El sábado fue la fiesta del cumple 80 de mi padre.

La gorda le había hecho una torta especial a su abuelo. Fue una historia envolverla, y otra historia mas complicada, iba a ser llevarla.

A la tarde me dijo muy contenta:  nos lleva Eze (el novio desde hace 3 años)…… ahaaaa…..Eze anda con auto???? …….si, claro …..  ah! que bien!

(Eze anda con auto???? …. si hasta el otro día eran chiquitos….. si hace dos días que salieron del colegio…. pero mejor pienso en eso otro día, y seguí con lo que estaba haciendo.)

A la hora prevista, llegó a buscar a la gorda, a la torta y a mi, (en ese orden, claro), en la 4 x 4 de la madre…. (que bien la madre, una 4 x 4!!!….  sana envidia…yo ando en tren o colectivo). La gorda muy sentadita adelante, y yo detrás, con la torta en la falda.

Y de golpe, me abrumó la sensación de “suegra”.

Hasta ahora, y con los novios y novias, siempre había sido de compartir almuerzos, tés  o cenas, a veces charlas informales,  otras no tanto, pero esta vez fue distinto.

Casi casi como la primera vez que en un negocio me dijeron “señora, está atendida ? “… o que mi hijo, el que mide 1.91, mirándome desde arriba (siempre me mira desde arriba) me dijo uy!!!…estás llena de canas!!! mirá vos!… 

Menos mal que todavía,  en el colectivo, jamás me dieron el asiento.

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