Resulta que hay un mundo inmenso detrás del monitor de una PC.

Hay chats y hay foros, del tema que uno quiera. En todos los diarios se puede comentar. La gente opina, discute, se pelea y hasta se insulta…(como en la vida misma). También hay páginas para conocer gente, santas y non-sanctas. Muchas. Algunas parecen mas serias que otras, algunas son sencillas, algunas son gratis, otras no, pero perfectamente se puede esquivar el pago. Hasta el opus tiene su página de encuentros. Hay de todo, como en botica. Y si eso era hace 6 años, hoy seguramente está totalmente potenciado.

También resulta que internet tiene un efecto increíble sobre mucha gente. A los que son bajos, les agrega centímetros, esto es automático. A casi todos, los rejuvenece y pierden años como por arte de magia. Según me dijeron algunos, 50 es límite, más de 50 suena a viejo… ¿será el mismo concepto que $99,90 suena mas barato que $100?... A los que tienen sobrepeso les quita kilos. A la mayoría de los casados les devuelve la soltería. A muchos que nunca estudiaron los hace licenciados, y muchos trabajos se re-categorizan. Todos, absolutamente todos somos buenas personas, confiables, fieles, divertidos, simpáticos (… ¿quien dijo que este no es mundo maravilloso?)… y pareciera que buscamos lo mismo. Aunque después cada uno hace lo que puede y termina encontrando lo que realmente quiere.

Pero por sobre todo, descubro que hay gente como la que me encontraría a la vuelta de cualquier esquina, o en el trabajo, o en la casa de mis amigas, en el cine, o en el supermercado. Mucha gente como uno mismo, con valores más o menos parecidos, con principios básicamente semejantes, con rollos más o menos comunes…. algunos con historias muy insólitas, pero dentro de los parámetros de normalidad. También hay gente con historias pesadas, con pasado complicado, con preferencias muy particulares, pero estos, son los menos, y también andan por la vida y los podríamos cruzar tomando el tren o en cualquier trabajo.

Es interesante… pago mis cuentas por internet y nunca mas piso un banco, compro libros, vendo mi mesa de ping-pong, leo el diario, hablo con mis amigas que están lejos como si estuvieran acá a la vuelta… hago mil cosas más sin moverme de la comodidad de mi computadora… ¿porqué no podría también conocer al hombre con quien ser feliz?

Estemos de acuerdo o no, nos guste o no… nos alcanza el siglo XXI.

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