Hace poco me topé con el cuento La muerte de Iván Illich, de Tolstoi.

La historia es la de un hombre que vive de una manera muy comme il faut  para su época: funcionario público, esposo y padre.

De alguna manera disfruta del poder que le da su cargo, y esto lo distrae del estorbo que le resulta el matrimonio y la familia. Va desplazando el centro de su atención del trabajo al arreglo de las cosas de la casa, según el momento, como si necesitara enfocarse en algo para escapar del aburrimiento de lo cotidiano y de lo insoportable que se le hace la vida familiar.

Un día, arreglando algo en la casa, se golpea, y es el inicio de una enfermedad que inexorablemente lo lleva a la muerte.

Sabe que está enfermo de muerte, pero no entiende cómo puede ser que él se esté muriendo… ¿porqué yo?…   Se da cuenta que él y los que lo rodean viven una mentira, donde todos se comportan como si su enfermedad tuviera cura y él, haciendo lo que el médico le indica, alguna posibilidad de curarse. Esta mentira lo tortura. También lo tortura que nadie sienta lástima por él, que nadie lo consuele ni lo acaricie como si fuera un chico, aunque se avergüenza de reconocerlo, y empieza a sentir que la vida es mezquina y absurda, no termina de comprenderla. Alterna entre un estado de desesperación y expectativa por la muerte,  y la esperanza de vivir.

Y de pronto se le ocurre pensar que su vida no  fue lo que debería haber sido,  y que esto le había ocultado la verdad sobre la vida y la muerte. Quiere pedirle perdón a su esposa y a su hijo, por todos los malos ratos que les había hecho pasar, pero ni siquiera puede hacerse entender.  No es que la familia fuese la mejor compañía, mas de una vez la esposa, harta de soportarlo, le desea la muerte, la hija solo siente fastidio ante la enfermedad del padre, y con del hijo casi no tiene comunicación, piensa que tiene esa expresión como la que tienen los muchachos viciosos de trece o catorce años.

Su pregunta final es terrible: “si salgo de la vida con la conciencia de haber destruido todo lo que me fue dado, y es imposible rectificarlo, ¿entonces qué?“. En el último instante se da cuenta que la muerte no es nada, que es tan solo luz, y  muere.

Todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de la muerte, dijo Almafuerte.

Tenemos más de cinco segundos…¿cuántos?…. imposible saberlo … ¿pero vamos bien, o tenemos mucho por rectificar? ¿Estamos a tiempo? ¿Estoy a tiempo?

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