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Fue un martes de noviembre, a las 10 de la noche. Hacía mucho frío, a pesar de la época del año. Había recibido un mail de él, dos días antes, con la invitación a conocernos. Me gustó su propuesta, que me pareció original, y lo que contaba de él, aunque era muy poco. Cuando llegué lo vi sentado en la mesa mas alejada de la puerta, y casi sin mirarlo, pero sabiendo que era él, me acerqué hasta donde estaba. Lo saludé, y me senté, como si lo conociera de toda la vida. La charla surgió sola, natural, divertida, agradable. En un momento de la noche dice yo sé que voy a encontrar la pareja verdadera, la que estoy buscando …y yo pienso que lástima… sigue de largo … sino no me diría esto! …. Pero seguimos charlando y pasada la una de la mañana… ya la una? me alcanzó hasta casa. Me había gustado.
Al día siguiente, un mail cortito…que agradable el encuentro…Respuesta, otro mail cortito … si, me encantó…y quedamos en un segundo encuentro, el viernes, para cenar.
El segundo, fue tan natural como el primero. Fue cómodo, fue sentirse muy a gusto, fue conocer un poco mas de él… mas allá de lo que se veía, que me gustaba mucho. Y esta vez, me impactó.
Me impactó su buen humor, la risa fácil, la pasión que parecía poner en todo lo que hacía, lo sencillo que se mostraba, lo fácil que era charlar con él, la posibilidad de hablar de lo que fuera, y lo cómoda que me sentía yo.
Las horas volvieron a pasar sin darnos cuenta, y me dejó en casa, no sé a que hora. Me dormí pensando en él, supongo que con una sonrisa dibujada en mi cara.
Al día siguiente fuimos al cine. Que vimos, no sé.
Con el correr de los días, las semanas y los meses, todo fue confirmando la primera impresión, y lo que me impactó, siguió siempre presente, mientras se fueron sumando otras cosas… su piel y su alma….. Me enamoré como nunca me enamoré antes.
Con él, me di cuenta de muchas cosas. Cuán bien se puede estar en pareja. Que se pueden pasar muy buenos momentos, sin importar mucho lo que se esté haciendo, aun en silencio o haciendo nada, tan solo estando. Que es bueno lo que me pasa cuando estoy con él, y también lo que me pasa cuando no estamos juntos. Que las cosas que le pasan me importan, y mucho, sean buenas o malas. Y que en su ausencia, lo extraño. Indefectiblemente y sin vueltas, lo extraño. Por primera vez, supe lo que es mirar a un hombre y sentir que me inunda la ternura. A veces, cuando no se da cuenta, lo miro y me encanta tan solo mirarlo, estirar la mano y sentirlo muy cerca, no solo físicamente. Y todos estos, para mi, son momentos felices.
Conocerlo, fue una de las mejores cosas que me pasaron. No sé si cada edad tiene sus maneras, si antes uno buscaba otras cosas, le daba importancia a otras diferentes, o estaba demasiado ocupado viviendo circunstancias distintas. Esto que me pasa con él, no lo viví antes, nunca.
Es el hombre con quien ser feliz, y el hombre que amo, el que conocí un martes de noviembre de mucho frío, hace casi dos años, en un café de Belgrano.
Al principio, parece divertido. A veces, se pierde un poco el sentido de la diversión, y es en esos momentos en los que uno se repite que iban a ser 28 o quizás 53 hasta encontrar al hombre con quien ser feliz, y que no hay que perder esto de vista.
El primero en aparecer fue del grupo de los casados mutados en divorciados. Muy hábil (o yo muy confiada?), me despistó muy bien su disponibilidad para salir un sábado a la noche. En estos casos la verdad casi siempre cae sola en cuestión de días y enseguida queda blanqueada la “confusión”. El discurso, el esperable…pero habiendo atravesado una pareja que derivó en divorcio, muchas de las cosas que dijo no sonaba a discurso sino a fiel reflejo de la realidad…ya sabía de qué me estaba hablando, me reconocía en lo que contaba, y no pude hacer otra cosa que escuchar y prestar mi oído. Sabiendo que era otra cosa lo que yo quería, y que la opción de ser la tercera estaba totalmente descartada, terminamos siendo buenos amigos. Sigo participando.
Después de ese primer café, hubo otros. Uno lee muchos mails, y haciendo una selección según los criterios particulares, se llega al café.
Entre café y café, descubrí que uno puede tener una idea o una imagen de la otra persona a través del intercambio previo, pero uno sabe casi en el primer minuto de conocer al otro cual puede ser la sintonía, y que esto difícilmente falla. Puede pasar que se tenga un intercambio de mails muy interesante, pero llegado el momento del cara a cara, se cae todo. Hay veces que el diálogo fluye y uno se siente cómodo de entrada, y tres horas pueden parecer veinte minutos. Otras veces hay como un muro bastante difícil de superar y veinte minutos pueden durar una eternidad.
Hubo algunos cafés y nunca más nada, la gran mayoría. Aunque las charlas fueran buenas y el momento agradable, quedaron solo en eso.
Muy pocas veces fueron café y una cena otro día. Y seguir participando.
Hubo veces que llegado el momento, ya no tenía ganas de ir, pero igual fui.
Hubo veces que llegando, hubiera querido no haber ido, o poder seguir de largo.
Hubo veces que fueron charlas muy divertidas, a veces muy interesantes.
Y hubo una vez, la última, cuando conocí al hombre con quien ser feliz ….. aunque eso fue bastante tiempo después, y es otra historia. Es la mejor historia de mi vida.
Después de ese día, ya no hubo mas cafés. Me encontré con el hombre con quien ser feliz, y hoy casi dos años después, es el hombre que amo.
Resulta que hay un mundo inmenso detrás del monitor de una PC.
