Hay veces que la vida nos sonríe, nos sentimos felices, capaces, confiados, livianos.

Pero hay otras veces en que uno parece andar atravesado con la vida. Lo bueno que tenemos, que es mucho, no es suficiente, todo parece una farsa sin sentido. Las palabras de los que nos rodean, no alcanzan. Las palabras que serían las salvadoras, no llegan. Saberse dependiente de una palabra que nos rescate, complica todavía más las cosas, hasta nos puede dar furia: nos sentimos más vulnerables y dependientes que lo que nos creemos. Andamos entre la gente, el ruido y las cosas, como si estuviéramos en otra dimensión. Quisiéramos estar anestesiados, no sentir nada, poder decir: ¿qué más da … que importa? … Esto también va a pasar!!

Hay mil preguntas, pero cero respuestas.

Me pregunto si esto también les pasa a los demás, pero esto es de lo que mucho no se habla.

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