Nos divorciamos, y vendimos la casa….casi al mismo tiempo. No eran momentos fáciles para una venta, pero en menos de 6 meses apareció un comprador: un matrimonio con tres hijos (como nosotros).  Una semana después de habernos mudado, se mudaron ellos.

Habría pasado un año, cuando me crucé una tarde con el marido y me contó que se habían separado!…

– ¿Cómo que se separaron?…¿que pasó?

No sabía que había pasado… no entendía nada …

– Mi mujer se rayó de golpe… esas cosas de la edad, viste?…  ¿¿¿Viste???…Nos pasó lo mismo que a ustedes!…¿Lo mismo que a nosotros?… ¿y como sabés lo que nos pasó a  nosotros?

Entonces me contó que una tarde se encontró con mi ex, habían ido a tomar un café, y llegaron a la conclusión que, inexplicablemente, nos habían pasado las mismas cosas, así de la nada y sin razón. Terminaron pensando que seguramente,  todo se debía a que la casa tenía muy mala onda, porque ahí había muerto el dueño anterior, enfermo de un cáncer imprevisto y fulminante y entonces… No sé si sabías eso. ¿lo sabías?  …si, claro que lo  sabía…

Entonces le pregunté como iban las cosas con su mujer, antes de mudarse, si venían con problemas….

– ¡¡¡Noooo!!!… estaba todo bien…. ¡Éramos como novios!…hasta me ponía las medias cuando me vestía  …¿¿¿le ponía las medias?????

– ¿Y nunca te dijo nada que te hiciera pensar que algo andaba mal?

– No, jamás… bueno, a veces me decía que no se sentía bien, pero yo no le hacía mucho caso, le decía “gorda… dejate de joder….”

– ¡Ah! … algo te decía entonces…

– Si, pero nunca pensé que era para tanto (¿¿¿???)…. yo también tenía mis escapadas por ahí, no lo voy a negar, pero viste como es, no significaban nada, eran gatos!  ¡A ella la amo!

Siguió lamentándose, sin entender como le podían haber pasado esas cosas.

– También, dijo, a las semanas de mudarnos, nos asaltaron, (como a ustedes), mi mujer se rayó, (como ustedes), y de golpe, porque sí, se quiso separar, como vos… .¿¿¿???

Su vida, entonces, se había transformado,  y era un infierno, la mujer no lo dejaba ver a los hijos, los ponía en su contra, no lo dejaba entrar a su casa, se había vuelto a vivir a la casa de antes y él ya no sabía que hacer. Estaba viviendo solo en una casa tan grande!

Y no había ninguna duda. Habiéndonos pasado las mismas cosas,  solo quedaba pensar que la casa tenía mala onda y todo era culpa del pobre hombre, que andaba rondando por ahí.  ¡¡¡Y mi ex había estado de acuerdo!!!

Mala onda o no, le dije, yo sé muy bien porqué nos separamos y te juro que fuimos nosotros  y el pobre hombre no tuvo nada que ver.

Me pidió que le dijera, como mujer,  que podría hacer él para reconquistar a su esposa…a buen puerto vas por leña!… y nos despedimos mientras me decía que le había hecho muy bien hablar conmigo.

Y se fue, con cara de yo no fui.

Me quedé pensando, que quizás cada uno, todos, en alguna medida, y según las circunstancias, nos hacemos cargo de lo que nos  corresponde, a veces también de lo que no nos  corresponde (¿culpa?), y cada tanto también de alguna que otra culpa que anda dando vueltas suelta por ahí, haciéndola propia.  Pero habrá otras veces que poniendo nuestra mejor cara de yo no fui, también esquivamos la responsabilidad.

 ¿Te parece?

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