Se necesitan dos años para aprender a hablar… sesenta años para aprender a callar.
Ernest Hemingway
A veces, en medio de una conversación o una discusión imprevista, pueden pasar dos cosas.
Puede pasar que uno diga una barbaridad importante, un poco por no pensar demasiado lo que decimos o reaccionando a lo que el otro nos está diciendo. A veces atajándonos, defendiéndonos o retrucando, ¿la mejor defensa es el ataque?… como si fuera vital tener siempre razón o la última palabra. Otras veces nos quedamos callados, desarmados o paralizados, sin saber que decir ni cómo reaccionar, tan por sorpresa nos agarra lo que estamos escuchando.
Pasado el momento, nos damos cuenta que nos despistamos mal… rebobinamos la conversación y quizás nos queremos matar…¡¡¿¿qué dije??!! .… quisiéramos poder tener una función rewind, volver atrás y anular algo de lo que dijimos. Si fuera un juicio como en una película, pediríamos que lo dicho no se tome en cuenta y se elimine. ¡Imposible! No solo lo dijimos, el otro lo registró.
Otras veces, y en el mismo rebobinar de todo lo hablado, nos vienen a la mente las palabras justas que nunca dijimos… las palabras correctas, precisas, esas que nos hubieran hecho quedar como inteligentes, coherentes, graciosos, sabios, comprensivos….todo lo que no fuimos. Tarde, se nos ocurren dos horas de después, cuando ya pasó y es otro momento.
Limpieza verbal… saber lo que uno dice… callar a tiempo… pensar antes de abrir la boca… no reaccionar … aprender a medir. … ¿Nos quita espontaneidad? Creo que no. ¿Preserva nuestras relaciones con los demás? Creo que si.
¿Se aprende? SI, se aprende, quizás no sea fácil, pero es posible. ¿Llevará sesenta años?
Vos, ¿sabes callar o hablar a tiempo?

38 comments
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Octubre 19, 2009 a 11:40 am
La candorosa
Como tantas otras cosas de la vida, esto también se va capitalizando y aprendiendo con el paso del tiempo.
Nuestra fiera interior se va calmando o tal vez el medio la va domesticando un poco; todo por evitar algún linchamiento.
Supe tener un estilete en la lengua, feroz, despiadado. Aún lo tengo, pero solo lo reservo para los momentos que realmente lo ameritan -pocos, graciadió!!-. Tal vez por esto estoy tratando ¡¡¡de convocar al candor!!!!
Hoy guardo silencio… el más puro silencio. Tan saludable. Tan gratificante y tan salvador.
Mutis por el foro.
Hoy, la mejor alternativa. Además, para no andar gastando, pólvora en chimangos…
Abrazotes!
Octubre 19, 2009 a 11:46 am
Solitaria
Ay, me vive pasando eso… no puedo controlar mi bocota. Cómo hago?
Octubre 19, 2009 a 12:43 pm
Martin
Soy un desaste, digo mucho mas de lo que corresponde y de manera, muchas veces cruel. Deberia haber nacido mudo
Octubre 19, 2009 a 1:07 pm
kkarlos
Yo creo que se aprende aunque en ocasiones uno calla demasiado o habla demasiado y eso es lo que hace el problema. A mi me dicen …. porque sos tan callado?, yo digo que no tengo nada que decir, pero no es verdad …. será de pronto que no he aprendido a hablar.
Saludos y buen día.
Octubre 19, 2009 a 2:08 pm
S
Oigo y escucho y no suelo hablar.
Hasta que me tocan los ….y entonces exploto y lo digo todo de un tirón!
Un beso
Octubre 19, 2009 a 2:22 pm
Any
Soy muy mala para discutir fuerte. En general me quedo paralizada y después pienso “porque no le dije esto o lo otro …”.
Y alguna vez también me ha pasado de sacarme y decir cualquier cosa, es horrible porque hay cosas que una vez dichas no admiten vuelta atrás.
Para mi es un equilibrio difícil de lograr.
saludos
Octubre 19, 2009 a 2:28 pm
Anavril
Yo suelo callar, porque no se que decir…todo pero todo se me ocurre 2 horas despues !!
Octubre 19, 2009 a 2:37 pm
Stella
Yo peco por lo contrario, En una discusión imprevista, si me atacan, suelo quedarme muda. A veces por decisión propia, y, la mayoría de las veces, porque enmudezco. No me gustan las situaciones de discusiones violentas, me duele el estómago y se me pone la mente en blanco.
Entonces, pasado el mal rato, se me ocurren mil cosas que podría haber dicho. Con suerte tengo la oportunidad de retomar el tema y hablarlo con tranquilidad. Pero no siempre se puede.
