Jorge Luis Borges, El oro de los tigres (1972)
Tres veces por semana, muy temprano a la mañana llego al microcentro, y antes de ir a trabajar voy al gimnasio, a esa hora en que todavía no hay tránsito ni gente y es casi un placer caminar por un Buenos Aires desierto. Sin que me divierta demasiado el tema de la gimnasia y con pocas ganas, es algo así como una inversión en salud a largo plazo.
Todos los días, desde hace varios meses, casi desde principio de año, y sin importar que hiciera frío, calor o lloviera torrencialmente, caminando por Viamonte encontraba un furgoncito estacionado con una mujer al volante y un hombre a su lado, cebándole mate. El tiempo que tardaba en pasar por delante de ellos, se los veía conversar animadamente, a veces estaban más cerca, a veces tan solo charlando.
Me imaginé, porque me armé una historia tan solo de verlos día tras día, que eran amantes. Los dos estaban casados. Se habían conocido por internet, queriendo escapar de la rutina de largos años de matrimonios con desencuentros. Vivían en barrios muy alejados, y salían de su casa rumbo al trabajo una hora antes de lo necesario. Ella llevaba el termo con agua caliente, y lo pasaba a buscar por alguna esquina acordada desde siempre. Estacionaban el furgoncito en la cuadra anterior a donde él trabajaba, paraban el motor, y se quedaban un buen rato charlando y disfrutando de su mutua compañía. No hacían planes a futuro, porque los dos se sabían comprometidos, pero ese encuentro fugaz de la mañana les alcanzaba para seguir adelante.
Hasta que un día encontré la calle vacía, sin ese furgoncito donde una pareja desconocida se encontraba a tomar mate, y ya no los volví a ver. Pasaron tres semanas, y a esa hora en que todavía no hay autos ni gente que camina, la calle sigue desierta.
Me imaginé, entonces, el desenlace y final de esa historia inventada, que era más mía que de ellos, y pensé en todos esos lugares a donde vamos siempre con alguien, como una rutina compartida, y los hacemos propios, a los que nunca más volvemos cuando ese alguien sale de nuestra vida. ¿Alguien notará la ausencia?
La vida sigue y se transforma, habrá otras historias, otros lugares.
Y vos, ¿podés volver a esos lugares que dejaron de ser parte de una vida de a dos …o preferís seguir de largo?



15 comentarios
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noviembre 17, 2011 a 7:17 am
Kira
Yo vuelvo por más que no quiera. Cómo diablos se hace para seguir de largo?
noviembre 17, 2011 a 7:30 am
winnie0
Suelo esquivarlos…así sin más…..Besitos
noviembre 17, 2011 a 10:08 am
Myriam
El texto es magnífico.
Mi respuesta a tu pregunta la tienes en este enlace:
http://deamoresyrelaciones.blogspot.com/2010/01/china-actual-rio-yang-zi.html
Besos querida amiga.
noviembre 17, 2011 a 4:09 pm
Asun
A veces se van transitando sitios que de repente, y sin ningún motivo, dejan de ser parte de nuestra rutina. Eso no quiere decir que tal vez más adelante vuelvan a formar parte de nosotros.
Yo no me lo planteo. Que surjan las cosas como tengan que surgir.
Un beso
noviembre 18, 2011 a 3:16 pm
Vesper
Me quedé suspendida con el relato, a veces uno se siente unico y exclusivo, podes creer que me pasa eso de mirar a alguien que esta en mi camino de todos los dias y al tiempo inventarle una historia!, ay , me hace re bien saber que a otro le pasa lo mismo y no es mi rareza exclusiva, ahora la comparto con vos Ana ! Besssssossss
noviembre 18, 2011 a 4:32 pm
Patricia
Excelente el poema de Borges, el texto y la historia. A mi me ha pasado crear una historia con personajes que me llaman la atención en el subte y había una muy parecida a la tuya, sin furgón, sin mate pero me parecía que era una pareja de amantes que se encontraban en el subte, antes de ir a sus respectivos trabajos. En oportunidades los veía también a la hora del regreso. Ambos tenían anillos pero había siempre uno que estaba esperando al otro, nunca llegaban juntos.
