Durante varios años trabajé en una empresa de la que también era socia.
Corría el año 2000, y a la par de la situación económica que vivía todo el país y todas las empresas, la nuestra era muy grave, por el tipo de actividad y la imposibilidad de modificar alguno de los parámetros que determinaban el ingreso y las salidas. Vivíamos ajustadísimos, buscando la manera de llegar no solo a fin de mes, sino a fin de año y al próximo año…subsistir de la manera que fuera posible, empecinados en no ser una mas de las muchas empresas que bajaban las cortinas.
Todos los que trabajaban en nuestra empresa aceptaron reducir un 20% sus sueldos. Los socios, en la medida que teníamos algún otro ingreso que nos permitiera al menos mantenernos, dejamos de cobrar y los que no tenían ningún otro recurso, también entraron en la reducción del 20%.
El esfuerzo era de todos, dueños y empleados, trabajando por el mismo objetivo: no sucumbir a la crisis.
La esposa de uno de los socios, tuvo un problema de salud, bastante serio. Aunque era de los que tenía otros ingresos además de los de la empresa, al estar atravesando un momento delicado, volvió a cobrar el total, a costa de dejar de pagar algunas cosas, lo que equivalía a endeudarnos más. El caso lo exigía.
Pasados unos muy pocos meses en los que no trabajó, pero siguió cobrando, volvió en un horario muy reducido, pocos días por semana. Siguió haciendo algunas cosas de las que hacía antes, y en una de sus idas al banco se quedó con una parte de lo que se iba a depositar.
Por mas que se le reclamó muchas veces las boletas de depósito, siempre tenía una excusa para no darlas, la había olvidado en su casa, en el otro edificio, el maletín quedó en el auto, y razones varias. Durante algunas semanas seguimos reclamándole las boletas, mientras seguían las excusas de él, hasta que finalmente pedimos en el banco la copia del resumen, que ya había retirado él. La verdad quedó sobre la mesa.
Confrontado con lo que estaba a la vista, a mí me enseñaron que esto es robar, su respuesta fue que a él también. Vendió su parte, renunció a su cargo, y seguimos sin él.
A partir de ese momento la empresa se dividió en dos. Los que aprobaron su proceder, amparados en que su situación lo justificaba, y los que pensaban que había otros caminos y otras maneras, y que nada justificaba la mentira y el robo.
Uno cree que se conoce, que frente a determinados hechos, actuaría de cierta manera. La situación, quizás nos confronte con otra realidad. ¿La ocasión, hace al ladrón? ¿Será que todos somos de una manera hasta que pasa algo importante, y entonces es el momento en que finalmente sale la esencia y se muestra la hilacha? ¿Podemos asegurar cómo somos, con seguridad absoluta? ¿Hay hechos que justifican ser distintos a lo que decimos ser?

40 comments
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Septiembre 22, 2009 a 10:49 am
Solitaria
Nunca estuve en esa situación, pero creo que definitivamente existen otros caminos. Podría haberles pedido plata, tranquilamente. Nada justifica ese proceder.
Septiembre 22, 2009 a 11:00 am
Carugo
Ahhhh, difícil pregunta, si las hay!!!!
Y no sólo por interés baila el mono.
Lo que quiero decir es que no tiene que ser sólo dinero lo que nos haga abandonar nuestra línea de conducta, nuestra escala de valores.
Mire, (hasta ahora) nunca me vendí por dinero ni robé. Es más, por no transar ni chuparle las medias a más de uno, perdí oportunidades de mejorar sustancialmente mi posición económica.
Pero a lo que voy es que muchas veces me dije “yo no haría esto” y después descubrí que cuando me apretaban los zapatos fui menos terminante en mi juicio.
No se si la ocosión hace al ladrón pero si tengo bien en claro que entre el blanco y el negro hay muchos matices de grises.
Sí tengo cosas por las que arrepentirme? Sí, algunas veces pequé por omisión, por tibieza y otras por exceso y egoísmo pero aprendí que el “Yo jamás…” es muy relativo.