Con los años tuve que aprender a hablar a tiempo.
Solo me salta la térmica si atacan a alguno de mis hijos. En ese caso me siento poseída por alguna fuerza superior que hace que salga a pelear sin filtro!
Besoos
Octubre 19, 2009 a 2:40 pm
Amanda Stein
Yo trato de pelearme solo si vale la pena (en general no es el caso
). Pero sí me pasa, como a muchos supongo, que la respuesta más genial se me ocurre después, siempre después
Un beso
Octubre 19, 2009 a 2:52 pm
Verito
Ana, vos tenés micrófonos en mi casa? Porque eso ME PASA a mí. A veces quiero creer que eso me pasa porque soy espontánea, y entonces digo cosas de las que después me arrepiento, pero con más lucidez tiendo a creer que es por un impulso un poco egoísta que me hace experimentar algunos sinsabores gratuitos.
Porque podría ser auténtica igual, solamente que un poco más… más qué? la palabra que más pesa sobre mi conciencia es: “educada”. Lamento decirlo, porque quiero creer que soy una persona preparada en otros órdenes de la vida. Pero en las relaciones humanas, cotidianas y visibles, las más comprometidas e importantes, en las que me juego el bienestar diario, cometo errores que hace una década debería haber aprendido a evitar.
Algo falla, porque después me doy cuenta de mi error y me arrepiento. Un poco tarde para mi gusto.
No me digas que me va a llevar sesenta años porque me suena a picar piedras en Alcatraz. Tiene que haber otra opción, Ana.
Octubre 19, 2009 a 3:56 pm
vir
siempre es mejor hablar
lo que hoy se calla mañana se grita bien fuerte y ahi la cosa se va verdaderamente de las manos
beso
Octubre 19, 2009 a 4:24 pm
milenius
Para algunas cosas soy muy bocona, y me gustaría saber callarme a tiempo; sin embargo, cuando se trata de algo muy importante para mí, al terminar una conversación, suelo sentir que no fui al punto, que no terminé de ser clara con lo que quería decir.
Parece ser que a algunas cosas no tan vitales puedo elaborarlas pronto, y cuando me están causando un daño lo dejo pasar; y muchas veces no se vuelve a presentar la oportunidad de hablar…
Me doy mucha bronca en esos casos…
Un beso.
Octubre 19, 2009 a 6:34 pm
Mel Blanc
Definitivamente, soy partidario de la moderación de lo que se dice. Realmente detesto a la gente solapada que se cree con derecho de decir en la cara de los demás lo que piensa, con la excusa de ser extremadamente franca. Yo a los francos demás les doy duro y “pa que tengan”, y mi argumento es simple: “¿así que vos sos franco?, bueno, yo soy hijo de puta con los francos”. Creo que todos debemos medir lo que decimos y cómo lo decimos; no cuesta mucho y genera bienestar en los demás, aún cuando el mensaje sea muy duro o difícil. Por supuesto, me refiero al trato interpersonal, porque en realidad pienso que en los espacios de comunicación que hay, como los blogs, por ejemplo, cada cual es dueño de su discurso y de la forma en que lo pretende transmitir. Bexos.
Octubre 19, 2009 a 7:37 pm
Carugo
Yo soy de los que siempre pensa la respuesta justa una hora después de que pasó la discusión….
Pero soy da callar y no herir por herir.
Un saludo!
Nos vemos al rato…
Octubre 19, 2009 a 8:44 pm
nosestamoshablando
La respuesta justa, la tengo cuando ya la conversación se terminó, pero en su momento tampoco me sentí tan alejada, así que no es común que me arrepienta de mis dichos.
Igual, todo siempre con mucho respeto y sin causar daño.
Beso
Octubre 19, 2009 a 10:33 pm
Meryl
En los últimos años aprendí a hablar menos en ciertas situaciones (o mejor dicho, a no hablar “para afuera”), porque las cosas que se me ocurre decir igual siguen sonando en mi cabeza, pero hago fuerza y mantengo la boca cerrada.
Lo peor de ese tipo de situaciones es cuando alguien se mantiene callado, pero igual sabes o te imaginas lo que está pensando…
Octubre 20, 2009 a 12:19 am
Lola
De las dos me sale mejor callar, demasiado.
Hablar nunca se me dio bien, y en el momento adecuado muchísimo menos.
Por eso cada vez me vuelco a la palabra escrita, uno tiene tiempo para pensar y repasar antes. Y como si fuera poco, nadie te interrumpe!
Besos!
Octubre 20, 2009 a 7:57 am
VictoriAlada
Dos aportaciones:
** Intento tener presente siempre que por algo Dios nos creó con dos ojos, dos orejas y una sola boca. Entiendo que en su infinita superioridad e inteligencia lo que nos quería indicar es que debemos mirar y escuchar el doble de lo que hablamos.
** Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.
Besitos.
Victoria
Octubre 20, 2009 a 1:38 pm
Marina
Hola! por mi parte, creo que hay situaciones que merecen ser habladas y tienden a ser calladas, y al revés, y supongo que se da por lo dificil que es entender sin perspectiva. sin embargo, me gustaría detenerme en una parte de lo que decís, y es eso de lo común que es que la gente busque siempre tener una respuesta. o la razón, o algo que decir. es algo sobre lo que pienso últimamente: ¿por qué tenemos esa necesidad de saber? besos!
Octubre 20, 2009 a 7:21 pm
Marga
No saber callar a tiempo me pasa sólo con mi amado. Creo que porque vivo con él y lo veo más. Con nadie más me pasa.
Besos.
Octubre 20, 2009 a 7:48 pm
Cris
Yo , que soy discutidora, parece que sòlo puedo ejercerlo con los ìntimos !! frente a una situaciòn que me saca de cuadro con ajenos, en pùblico o no , con amigos, me enmudezco , me da miedo irme de boca , herir , lastimar y entonces la lastimada soy yo.,por mì y por los demàs. Eso sì , si la cosa viene en serio , bajo cortina y me borro , no los veo nunca mas, o no dirijo mas palabra. el ” Santo “dice : les hacès la cruz.. Y si me ha pasado de emprender la retirada deunos cuàntos sitios. No està nada bueno , el equilibrio serìa lo deseado.
Saludito
Cris // mujeresdesincuentay
Octubre 20, 2009 a 11:13 pm
Martín
Confieso que soy de los que siempre hablan de más, pocas veces de menos… y las veces que he callado, después me he arrepentido. Pero el punto en mí pasa por no saber el momento para una cosa y el momento para otra. Aunque, digamos que con el tiempo estoy aprendiendo a callar y a hablar, de a poco voy aprendiendo el momento para una cosa y para la otra… aunque existen momentos en que estallo y ahí si, puedo decir cualquier gansada.
Creo que soy de los tipos de los que habla Ernest Hemingway, jaja… Besos Ana, hasta pronto.
Octubre 20, 2009 a 11:21 pm
Pablo Franko
Yo desde hace un tiempo he adoptado la actitud de escuchar y escuchar con una leve sonrisa. Todos piensan que uno está loco o fumado. Es un buen plan porque a veces se desgañitan pidiendo explicaciones y finalmente uno toma alguna frase de nuestro enojado interlocutor y se la devuelve de reves, solo una, de las cientos que él nos despilfarrado. Generalmente se rien de impotencia y uno queda como un ser superior que parece saber algo sobre el funcionamiento del universo que él no sabe.
Un abrazo
Pablo Franko
Octubre 21, 2009 a 7:14 pm
tia Elsa
Yo soy muy explosiva y después me arrepiento y lo peor que no aprendo, puede más esos minutos de ofuscación, bronca que la experiencia, aprender a controlar mis impuloss, esos necesito!
Octubre 22, 2009 a 9:12 am
Fabiana
Yo soy un tanto temperamental. Salto por cualquier cosa. Pero con los años me di cuenta de que esa manera de actuar me trajo muchos conflictos.
Ahora escucho, analizo lo que otros dicen (y cómo se contradicen), digiero todo como puedo y me callo. Pero toda esa elaboración me sirve para poder retrucar a la gente en posteriores charlas. ¡No puedo con mi genio!
Saludos.
Octubre 22, 2009 a 10:24 am
Shirubana
Uy, qué temita. Soy de meter mucho la pata si hablo a las apuradas, así que suelo callar bastante, algo que exaspera a mi novio. Si pasado un rato, y unas reflexiones, me quiero corregir en algo que dije, o encuentro mejores palabras, vuelvo al tema y lo sigo charlando con tranquilidad. Eso cuando existe la posibilidad. Cuando no (por ejemplo discutiste con alguien en la calle) me quedo regurgitando la conversación hasta llegar al límite de la locura. Recién ahí paro
Por otra parte, sabiendo que a mí me sucede tanto esto de arrepentirme de lo que dije, estoy completamente dispuesta a que el otro se retracte también y tomarlo como la respuesta válida. Cierto que no se puede borrar lo que se escuchó, pero se puede reinterpretar.
Un beso.