Si …. hay lugares que sin ese otro que les daba significado, ya no tienen el encanto que solían tener.
Hubo un lugar adonde iba a desayunar con un hombre de quien estuve muy enamorada y al que nunca más volví, cuando él desapareció de mi vida.
Felicitaciones por el post !!!!! ……. Hermoso !!!!!
noviembre 18, 2011 a 6:19 pm
Fernanda
Qué gran relato!, tan vívido. Una belleza.
Físicamente hay algunas esquinas y medias cuadras donde procuro no volver, pero con el recuerdo me es inevitable obviarlas.
Y sí, todos armanos historias de personajes que nos tropezamos a diario.
Fue un placer leerte.
noviembre 18, 2011 a 7:41 pm
Dany
Es una buena pregunta. Si como uno a veces cree……las personas vienen con los lugares…..la reacción puede ser esquivarlos. Pero es bueno poder ir separando las cosas…….y sentirse más libre de andar por cualquier lado sin temores, miedos o nostalgias. Un beso!
noviembre 20, 2011 a 7:35 pm
Juan de los Palotes
Buena historia la tuya, hubiera imaginado casi lo mismo. Soy de mirar a mi alrededor y hay veces que paso por los mismos lugares, las mismas esquinas y suelo ver la misma gente.
Seguramente esa pareja, ya llegó a su fin, como siempre sucede por más que pongas lo mejor de vos.
Parece que la magia, la adrenalina, la química que la vió nacer, se esfuma sin dar lugar ni siquiera a una segunda oportunidad con otros condimentos diferentes.
Por varios motivos, me identifico con los personajes ideados en tu cerebro.
Un gran saludo!
noviembre 20, 2011 a 11:56 pm
Verito
Qué increíble que te hayas podido imaginar toda esa historia! Es maravilloso tu poder de observación, Ana. Además, supongo que las historias que uno se imagina tienen que ver con algo significativo que nos pasó, o que pensamos que nos pudo haber pasado, o que nos ronda en la cabeza andá a saber por qué… pero nunca es una interpretación al azar.
Por algún motivo, la que contás fue la historia elegida por tu imaginación, no? Fue ésa, y no otra.
Con respecto a los lugares en común que quedan vacantes porque la persona ya no está… a mí me producen tremenda melancolía. A veces me hace horriblemente mal volver a pasar por “ahí”, dondequiera que sea ahí. Con el tiempo toda emoción se cura y pierde su gravedad, pero sí, en general, soy de rendirle tributo al pasado en esos detalles… para estas cosas tengo vocación de heroína de telenovela, no?
Mirá qué loco, Ana, si no me lo hacías ver, yo no me hubiera dado cuenta…
Beso grande.
noviembre 24, 2011 a 3:46 am
Lola
Yo en general imagino historias de la gente que está conmigo en la sala de espera…
Y respecto de volver a lugares donde estuve con alguien… depende en qué circunstancia… a veces es casi como tomarse revancha.
Al margen, no puedo salir de mi asombro en que vayas al gimnasio antes de ir a trabajar. Yo cuando me despierto si tengo que afrontar sueño+trabajo+gimnasio me quedo durmiendo, apenas puedo con las dos primeras!
Besos
diciembre 7, 2011 a 4:39 pm
minombresabeahierba
Vuelvo a esos lugares, tomo esos vinos, camino esas calles, escucho esa música, huelo esas flores…para tener presente que lo mío actual vale más que ése pasado, y las cosas que disfruté las puedo seguir disfrutando.
Besos
diciembre 8, 2011 a 3:49 pm
tia elsa
No soy de imaginar historiask pero si de observar y de esa acción surgen un sinfín de historias. Besos tía Elsa.
diciembre 17, 2011 a 9:26 pm
Tonet
Magnífico! Un texto maravilloso y evocador…
Hay lugares a los que no puedo dejar de regresar, hay lugares a los que me prohibo regresar, hay lugares q se vinieron conmigo y los hay que prefirieron vivir sin mí…
Un abrazo
diciembre 24, 2011 a 8:04 am
Myriam
Vuelvo para desearte muy Felices Fiestas, Ana querida, que tengas una muy Linda Navidad y que el 2012 te traiga mucha felicidad.
Un beso muy grande