La otra noche vinieron unos amigos a casa. Él, arquitecto, se ocupó de un trabajo que hubo que hacer en mi casa. Ella, también arquitecta,  profesora de la facultad.  Ellos, 60 y 48.  Daniel, el niño, 7.

Parece, por lo que me contaron,  que Daniel no anda muy bien en el colegio,  de acuerdo a sus expectativas. Se distrae fácilmente, se cuelga en cualquier momento, y ellos andan de grandes charlas con la psicopedagoga de la escuela.  Mientras, en mi casa, intentó unos cuantos berrinches.

Con mi mejor cara de comprensión, mientras miraba con recelo a la criatura que intentaba hacer suyo un auto de juguete, réplica de un Citroen que supe tener en otras épocas, los escuchaba repartir responsabilidades. Para él, era de la psicopedagogía que obligaba a justificar cargos y sueldos, y un poco de los abuelos, que lo habían cuidado desde que tuvo tres meses y le daban todos los gustos. Para ella, del estado de la educación y de la maestra que no sabía  imponer orden ni mantener el interés de los chicos.

Sin decir nada a favor o en contra de esos argumentos, mas que reconocer que si, realmente es un problema, me puse a pensar en otra época, cuando con tres gritos o tres sopapos, dependiendo de los padres que a uno le tocaran en el reparto, y bajo la amenaza de una penitencia importante, nos quitaban las ganas de distraernos, y no se hablaba de atención dispersa ni de chicos medicados.  Cada tanto, alguno repetía.  Esas cosas pasaban. También me alegré por tener los monstruos ya grandes, y me divertí cuando llegó uno de ellos, y después de un diálogo impensable y una negociación desopilante volvió el auto a su lugar, sano y salvo. Menos mal!!!

No sé de quien es la responsabilidad, pero imagino, que gran  parte será de los padres, pero no sé hasta donde. De los abuelos, no, pobres santos, hacen lo que pueden.

Pero viendo a Daniel moverse en mi casa, tocar todo lo que no tenía que tocar, tirarse al piso haciéndose el dormido, abrir los cajones y cuanta puerta de mueble encontró, bajar cosas de los estantes, querer abrir las puertas que estaban cerradas y exigir la playstation…  la qué?????…  imaginé que la psicopedagoga, las maestras, el sistema o los abuelos no tenían absolutamente nada que ver.

Hace un tiempo, se habló acá de ese tema: Apología de los Malcriados

Re-abro la polémica…vos,  ¿qué pensás? …malcriado: ¿se hace o se nace?

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