Ya lo decía Groucho Marx medio en joda, medio en serio:
“Estos son mis principios, y si no les gustan… puedo cambiarlos”
Le mando un saludo.
Septiembre 22, 2009 a 11:27 am
Carlos
Te contesto con una referencia cinéfila…
En la última película de Michael Mann “Enemigos públicos” cuando el personaje de Jhonny Depp esta asaltando el banco, en la ventanilla hay un cliente, entonces el delincuente le devuelve los billetes que eran de él y le dice “venimos por el dinero del banco, no por el suyo”.
Un beso
Septiembre 22, 2009 a 11:48 am
Marina
A priori creería que hubiera tomado otro camino. Pero creo que en verdad uno no sabe quién es ante determinada situación hasta tanto no está metida en ella. Presuponer es fácil y hasta puede ser una ilusión. Tal vez todo radica en la fortaleza de nuestras ideas. En ver hasta donde las podemo llevar. Besos!
Septiembre 22, 2009 a 12:08 pm
Verónica Molina
Es muy difícil esa situación, Ana. Sabés por qué? Es cierto que “había otras formas de pedir la plata prestada”, sin robar. Pero por lo que vos bien describís, ustedes ya habían hecho muchos sacrificios -como comunidad de personas y como empresa- para “bancar” esa situación. Podía él pedir algo más? Yo creo que en ese momento de crisis, sin razonarlo bien, debe haber sentido que “ya lo iba a reponer” ese depósito, debe haber sido un impulso desesperado y de ninguna manera un robo efectuado por un ladrón. Un ladrón, no es el que roba por robar, ni bien encuentra oportunidad? Cuando se roba por desesperación, en esa única posibilidad loca e insalvable- porque a la corta o a la larga, es sabido que lo van a enganchar- éso es “robar” del mismo modo que roba un ladrón? Yo creo que es pura desesperación, manifestada en eso, en un robo de ínfima categoría…
Septiembre 22, 2009 a 12:14 pm
Martin
Hola
EL hombre por naturaleza no es avaro, todo lo contrario.
Yo diria que su travestismo esta relacionado con las primeras formas precapitalistas .
Igualmente era un socio, alguien que tenia una parte, ustedes le hicieron un favor y se sintieron desilucionados cuando se enteraron.
Pero no hay comentario sobre los empleados, ellos no tenian ninguna ayuda , resignaron el 20% del salario y este tipo no los cago a ustedes, se cago en primera medida en sus empleados.
Saludos
Septiembre 22, 2009 a 12:45 pm
Anavril
Esa época fue bastante nefasta.
Principalemente, en lo que llevo de vida, aprendi que nunca hay que decir nunca.
Porque uno tiene un discurso de lo que se debe hacer y lo que no, un discurso armado generlamente desde la tibieza de la cama, en esos momentos insomnes, pero llegado el momento de la angustia y la desesperacion, no siempre se ve más salida que la fácil e inmediata. Por ahí en otro momento, ese señor también hubiera pensado: hay otras formas…pero cuando se ve todo negro por el dolor y la desesperacion…dificil, sale el instinto de superviviencia a toda costa.
Yo creo que uno puede saber las distintas salidas, pero sólo se pueden tomar posturas una vez pasado por esa situacion.
Septiembre 22, 2009 a 2:42 pm
Comun
Hola!!!!!
“la ocasión hace al ladrón”, pero esta ocasión no era la de él, era su trabajo y lo tenia que hacer responsablemente, si lo hubiese pedido, tal vez ……………no tendría que haberse quedado sin nada, como se quedo.
Un abrazo de oso.
Septiembre 22, 2009 a 4:20 pm
La candorosa
No hay situación que justifique un accionar como el de este socio que nos cuenta. Sencillamente: robó.
Si fuera el señor desempleado, con varios hijos que no tiene con qué, roba unas gallinas para comer… y bueno, se justificaría.
Pero en este caso, donde se le comprendió la situación, se lo ayudó y se acepto que cobrara de todos modos y bla bla… no puede ser aceptada su actitud. Bajo ningún punto de vista.
