Llegó la primavera!!!… y festejamos el domingo con un asado en una ciudad (o pueblo?), a más de 100 km de Capital. El grupo, mayormente profesionales de la salud, salvo 3, de otros gremios.

 

En un momento, alguien cuenta que trabaja en el hospital, municipal o provincial, no sé que es, pero del estado,  que tiene “un sueldito de mierda” (1300$) y un cargo bastante importante. También cuenta, que su horario es de 4 horas, pero que solo se queda una hora y se vuelve a la casa.

 

Cuando escuché esto, me dieron ganas de levantarme. No sé si por cagona, por educación (¿educación?), por no querer generar un mal momento, por no conocer a la mayoría de los presentes, aunque supongo que cagona sería la mejor razón, me quedé callada. No dije nada, y seguí escuchando su relato, lo que transmitía… que piola que soy… soy una viva bárbara …y sintiendo la aprobación de los demás. Ninguno de los presentes dijo (dijimos) nada, ninguno hizo (hicimos) un mínimo comentario.

 

Me dio bronca, y tristeza. Bronca porque estoy segura que todas las personas ahí presentes, somos de las que nos quejamos del país que tenemos, de la corrupción del gobierno, de los empleados truchos, de los que cobran sus sueldos de senadores y diputados y están ausentes con aviso o sin aviso, y de todas las transas habidas y por haber, evidentes, ocultas o sospechadas. Debemos ser los promotores del doble discurso. Debemos ser, me incluyo.

 

Somos todos tan vivos… Tan piolas… hacé lo que yo digo y no lo que yo hago, y con ese discurso disociado vamos por la vida llenándonos de charlas de café, de odio pasajero (porque dura un instante) contra los que están de turno haciendo la de ellos… pero llegado el momento… ¿no haríamos lo mismo?.

 

Me dio tristeza porque no me animé a decir nada, y me sentí una cómplice más. Y por la certeza de que este país no tiene salvación, mientras esté lleno de gente como nosotros, los que hacen, los que apoyan y los que callan.

 

Relájate y goza. Somos muy vivos!!!!

Anuncios