Estás navegando por los archivos mensuales para julio 2011.
Últimos días para pasear por Francia, nos fuimos a visitar los castillos del Loire… son un montón, imposible visitarlos todos, pero visitar dos o tres es casi como haber visitado varios. Salimos muy temprano a la mañana, a esa hora en que Paris todavía parece dormir: ningún turista por ningún lado y las calles casi desiertas. Notre Dame cerrada, las plazas vacías, un paisaje distinto… un placer!
El primero que fuimos a visitar, el de Chenonceau… lindísimo! El paisaje y el lugar son especiales y el castillo, en parte construido sobre el río, también.
Se puede visitar casi todo, salvo las habitaciones donde vivían los sirvientes y los que no eran de la corte, esa parte nunca la muestran! … y los baños, aunque quizás en aquella época los baños no existían… ¿será por eso que nunca se ven? Parece que en este castillo vivían Enrique, quien más adelante sería el rey Enrique II, su esposa Catalina de Medicis, y su amante, Diana de Poitiers. Catalina de Medicis era, además, la amante del padre de Enrique, el rey Francisco I, casado con una tal Leonor. Seguramente era un gran embrollo, aunque todo quedaba en familia! Como era de suponer, cuando Enrique II murió, Catalina, ni lerda ni perezosa, invitó a la pobre Diana a que se buscara una nueva vivienda.
Francisco I, rey a los 20 años, fue el primero que entendió cual era la política del momento y el que unificó el reino. Él mandó a construir otro castillo, el de Chambord, un lugar fascinante, quizás más parecido al escenario de películas como Harry Potter o El Señor de los Anillos que a un castillo renacentista.
Foto de las chimeneas y techos (de la web)
Impresionantemente grande, tiene cuatro torres unidas por un torreón central donde hay una escalera de dos hélices imbricadas sobre un mismo eje, como si fueran dos escaleras, una arriba de la otra, con las paredes caladas que dejan ver desde una escalera quién va subiendo o bajando por la otra, pero sin cruzarse nunca. 
La escalera desde afuera (foto de la web) y la escalera desde el interior.
Todo el castillo es alucinante, sobre todo los techos y las chimeneas. Tiene 440 habitaciones, 365 chimeneas y 84 escaleras, 400 salamandras, símbolo de Francisco I, y está casi pelado de muebles. Parece que en aquella época, el rey se trasladaba con todo, hasta los muebles, y cuando se iban, quedaba vacío. Pobre rey, aún siendo su lugar preferido, solo pudo pasar ahí 72 días en toda su vida. Como era de esperar, nos perdimos, y aunque nos costó un poco volvernos a encontrar, valió la pena!
También visitamos el palacio de Cheverny, aunque al lado de los otros dos, no dice nada, a modo de chisme nos contaron que los dueños, quizás abrumados por los impuestos que seguramente tendrían que pagar, lo cedieron como patrimonio de la Unesco, y recluyéndose solamente en un sector del segundo piso, viven en el palacio pero ponen el resto a disposición del público que lo quiera visitar. Todo muy cuidado, pero la sensación fue, con este palacio, que se podría haber seguido de largo sin parar.
Volvimos a Paris, casi al atardecer. Tiempo de descuento, se acerca el último día.
De vuelta en París, seguimos recorriéndola, a pie, en bicicleta, en metro, como fuera… hay tantas cosas para ver!
Fuimos a Bellville, donde está el Cementerio Pére-Lachaise, un lugar que no se puede dejar de visitar
… con esa paz que transmiten los cementerios… recuerda qué paz puede haber en el silencio… caminamos entre las tumbas, viejísimas, buscando las de personajes famosos. Encontramos algunas que me hicieron acordar al Principito, y el cuidado que tenía con los baobabs que crecían en su planeta ante el menor descuido. ¡Acá se hubiera sentido desbordado!
Nos cruzamos con la tumba de Oscar Wilde, llena de mensajes, viejos y nuevos, escritos con lápiz labial y liquid paper, las de Chopin y Jim Morrison, las de Abelardo y Eloísa, dos amantes que después de un amor muy contrariado finalmente fueron enterrados juntos ahí, y muchas más.
Otro día nos tomamos el tren hasta Rouen, a una hora y media de Paris, una ciudad normanda con varios edificios góticos enormes y viejísimos, tanto que ni siquiera caben en una foto (de mi cámara).
