En mi casa, cuando era chiquita, quizás 5 ó 6 años, mis padres desterraron el televisor, diciendo que era mejor fomentar la lectura. Así, las únicas veces que veíamos algo era cuando íbamos a lo de mis abuelos. Con suerte enganchábamos al Capitán Piluso, y si no, no nos quedaba otra que mirar a Mancera, que era lo que miraba mi abuela.

Mi madre, queriendo crear el hábito de la lectura, me traía libros del estilo de Wapiti, el ciervo,  … Copito, el conejo, … Malala, la Jirafa…  y cuando ya estaba a punto de sucumbir al aburrimiento, alguien le regaló a mi hermano un libro de Sandokán.

Lo devoré, y me enamoré al instante de Sandokán, de Yáñez,  y de sus historias, y me dije que cuando tuviera una hija, se iba a llamar Mariana, como la sobrina del gobernador inglés, el enemigo número uno de Sandokán,  con quien se escapa para vivir un amor prohibido.

Mi madre, si se trataba de libros no ponía peros, me compró todos los de la serie, que eran muchos, y yo descubrí el placer que se puede encontrar leyendo.

A partir de ese momento, y terminada la serie de Sandokán, leí un montón, al principio lo que encontraba a mano … a veces sacándole libros a mi madre y sin su permiso,  como cuando me encontró leyendo Bonjour Tristesse, de Francoise Sagan, y me lo prohibió… tarde, porque ya lo había terminado!…  ¡¡¡ese libro no es para vos!!!

Después fueron muchos otros, algunos me gustaron mucho y otros nada, pero si tengo que nombrar a mi escritor favorito, primero y especial, García Márquez, a quien leo y releo incondicionalmente, y después, está el resto.  Hay unos a los que sigo, y otros a los que no leería nunca más.

Con el tiempo, las historias de Salgari y de Sagan me parecieron infantiles, y quizás también inocentes. Si alguna vez me crucé con películas de Sandokán, jamás llegaron ni a parecerse a la película que me hice yo sola: fue la mejor!

Traté de transmitirles el placer de la lectura a los monstruos, extrañamente (¿extrañamente?) con métodos parecidos a los de mis padres…  (el otro día me hicieron recordar que no los dejaba ver programas como Brigada Cola!!!… ¿quien? ¿yo? …¿¿¿igual que mamá???),  pero creo que ser lector no depende de estímulos ni de ejemplos, sino de gustos particulares, y así, tuve los dos extremos, el que leyó de todo, muchísimo mas que yo, y el que leyó solamente Harry Potter, y ya es decir demasiado.

Hoy leo lo que me da placer, y lo que no, lo dejo de lado sin ningún remordimiento.  Hubo libros que me pegaron fuerte, y otros que pasaron al olvido, supongo que todos tendremos nuestros favoritos, en una lista muy particular.

Mariana, está por cumplir 21… y sabiendo la historia, no dejó un solo libro de Sandokán sin leer.

Y  vos que pensás…¿lector se hace o se nace? … ¿Te cruzaste con algún libro que te marcó de alguna manera?

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