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Sábado a la tarde, cumple de mi padre. Estábamos viendo fotos del verano, y entre esas, de mi cumpleaños, en febrero.
El monstruo mayor, sentado a mi lado, me dice bajito:
- Cumpliste 50 !!!! … No había tomado conciencia!
- Y si… si vos vas a cumplir 26 !!!
- 26!!!!..… me queda un año para los 27.
- ¿Porqué? ¿Qué pasa a los 27?
- Se murió Jim Morrison.
- ¡Ni se te ocurra! Acordate que tenés prohibido morirte antes que yo. Sino, no voy a poder ir a esperarte… viste lo que dicen…. el túnel, la luz al final…
- …….
- Si, si, ya sé. La mayoría de las veces cuando vos llegás yo no estoy, pero ese día, te prometo que te voy a estar esperando.
- ¿Con empanadas?
- Si, con empanadas, y brownies si querés.
- Bueno, está bien! Entonces si.
No importa qué, ni cómo… son momentos felices!
Lo bueno, si breve… es breve.
Lo bueno, si es breve, me queda corto… !!!
Quiero más!!!!

A veces pasa, que nos sentimos en la cresta de la ola. La vida nos sonríe…. los días no solo son amables, estamos en sintonía con el universo, con la pareja, con la familia, el trabajo y el mundo que nos rodea en general. Nos sentimos creativos, inteligentes, fuertes, capaces. Tenemos la palabra correcta en el momento justo, nos felicitamos de lo bien que resolvemos las cosas. Creemos que este es nuestro mejor momento, Y si algún tonto dice por ahí que la vida es perfecta y que solo hay que saberla vivir, íntimamente pensamos que si, claro, es así… vení que te cuento!. Funcionamos como si tuviéramos los altavoces al mango, y un switch en “fellings ON”.
Malas noticias: esto ya va a pasar!
Pero de golpe, no sabemos si porque hubo viento norte muy fuerte, un terremoto en Japón, chocaron dos asteroides, o una conjunción estelar nefasta, todo parece darse vuelta. Lo que hasta ayer era perfecto, sintonía pura… ahora no fluye. No hay universo, familia, pareja ni mundo que nos contenga. No sabemos qué pasa, todo nos cuesta. No somos tan capaces, ni inteligentes ni fuertes como pensábamos. Si pudiéramos, pondríamos “feelings OFF”, y haríamos la plancha hasta que el momento pase y podamos recuperar la sintonía, aunque más no sea con nosotros mismos.
Buenas noticias: esto también va a pasar!
No hay nada como el tiempo para pasar. (Lo dijo Vinicius de Moraes)
Solo se trata de vivir
esa es la historia
con la sonrisa en el ojal
con la idiotez y la cordura de
todos los días,
a lo mejor resulta bien.
Solo se trata de vivir, esa es la historia!
Fue un martes de noviembre, a las 10 de la noche. Hacía mucho frío, a pesar de la época del año. Había recibido un mail de él, dos días antes, con la invitación a conocernos. Me gustó su propuesta, que me pareció original, y lo que contaba de él, aunque era muy poco. Cuando llegué lo vi sentado en la mesa mas alejada de la puerta, y casi sin mirarlo, pero sabiendo que era él, me acerqué hasta donde estaba. Lo saludé, y me senté, como si lo conociera de toda la vida. La charla surgió sola, natural, divertida, agradable. En un momento de la noche dice yo sé que voy a encontrar la pareja verdadera, la que estoy buscando …y yo pienso que lástima… sigue de largo … sino no me diría esto! …. Pero seguimos charlando y pasada la una de la mañana… ya la una? me alcanzó hasta casa. Me había gustado.
Al día siguiente, un mail cortito…que agradable el encuentro…Respuesta, otro mail cortito … si, me encantó…y quedamos en un segundo encuentro, el viernes, para cenar.
El segundo, fue tan natural como el primero. Fue cómodo, fue sentirse muy a gusto, fue conocer un poco mas de él… mas allá de lo que se veía, que me gustaba mucho. Y esta vez, me impactó.
Me impactó su buen humor, la risa fácil, la pasión que parecía poner en todo lo que hacía, lo sencillo que se mostraba, lo fácil que era charlar con él, la posibilidad de hablar de lo que fuera, y lo cómoda que me sentía yo.
Las horas volvieron a pasar sin darnos cuenta, y me dejó en casa, no sé a que hora. Me dormí pensando en él, supongo que con una sonrisa dibujada en mi cara.
Al día siguiente fuimos al cine. Que vimos, no sé.
Con el correr de los días, las semanas y los meses, todo fue confirmando la primera impresión, y lo que me impactó, siguió siempre presente, mientras se fueron sumando otras cosas… su piel y su alma….. Me enamoré como nunca me enamoré antes.
Con él, me di cuenta de muchas cosas. Cuán bien se puede estar en pareja. Que se pueden pasar muy buenos momentos, sin importar mucho lo que se esté haciendo, aun en silencio o haciendo nada, tan solo estando. Que es bueno lo que me pasa cuando estoy con él, y también lo que me pasa cuando no estamos juntos. Que las cosas que le pasan me importan, y mucho, sean buenas o malas. Y que en su ausencia, lo extraño. Indefectiblemente y sin vueltas, lo extraño. Por primera vez, supe lo que es mirar a un hombre y sentir que me inunda la ternura. A veces, cuando no se da cuenta, lo miro y me encanta tan solo mirarlo, estirar la mano y sentirlo muy cerca, no solo físicamente. Y todos estos, para mi, son momentos felices.
Conocerlo, fue una de las mejores cosas que me pasaron. No sé si cada edad tiene sus maneras, si antes uno buscaba otras cosas, le daba importancia a otras diferentes, o estaba demasiado ocupado viviendo circunstancias distintas. Esto que me pasa con él, no lo viví antes, nunca.
Es el hombre con quien ser feliz, y el hombre que amo, el que conocí un martes de noviembre de mucho frío, hace casi dos años, en un café de Belgrano.

Los demás opinaron….