Al día siguiente, a Chartres, a una hora y cuarto en tren, donde hay una catedral inmensa que tiene más de 1000 años !!! … con unos vitraux impresionantes, y un laberinto de 13 metros de diámetro dibujado con las baldosas del piso en la nave central:
Según parece, hay que depositar mentalmente el problema que uno tenga al entrar al laberinto, recorrerlo de rodillas o a pie, cosa imposible el día que fuimos porque estaban arriba las sillas de la iglesia, y al terminarlo, sintiéndose en paz con uno mismo, seguramente se logre resolver el problema que sea. A pesar de las sillas, y por encima de ellas, lo recorrimos. No depositamos ningún problema al entrar, por lo que tampoco tuvimos ninguna solución al salir… aunque ¿qué problema podríamos tener paseando por ahí?. El laberinto, con once círculos concéntricos, tiene el mismo diámetro que el rosetón del frente de la catedral, y si esta pared se volcara hacia el interior de la iglesia y se apoyara en el suelo, el rosetón coincidiría exacta y perfectamente con el laberinto. Y tiene más de 1000 años!
Rosetón y Laberinto sin las sillas encima (fotos de la web)
Paseando por la ciudad de Chartres:
Los días seguieron pasando, y con esa velocidad que adquiere el tiempo cuando uno lo está pasando muy bien, se iba acercando el día de la volver. Todavía quedaba un día para ir a vistar algunos castillos del Loire y otro para hacer algunas compras, y miemtras, algo así como una pena iba creciendo dentro mío: se acercaba otra despedida.
Al día siguiente, me fui al Vaticano. Al llegar, vi la cola enorme que había para entrar en la Basílica de San Pedro, pero estando en plan de vacaciones y de conocer todo lo-que-uno-no-puede-dejar-de-conocer, me puse en la fila. Por suerte, se movía rápido.
Llegué al puesto de seguridad, pasé por el detector y seguí adelante. Unos metros más allá, un morocho muy trajeado, que parecía más de la custodia de Obama que de la del Vaticano, me paró: Madam, you must wear something over your shoulders to enter the Basilica! … ese día hacía bastante calor y yo andaba en musculosa, mientras pensaba si me habría visto cara de inglesa, le respondí que no tenía nada para ponerme encima y le pregunté como podía hacer. Como disco rayado, me respondió lo mismo… you must wear something over your shoulders to enter the Basilica … asi que no me quedó más remedio que dar media vuelta y salir en busca de algo con que cubrirme los hombros.
A la entrada había visto un puesto de esos que venden souvenirs, y me fui para ahí, algo seguramente iba a encontrar que me sirviera. Las remeras eran talle XXXXL ó talle 10, pero encontré un pañuelo de seda, ¿o de acetato?… por 4 euros, blanco y negro que decía Roma por todos lados. Le pregunté al vendedor si con eso podría entrar a la Basílica, respondió que si, y ante mi cara de duda, me dijo ¿Argentina, no? … son todas iguales de desconfiadas!
Le pagué los 4 euros, y me fui otra vez a hacer la fila, que ahora era más corta. Cuando llegué al morocho, esta vez no tuvo nada que decir.
Impresionante la Basílica, y todo lo que hay para ver. Muy interesante también las cosas que van contando los guías que acompañan a los contingentes de turistas, a los que me iba acercando con mi mejor cara de nada y de estar en otra cosa, mientras escuchaba un rato lo que tenían para contar, hasta que me pegaba a otro grupo que pasaba, modalidad ratona de visita guiada.
Subí más de 550 escalones que hay hasta llegar a la cúpula, realmente vale la pena, y me encontré con la vista mas grandiosa de Roma.
Así es la escalera cuando arranca,
… y así es cuando va llegando al final:
Cuando bajé hasta el primer nivel donde están la terraza y los negocios, me senté un rato a tomar sol. Era mi último día en Roma, al día siguiente me estaba volviendo a París, y lo que no había visto hasta ahora, Alguienmuyespecial incluido
, ya no lo iba a ver esta vuelta … Roma no se hizo en un día, y menos lo podía conocer en tres!
Decidido, será para el próximo viaje!


























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