Cuando el más grande de los monstruos andaba por los 13 años entró en esa etapa de la vida en que los chicos le escapan al baño, y lograr que se duchen, puede ser una tortura cotidiana.

“vos sos la única loca a la que se le ocurre bañarse todos los días….!!!”

Un día que estaban los tres juntos mientras preparaba la cena, y antes que surgiera el tema, dejé lo que estaba haciendo, me paré frente a los tres, y les dije muy seria, y totalmente en serio:

Hay dos cosas que tienen absolutamente prohibido los tres, y que no se les olvide NUNCA:

Una: Prohibido irse a la cama sin haberse bañado antes. Jamás!.

Cara de embole mayúsculo del mas grande con un gesto algo sobrador…¿y la otra?

Y dos: Prohibido morirse antes que yo. Y esto se lo graban bien fuerte en el mate… PROHIBIDO MORIRSE ANTES QUE YO.

La cara de los varones, la tengo grabada todavía hoy en la memoria.

No sé que extraña relación habrán hecho entre una cosa y la otra, porque no hay ninguna, pero nunca más hubo un planteo a la hora del baño.

Lo inconcebible, fue que un tiempo después, los varones tuvieron que pasar por la terrible muerte de dos amigos del colegio.

Una, fue una muerte lenta y anunciada. La otra, un accidente ridículo, un imprevisto, un minuto de descuido y un final absurdo. Fue terrible ver el dolor de los chicos, la sorpresa, la incredulidad, la impotencia, la bronca y la pena, verlos pasar de un estado a otro, moverse sin saber como acompañar al que se estaba yendo…  hay alguna edad para saber esto?…. Fue muy duro verlos sufrir, sentirlos desubicados frente a lo inexplicable, y no poder encontrar las palabras justas, las que necesitaban, porque no existen.

Muchas veces más volvimos a hablar del tema, a veces muy en serio, a veces en broma. De esas dos muertes absurdas,  no volvimos a hablar, ni ellos ni yo.

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