Hay chats y hay foros, del tema que uno quiera. En todos los diarios se puede comentar. La gente opina, discute, se pelea y hasta se insulta…(como en la vida misma). También hay páginas para conocer gente, santas y non-sanctas. Muchas. Algunas parecen mas serias que otras, algunas son sencillas, algunas son gratis, otras no, pero perfectamente se puede esquivar el pago. Hasta el opus tiene su página de encuentros. Hay de todo, como en botica. Y si eso era hace 6 años, hoy seguramente está totalmente potenciado.
También resulta que internet tiene un efecto increíble sobre mucha gente. A los que son bajos, les agrega centímetros, esto es automático. A casi todos, los rejuvenece y pierden años como por arte de magia. Según me dijeron algunos, 50 es límite, más de 50 suena a viejo… ¿será el mismo concepto que $99,90 suena mas barato que $100?... A los que tienen sobrepeso les quita kilos. A la mayoría de los casados les devuelve la soltería. A muchos que nunca estudiaron los hace licenciados, y muchos trabajos se re-categorizan. Todos, absolutamente todos somos buenas personas, confiables, fieles, divertidos, simpáticos (… ¿quien dijo que este no es mundo maravilloso?)… y pareciera que buscamos lo mismo. Aunque después cada uno hace lo que puede y termina encontrando lo que realmente quiere.
Pero por sobre todo, descubro que hay gente como la que me encontraría a la vuelta de cualquier esquina, o en el trabajo, o en la casa de mis amigas, en el cine, o en el supermercado. Mucha gente como uno mismo, con valores más o menos parecidos, con principios básicamente semejantes, con rollos más o menos comunes…. algunos con historias muy insólitas, pero dentro de los parámetros de normalidad. También hay gente con historias pesadas, con pasado complicado, con preferencias muy particulares, pero estos, son los menos, y también andan por la vida y los podríamos cruzar tomando el tren o en cualquier trabajo.
Es interesante… pago mis cuentas por internet y nunca mas piso un banco, compro libros, vendo mi mesa de ping-pong, leo el diario, hablo con mis amigas que están lejos como si estuvieran acá a la vuelta… hago mil cosas más sin moverme de la comodidad de mi computadora… ¿porqué no podría también conocer al hombre con quien ser feliz?
Estemos de acuerdo o no, nos guste o no… nos alcanza el siglo XXI.
Sigo analizando.
Mis amigas. Tengo amigas y conocidas de distintos lados. De la infancia, del colegio, de la facultad, del trabajo, del colegio de mis hijos, de la vida. Ellas tendrán maridos que tienen amigos que se separan, o amigos, o vecinos, o compañeros de trabajo… Todas saben que estoy separada. Supongo que algún día van a querer o poder presentarme a alguien. Supongo mal. De golpe me doy cuenta que en todo ese tiempo nunca pasó que quisieran presentarme a alguien …. ¿seré yo?…. hago una evaluación crítica de mi misma …. y no, no debo ser yo…. me veo normal por donde me mire, soy presentable, puedo hilvanar tres oraciones seguidas, a veces parezco inteligente, soy autosuficiente y me mantengo sola …. ¿será que no conocen a nadie? … ¿será que los que están en mi misma situación son poco presentables … neuróticos? …..¿seré yo la neurótica?…. ¿será que buscan mujeres mucho mas jóvenes? …(mmmmm…. será esto???!!!??). NO importa el análisis que haga, la realidad es que tampoco es por este lado.
Mis amigas y todos sus conocidos, entonces, descartados.
El supermercado. Muchos tienen la idea que el supermercado es un buen lugar para conocer gente (by Mónica!). … dos personas que quieren la misma lata de atún al mismo tiempo …lo escuché de hombres y mujeres por igual, hasta en versión vegetariana. Pero el supermercado y yo no somos los mejores amigos… hacer las compras a veces es como una obligación y no es lo que más me divierte, y también creo que hay un mundo mucho más ancho alrededor. Pero nunca se sabe.
El supermercado entonces, no es para descartarlo, pero tampoco para tenerlo muy en cuenta.
El Oso, un amigo, me sugiere otras alternativas: bares… happy hours… after office….. No. No es mi estilo. Es músico y me invita a sus presentaciones … pero con sus amigos andamos en submundos diferentes, fuman marihuana y viven de noche. Más alternativas descartadas.
Como dice Serrat: “… Fue sin querer…. es caprichoso el azar… no te busqué…ni me viniste a buscar…. ” (hablamos de levante, no?). Es el azar, no se puede saber… pasar, me pasó…. así conocí a mi ex, pero eso parece haber sido hace mil años… en otro tiempo…. le damos una chance, pero no muchas.
Por esa época aparece un libro que habla de Venus y de Marte, que dice que hombres y mujeres hablamos distintos idiomas …(mirá que novedad!!!)… y ahí me entero que los hombres solos viven en unas cuevas cavernarias de Marte, mirando ESPN por la tele, y que es bastante difícil conectarse con ellos. Y también por esos días uno de los monstruos me manda un mail con el asunto “la foto de mi media naranja“. Era, simplemente, la foto de una media naranja. Se la reenvío a un montón de gente.
Un amigo que está muy lejos, me responde ¿porqué no probás acá? …era el link a una página de internet.
Ahí me dí cuenta que en las cuevas de Marte, los hombres no solo miran ESPN, sino que también tienen acceso a internet.
Y fiel a lo que decía siempre mi abuela …a Dios rogando y con el mazo dando…. y sabiendo que a las cosas a veces hay que darles un empujoncito para que sucedan, me puse a ver como era.
Era un mundo lleno de gente…. que habla, charla, opina, escribe, se comunica y se conoce.
Como en la vida misma.

Los demás opinaron….