Veinte años después, es volver a empezar.

Para mi, la vida es de a dos. Las cosas pueden ir fantásticamente bien, pero si falta la pareja, es como si a una mesa le faltara una pata. Bien y en pareja, es muchísimo mejor.

Llega la hora de retomar el plan inicial, pero corregido …el de tener una pareja de verdad…. no en vano atravesé un matrimonio….algo habré aprendido en el camino… y supongo que la vida, de alguna manera, me va a llevar a encontrarla. Tarde o temprano se tiene que dar, así funcionó siempre.

Mientras, sigo trabajando…. la casa, los chicos, vivo la vida como viene. Cada tanto, salgo con un abogado, pero no es lo que espero de una relación, no pasé por el divorcio para llegar a este tipo de relación.... entonces, dejo de verlo. Sé lo que quiero, lo que me gustaría, lo que necesito. Pasan los meses, sigue la rutina, el trabajo, las cosas cotidianas, los proyectos nuevos. Salgo con amigos. Esta todo muy bien …. pero falta algo.

Lo que sigue sin aparecer, es el proyecto de pareja. La pareja, el hombre con quien ser feliz …. debería andar por ahí, eso lo tengo claro, quizás pensando lo mismo que yo … pensando que debería ser posible … pero evidentemente  andamos por caminos paralelos, porque no llega, no solo él, el hombre especial…. no aparece ninguno!!! Es como si la única que dejó un hombre libre y suelto hubiera sido yo ! …. todos los demás con los que me cruzo, están casados o en pareja….

Hora de ver que está pasando …. Analizo, entonces, las alternativas.

Mi trabajo. En ese momento, es en una oficina solitaria, cuatro paredes, el chofer y yo. Imposible pensar que el trabajo pueda ser una alternativa.
El viaje al trabajo.  De casa al trabajo y del trabajo a casa, 20 minutos de subte a las 8 de la mañana, otros 20 minutos a las 6 de la tarde…. en seguida cae por su propio peso, todos estamos un poco dormidos a la mañana, y demasiado apretujados y fastidiados a la tarde. En 7 años de trabajo, a 230 días laborales por año, solamente se dio hablar con una persona, y solo porque tenía en la solapa del saco un escudo del colegio y había algo en común. Las probabilidades entonces son imposibles: más de 1600 viajes ida y vuelta para conocer un (1) señor!  Y encima se tiene que dar que el señor esté libre y además, que te guste. Dificilísimo…
Mi trabajo y el trayecto casa-trabajo-casa, entonces, descartado.

Mi hermano y su inmensa vida social. No se puede caminar dos cuadras con él sin que se pare a saludar a alguien. Por un momento pienso que el círculo social inmenso de mi hermano puede ser una buena alternativa. Habrá varios que estén en la misma situación que yo …. hasta que me doy cuenta que mi hermano y su inmenso círculo social son hipercatólicos, y que los hipercatólicos no se separan (por aquello de hasta que la muerte nos separe) … las posibilidades de conocer un viudo, que tengamos afinidad y todo lo que sigue, suenan como remotísimas. También caigo en la cuenta que desde que me separé, nunca hubo un intento de querer presentarme a alguien …. ¿será que separarse, bueno … sucedió… pero de ahí a volver a estar con un hombre… ese es otro tema?…. 
Mi hermano y su intensa vida social, entonces, descartado.

Sigo pensando.

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