Un tiempito atrás, una persona, un día igual a cualquier otro, fue a pasear al Unicenter. Ese mismo día, otra persona, decidió que no quería seguir viviendo, y eligió el Unicenter para matarse tirándose desde el nivel más alto.

El primero, no tuvo suerte. Iba caminando muy tranquilamente cuando le cayó un suicida encima y del golpe recibido, se murió en el momento. El otro, tuvo suerte… o no, habría que ver que significado tuvo para él, cayó arriba de alguien, quien le amortiguó el golpe, y salió ileso, sin mayor problema.

La suerte…  “aquello que ocurre o puede ocurrir para bien o para mal de personas o cosas”, es eso que por pura casualidad, nos es favorable o adverso, dependiendo de la situación, el momento, la manera que tengamos de ver lo que nos pasa y como impacta en nuestra vida.

Fuera de un hecho tan insólito como ese, nosotros nos dibujamos una vida: estudiamos una carrera o nos dedicamos a una empresa. Conocemos a alguien, y nos embarcamos en una relación. Los resultados aparentemente dependen de nosotros, de lo que hagamos, cuanto nos esforcemos, cuanto tiempo o empeño le dediquemos, cuanto nos comprometamos.  Hacer las cosas bien debería ser garantía de éxito y de llegar a buen puerto… pero ¿no depende también de circunstancias que escapan a nuestro control?

¿Es tener buena suerte?… ¿o es la habilidad, el esfuerzo y quizás también la intuición, aplicado a lo que hacemos?  Y cuando todo esto falta, ¿es mala suerte o es el resultado obvio y esperado?

La suerte gira en torno a lo impredecible… cuando nos pasa algo que no nos gusta pensamos  ¿porqué yo? ó ¿porqué a mi? …. aunque casi nunca pensamos ¿y porqué NO a mí?…. y nos preguntamos, y a veces nos torturamos…¿Qué hice yo para merecer esto?, a lo que solo hay una respuesta: NADA. Las cosas pasan porque sí. A veces, quizás para consolarnos, nos decimos que por algo será…que algún fin habrá, aunque por el momento no lo podamos ver. Y cuando nos pasa algo que si nos gusta, casi nunca pensamos ¿porqué a mi? ó ¿qué hice yo para merecerlo? …tan solo lo disfrutamos, mucho o poco, depende de cada uno.

Casi siempre estamos a merced del azar y las casualidades, aunque no nos demos cuenta. Estar en el momento justo y en el lugar indicado, para bien o para mal. Buenas o malas, algunas cosas de las que nos pasan nos llegan sin haberlas invitado ni haber hecho nada para merecerlas…¿es algo totalmente accidental?

Se dice que hay gente que nace con una buena estrella y gente que nace estrellada…. ¿Es así, o es la manera que uno tiene de ver las cosas que le pasan?

Plauto decía: “Los dioses nos golpean como si fuéramos pelotas”.  Vos que pensás …¿Hay un destino?… ¿está ya escrito? … ¿Te pasan cosas que adjudicás a la suerte?

 
 
Más sobre la suerte, acá.
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