Hace mil años que estamos juntas, tanto, que diría que desde antes de nacer.

Sin estar demasiado consciente de  la presencia de ella,  sé que es como que una depende de la otra, quizás no de la misma manera ni en la misma medida, pero algo así. No sé si sabe que en el fondo, ella depende más de mí que yo de ella. Anduvimos años, muchísimos, sin prestarnos mucha atención, ella en sus cosas, y yo en las mías, pero intuyéndonos de una manera silenciosa.

Hasta que desde hace un tiempito, no sé porqué, porque no tuve la oportunidad de preguntarle, y hoy ya no tengo ni ganas de hacerlo, ella empezó a juntarse con los que uno llamaría elementos indeseables, y tomó un camino distinto. Al principio ni me di cuenta, no le presté atención a los detalles mínimos. Pero, con el correr de los días, ya no pude seguir haciéndome la distraída… su maltrato se hizo cada vez más evidente.

Me afecta, me guste o no, y de pronto,  todo lo que hace me trae dolores de cabeza y otros trastornos, y tengo que ver como los resuelvo y como salvo el momento, a veces en el menos oportuno y en el peor lugar: tengo que dejar de lado lo que estoy haciendo,  ver de que se trata y como lo soluciono.

Así que decidí que no va más. Reconozco que fue una decisión unilateral, porque ni siquiera la tuve en cuenta y que mi decisión, que no tiene retorno, la afecta fatalmente,   no de la mejor manera. No sé que va a ser de ella, no quiero ni pensar a donde va a ir a parar, pero ya tampoco me importa eso demasiado. Llegó el momento de poner punto final a esta relación de años. Hasta aquí llegué.

Mañana me tomo el día, y nos vamos a un lugar que no será la playa del Caribe ni la atención tan agradable como la de un hotel junto al mar, pero sin dudas es el adecuado para la ocasión, y vamos a tener nuestro último gran encuentro. Por las dudas, no le di demasiadas explicaciones, no vaya a ser que empiece a prometer que de ahora en más va a cambiar  y todas esas mentiras que cuando nos conviene creer, las creemos.

Se acabó. Mañana me sacan la vesícula … Juera bicho! No te quiero más!!!

Y volviendo del limbo de la anestesia… unos días de licencia, ¿vacaciones? para mi.  Alguna ventaja tenía que tener, no?

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