Octubre 22, 2009 a 2:19 pm
Justbreath
yo soy de callar cuando las conversaciones son amenas y superviciales, pero reacciono bastante explosivamente cuando algun comentario me toca de cerca… Siendo honesta confieso que no se callar ya que a veces me hundo demasiado en el silencio, y tampoco se hablar a tiempo por que cuando lo hago lo manifiesto de forma explosiva… No estoy en el medio tampoco, sino mas bien en los extremos de ambos manifestandolos aleatoriamente, lo cual muchas veces me perjudica depende de la rapidez mental y de reaccion de mi contraparte…
Octubre 22, 2009 a 6:10 pm
no importa quien soy
se aprende? Vos decís que si? Entonces tengo esperanzas.
Es un momento muy especial de mi vida, y leer esto me lleva a seguir pensando cosas a corregir.
Soy demasiado temperamental pero a la vez soy de los que callan mil dolores, y cuando pasa algo lindo, paradojicamente exploto sin medir consecuencias (siempre de forma verbal, ni hace falta aclarar)…. Aunque mas de una vez, me dijeron que hubiesen preferido un golpe de puño mío, antes que mil palabras hirientes.
Yo creí que no se aprendía a corregir eso, pero si vos decís que si, tengo esperanzas!
Octubre 22, 2009 a 10:08 pm
Mabel
Mi tendencia es “conciliadora” pocas veces participo de una discusión, simplemente me aparto si no es de real interés! Si lo es estoy dispuesta a escuchar y si es necesario a cambiar lo que consideraba “inobjetable”, pero ojo, tampoco lo hago con tanta facilidad.
Saludos.
Octubre 23, 2009 a 2:34 am
Luis
a mi me trae problemas no hablar a tiempo………….
cosas q uno va aprendiendo
Octubre 23, 2009 a 9:10 am
María
Los extremos son malos….
Yo directamente no callo, una sola cosa tengo a favor y es que cuando me voy de boca mal, suelo disculparme; pero, como bien escribiste, el otro ya registró algo que un perdón no borrará facilmente.
Del mismo modo que me da bronca ser tan impulsiva y directa (aunque a veces resulte +) odio los que no emiten sonido o dan la vuelta y te dejan hablando sola.
Algunas personas se paralizan, pero otras utilizan el silencio estratégicamente y, como son amos de sus palabras, siempre quedan bien parados.
Me parece que irse de boca como callar, son una falta de respeto.
Ojalá, se pudiera -o en mi caso- pudiera contar hasta diez antes de decir las cosas, no para callarlas, sino para decirlas con diplomacia, cintura. Y los que callan, hablasen, porque después pasa el tiempo, de algún modo les salta la térmica y uno se queda paralizado sin saber que es lo que lo detonó .
Un beso
Octubre 23, 2009 a 12:18 pm
Gaby
Me han dicho muchas veces que debería mover el cerebro antes que la lengua, que la palabra es de plata y el silencio de oro…me parece que me estoy dando cuenta por qué…
Un beso,
Gaby
Octubre 23, 2009 a 7:18 pm
Truk
Voy a pediros excusas adelantadas por el tópico, pero tratándose de discursiones entre argentinos, suponer que se van a morder la lengua es un poco utópico, no?.
Mirad, hay un dicho popular en España que dice: Mas vale una vez “morao” que cien “colorao”…. por tanto lo mejor es atreverse y no callarse lo que uno no tiene porqué callar …
Acabo de decubrir el blog y es excelente, ni en mi quinta reecarnación podré yo escribir así …
Octubre 25, 2009 a 8:33 pm
M. de Floresta
Claro que se aprende. Pero como cuesta eeeeeh??? Besos, Ana! Muy bueno el post.
Octubre 26, 2009 a 7:51 pm
Barbara
Sinceramente, es muy dificil aprender, uno intenta controlarse y la experiencia o los sucesivos bochornos y metidas de pata te ayudan a pensar un poco mas antes de abrir la boca.
Muy bueno!!!
Octubre 28, 2009 a 6:05 pm
lao escribe
La indomable soberbia hace muchas veces que queramos tener la última palabra como para demostrar que tenemos razón….ridicualmente como si fuera una competencia. Siendo que lo importante se encontrar la verdad. La inteligencia sin la humildad no sirve para nada. Muchos saludos. Implotante tema.
Octubre 29, 2009 a 1:57 pm
dondelohabredejado
En general soy de callar. Pero a veces reacciono y digo verdades, no siempre del mejor modo…
Todo se aprende en la vida, también a evitar conflictos y ahorrar energías.
Por suerte hace tiempo que dejó de importarme tener o no la razón en algo y eso ayuda bastante.
Un abracito.
Octubre 31, 2009 a 12:23 am
Diego
Voy a citar a un gran filosofo contemporaneo.
Susana Gimenez le pregunto: Vos crees en el destino?
El contestó: El destino se lo hace uno mismo Su. Sino fijate: yo naci siendo hombre!!!
Flor de la V
Mas claro imposible!