Además, por su problema estaba poniendo en riesgo el ingreso y el pasar de muchos otros de la empresa. ¡¡Le robó a los empleadossss!!!
Sin contar que si estaba “taaaan desesperado” hubiera vendido su auto o hubiera buscado otros medios!! Vaaaamos, hay mucho vivo que usa diversas excusas para robar.
Saludos!!!
Septiembre 22, 2009 a 4:53 pm
Nadia
Para mí es como la verdad, no creo que la verdad sea diferente según el punto de vista de cada uno, la verdad es una y ya. Al final para el socio del que hablas su acto también fue el de robar, desesperado o no, es robar, nada cambia eso.
Septiembre 22, 2009 a 5:26 pm
dondelohabredejado
Un robo es siempre un robo, y no hay nada que lo justifique. Soy terminante e inflexible en esto porque lo soy con los demás del mismo modo en que lo soy conmigo misma. Siempre hay otras posibilidades, siempre existen otras opciones. He pasado por momentos muy duros y con posibilidades de dejar mis principios, incluso de modo legal. Nunca me he arrepentido de actuar bien, porque aunque he perdido mucho en lo material duermo tranquila y mi conciencia está limpísima.
He tenido alguna que otra decepción con gente como este ex socio tuyo, gente que muerde la mano que le curó la herida. No puedo comprender cómo llegan a actuar de esa manera, no puedo comprender cómo pudo mentir y sostener la mentira con otras mentiras.
Todos no somos iguales, y hay que tenerlo presente para no tropezar con la misma piedra muchas veces, aunque yo siempre confío en la gente, qué sé yo…
Es un tema duro, y nos podemos sentir mal por la realidad del que tiene problemas graves, pero todos tenemos problemas y pruebas en la vida, y un robo siempre es un robo.
Abracito.
Septiembre 22, 2009 a 8:00 pm
Any
A veces uno en la desesperación hace cualquier cosa, pero no, robar es robar, un millón de dólares o un alfiler, tanto en un caso de necesidad o por codicia solamente. Sigue siendo robo.
Podría haberlo planteado y pedir ayuda, seguramente la hubiera obtenido.
Me enoja cuando hay uno de esos robos fabulosos que quedan impunes, y la gente trata de “heroes” a los ladrones. Y todos los que se perjudican?
No hay vuelta, está mal.
besos
Septiembre 22, 2009 a 9:42 pm
Lea (Martín)
Definitivamente, es imposible asegurar como somos… el hombre pasa la vida conociéndose, con lo cual nunca está en la total seguridad para decir “soy así”, y suponer no es asegurar…
En la situación, viéndolo de enfrente, hubiera estado en el bando de los que pensaba que existía otro camino, pero no puedo asegurar, que siendo yo el socio que mostró la hilacha, haya obrado de distinta manera, supongo (y repitiendo “suponer no es asegurar”) que antes lo hubiera pedido prestado o hubiera encontrado otro camino distinto a robarlo… y por ahora me alcanza con eso de suponer que habría obrado bien.
Gracias Ana por ponernos a pensar a todos un ratito… y muchas gracias por visitar seguido mi blog. ¡Besos!
Septiembre 22, 2009 a 10:07 pm
Lady
No hay justificación que valga, eso se llama robar. Si justificamos algo así, por las circunstancias, ningún ladrón debería estar preso, porque en definitiva todos tienen un motivo para robar (y terminarían siendo todos loables). Y así podemos seguir con otros delitos.
Siempre hay otros caminos, está en nosotros elegir cual seguir.
Qué pasó después? Devolvió el dinero? Tuvo intención de hacerlo? No justifica lo anterior, pero al menos reconocería el error.
Besos
Septiembre 22, 2009 a 10:37 pm
vir
un robo es lo que es…sencillamente un robo
no soy quien para juzgar pero hay comportamientos que no son éticos y a veces me duele vivir en una sociedad que los justifica y hasta les da una cuota de heroicidad
pero no está bien
beso grande
Septiembre 22, 2009 a 11:27 pm
no importa quien soy.
