntos, el movimiento de algunos que estaban en modo vibración, y el buen momento y lo divertido que fue hacer todo eso con mis padres, los monstruos y mis sobrinos, no pasó NADA. Lo hicimos con uno solo, por si 5 fueran demasiados, pero tampoco pasó NADA.
Conclusión: es un mito de los tantos que circulan por ahí, y el celular capaz no quema el cerebro ni da dolor de cabeza, ni rostiza las neuronas, como dicen.
Lo de poner un gato dentro del microondas para que se seque después de bañarlo, (según una versión que circula por ahí) no lo probamos, pero leí en el diario que en Inglaterra una persona lo hizo: el gato se chasmuscó y murió, y el dueño demandó a la fábrica de microondas por no aclarar en el manual del usuario que no había que meter seres vivos dentro del aparato. Como no tengo gato, no hubo que lamentar víctimas.

Los demás opinaron….