El señor robo. Punto. Negra lo innegable, es peor aún.
Hay que estar en los zapatos de él, ya que se supone que lo hizo o imagino “para salvar a su esposa”.
Ahora bien, por lo que se desprende del relato, Ustedes se portaron muy bien con él, y aparentemente él no agotó todas las instancias, como la de por ejemplos blanquearles que neceistaba la guita….
Yo en esots casos tan particulares, no juzgo. no se como reaccionaría yo si esa plata ayudaría en el tratamiento a alguien que amo.
No se.
beso!
Estimada Nada se pierde:
No sólo acabo de releer lo que escribí con sus hermosos horrores de tipeo, sino que me acabo de dar cuenta que mi comentario es el número 17. No te la puedo creer…. por eso salió tan mal escrito……
borralo, meté uno antes… hace algo!!!!!
beso!
Septiembre 23, 2009 a 12:06 am
nosestamoshablando
Ana:
La apropiación indebida aunque sea disfrazada de cualquier otro nombre ya es robo, no la admito bajo ningún concepto.
A lo largo de la vida siempre hay momentos no tan buenos y malos, que deberían solucionarse sin causar daño a terceros, de lo contrario estaríamos siempre justificando lo injustificable.
Besos
Septiembre 23, 2009 a 5:38 am
S
Si el fin justifica los medios…estoy de acuerdo con el comentario de Carlos
Septiembre 23, 2009 a 10:31 am
Patricia
Adhiero plenamente con Nosestamoshablando. Los chicos se viven justificando y poniendo excusas. Los adultos tenemos la responsabilidad de no seguir haciéndolo y asumir y desde ese lugar buscar soluciones y respuestas.
Pienso que en el caso de este socio, debió haber un millón de alternativas, pero eligió el “robo” y la “estafa” porque su esencia era de mal bicho.
Saludos a todos
Septiembre 23, 2009 a 11:02 am
María
Fui criada bajo principios firmes en cuanto a como debo manejarme en la vida para ser una persona de bien. Sin embargo, confieso que no siempre he obrado como debí hacerlo o me enseñaron.
La verdad es que hoy, no pongo las manos en el fuego por nadie, ni siquiera por mí. Me refiero al proceder en todos los órdenes de la vida.
Creo que que lo que se debe y puede hacer, es conocido por todos, pero, como siempre digo/pienso, del dicho al hecho, hay un gran trecho.
En este caso particular, no creo que se haya obrado correctamente.
Besos.
Septiembre 23, 2009 a 11:29 am
Cris
Yo no cambio como el camaleòn, soy fiel a mis principios y a mi educaciòn, no creo que la ocasiòn haga al ladròn , ya era ladròn !!.
Besi
Cris // mujeresdesincuentay
Septiembre 24, 2009 a 2:28 am
Lola
No sé, yo me pregunto muchas veces lo mismo.
Es que cuando veo tanto ladrón de guante blanco que aparece en la tele (cada vez hay más, encima) nunca dejo de preguntarme cuántos de los que lo repudian (o sea la sociedad en general) no hubieran hecho lo mismo de presentarseles la situación.
Nunca di con ningún porcentaje, y mucho menos exacto, pero a riesgo de parecer muy mal pensada, creo que habría más de uno que, de presentarsele la ocasión se cambiaría de bando muy facilmente.
Ahora ahí estamos hablando de muchísimo dinero, lo que nunca fue mi situación.
Ahora cuando no se trata un monto que te vaya a solucionada la vida, y sobre todo, contar con el desprecio no sólo general (total siempre va a haber gente que no conocés) sino de gente con la que te conocés lo suficiente como para haber emprendido algo como un negocio, sinceramente no me entra en la cabeza.
Pero bueno, supongo que cada uno sabe o elige con qué puede vivir y con qué no.
Septiembre 24, 2009 a 8:41 am
Fabiana
Creo que ante una situación límite, ni siquiera nosotros sabemos lo que somos capaces de hacer.
Pero lo ideal es buscar la manera de conseguir lo que necesitamos. Hay que encontrar otros recursos.
Si todos fuéramos así, ya estaríamos fundidos hace rato…
Septiembre 24, 2009 a 10:33 am
Stella
Asi nomás, el tipo hizo mal, lo sabía, de hecho renunció! Creo que hay otros medios para conseguir dinero en momentos de desesperación. El sabía que en algún momento el asunto iba a salir a la luz, su tiempo estaba contado. Se iba a saber!
Creo que, en el fondo, por ahi ni lo pensó! Si lo hubiera pensado dos veces, probablemente no se hubiera quedado con el dinero.
De cualquier manera ya alguien dijo por ahi, de esta agua no he de beber!
Los años me enseñaron que no hay que decirlo nunca, es como escupir para arriba!
En principio, yo jamás lo haría. Si tuviera un hijo enfermo agotaria cualquier recurso antes de robar. ¿Pero si los recursos se acaban…? No sé, Ana, no sé..!
Un beso!
Septiembre 24, 2009 a 4:47 pm
Marga
Era un ladrón, nadie, por más desesperado que esté roba. Bueno, al menos me parece a mí.
Besos.
Septiembre 24, 2009 a 7:28 pm
Soledad
Yo soy terminante y de lengua filosa, pero creo que uno a veces se mete en situaciones de las que no puede salir… y no necesariamente por mala intención… pierde el control de su vida… piensa.. son dos días y lo devuelvo… y después todo se derrumba.
Cuando hay de por medio situaciones de salud, con tiempos perentorios… la desesperación te gana, a lo mejor fue eso.
El error fue no haberlo dicho de entrada en vez de mentir… y si, es un ladrón.. con atenuantes, pero ladrón al fin!
Septiembre 25, 2009 a 12:07 am
M. de Floresta
Es un bajón, para el tipo, y para los que realmente lo apreciaban. Una cosa es joder al “sistema” y otra a la gente que trabaja. Creo que siempre se puede hablar, pero no deja de ser una situación difícil. Qué cagada! (usted perdone el exabrupto)
Dejo un beso.
Septiembre 25, 2009 a 3:57 am
danny
La gente es de determinada manera, y sí, a veces muestran la hilacha, no es que la ocasión lo haya permitido, sino que lo descubrieron.
Tal vez parezca mala, pero la vida me enseñó que la gente hace esas cosas o peores porque pueden, porque son así.
Otra cosa, no sé como serían Uds. o ella, pero estuve en sitauciones parecidas y lo pedí, o urgí a que me lo dieran, y cuando pedís te miran poco menos que a una rata leprosa, “sangra mucho el corazón del que tiene que pedir”, es una frase que nunca olvido.
saludos
Septiembre 25, 2009 a 2:38 pm
Diego
Frente a un problema, eventual o buscado, las personas no modifican su esencia, sólo se delatan. De ahí la sorpresa, el dolor o el enojo.
Me gustó mucho tu blog.
Salud!
Septiembre 25, 2009 a 8:27 pm
Diego
ufff, interesante posteo.
Yo hice uno del mismo titulo en un blog anterior y pensaba publicarlo dentro de poco. Por suerte, nada que ver la historia.
Mira, como muchas otras cosas en la vida, uno es uno y su circunstancia, en la teoria todo funciona, pero cuando tenes la verdad enfrente, es otra cosa (estoy adelantandote cosas de mi posteo). Lo mismo pasa -salvando la distancia- con la fidelidad en la pareja. En la teoria, son todos fieles….
En fin, copado texto.
Te dejo un saludo!
Septiembre 25, 2009 a 8:30 pm
Mel Blanc
Creo definitivamente que hay gente honesta y gente deshonesta. El honesto no roba aunque le pongan la tentación frente a las narices. En otras palabras, el que roba “ocasionalmente” o porque se tentó era simplemente un chorro latente. Un gusto conocerte.
Septiembre 25, 2009 a 8:39 pm
Ana
Creo que nada justifica lo que hizo. Creo que uno tiene valores y éstos no cambian, independientemente de lo que nos suceda.
Pero insisto con el “creo” porque siempre fui muy terminante en cuestiones del estilo (y en otras cuestiones… suelo ser terminante, digamos!), y casos como el que planteás y otros que fui conociendo me fueron haciendo pensar que nunca hay que estar TAN seguro de determinadas cosas, cuando no hemos pasado por cosas ni parecidas.
Septiembre 26, 2009 a 7:25 am
miroslav panciutti
Pues, la verdad, no me atrevería a juzgar terminantemente. Me gustaría pensar que, en iguales circunstancias, yo no me comportaría así, pero es complicado saber cómo va a reaccionar uno, en este y en cualquier otro caso. Por supuesto actuó mal, pero para graduar ese mal hay que tener en cuenta (y es imposible) todos los factores, objetivos y subjetivos, que le condicionaron. En tal sentido, me adhiero a la vieja máxima “detesta el crimen y compadece al criminal”, y recuerdo que compadecer exige ser capaz de entender al otro, de ponerse en su lugar.
De otra parte, me sorprenden tantos comentarios de condena radical. Un beso.
Septiembre 28, 2009 a 2:30 pm
winter
Los principios se confrontan en los hechos y no cuando teorizamos sobre ellos. Los hechos muestran a un sujeto detestable.
Sin excusas, voto negativo y afuera.
Un saludo
Septiembre 29, 2009 a 5:49 pm
milenius
En principio, esto es robar.
Si la situación era tan terrible, siempre cabía la posibilidad de hablarlo.
O de vender algo: auto, compu, no sé, uno acumula cosas de las que es necesario saber desprenderse en un momento así; después verás si podés volver a comprar algo de lo que tenías.
Creo que lo peor es ser esclavo de las cosas. Si no las usás para que te salven en un momento así, y decidís usar a la gente, estás jodido. Perdiste guita, amigos, trabajo, afectos, en fin, todo lo demás…
Septiembre 29, 2009 a 9:37 pm
lao escribe
Importante esta reflexión. Yo creo “el ladrón hace la ocasión” al menos en lo profundo, ya que la conciencia tiene muchos recovecos y rebusques para autoconvencerse. Lo primero que hay que hacer, es admitirse que todos somos vulnerables; aceptado ésto, tomemos una desición de qué es lo que queremos hacer de nuestra vida….
Con respecto a aquéllos que nos hicieron un mal…si desarrollamos la capacidad de olvidar, no reclamar y perdonar adentro nuestro, daremos un salto inmenso. A veces con quedarnos en esos recuerdos, nos hacemos mal.
MUCHOS SALUDOS PARA VOS
Septiembre 30, 2009 a 4:10 pm
gamar
Yo creo que el solo pensar en justificar esa acción, refleja lo que somos como sociedad. Estamos muy mal.
Creo que esas situaciones límites hacen aflorar todo lo que la imposición social nos hace ocultar, pero está ahí.
Saludos
Octubre 1, 2009 a 4:55 am
Raúl
Salvo los estados de necesidad (como antigua atenuante jurídica) nada justificaría un mal proceder.
Octubre 4, 2009 a 4:39 pm
tia elsa
Puede ser, nunca pasé por una situación muy crítica como para quedarme con lo que no es mio, creo que trataria de pedir ayuda, pero nunca se sabe. Besos tía Elsa.
Octubre 8, 2009 a 10:57 am
NORA
..q jodida la situación, yo creo q uno tiene principios q cree q siempre va seguir, hasta q la vida te pone en una situación limite…y a veces nos encontramos haciendo cosas q nunca pensamos, pero creo que no es menor q al plantearle la situción el diga q piesa como vos “q es un robo” , y ya pasada la situación actua de acuerdo a los principios q seguramente siempre tuvo pero que por algo muy fuerte lo desbordo, irse….de alguna manera pago su error……