Un poco por lo que se dijo acá, hablando sobre lo que no va a pasar mañana y otro poco por lo que se dijo en el blog de Verito, hablando sobre asignaturas pendientes,  se nota que el tema de la vida y de la muerte nos toca a todos de una manera parecida. Frente a la incertidumbre del  mañana, vivir y disfrutar la vida que tenemos, aquí  y ahora, debería alcanzar, agradeciendo todo lo que uno tiene, que seguramente será mucho, sin hacer comparaciones tontas.

Ya desde el momento en que uno puede estar escribiendo o leyendo sentado detrás de una computadora, con una taza de café en la mano, una casa a donde volver y algunos planes y proyectos por delante, es un montón… ¿porqué será que uno lo pierde de vista en la corrida de lo cotidiano?… y a veces de quejosos que somos, lo olvidamos …  cada uno sabe donde le aprieta el zapato, y por donde pasa su búsqueda personal… pero ¿valoramos todo lo que tenemos?

A mi, me llegó el momento de agradecer, tan solo agradecer. Ya no más cuentas pendientes, y no hablo de plata, y ya no más reclamos, con nadie. Sé lo que es ver envejecer a los padres, y acompañarlos. Sé lo que es ver crecer a los hijos y hacerse grandes, sin dejar de sorprenderse. Sé lo que es estar enamorada, y sé lo que quiero.

Vivo como si no me fuera a morir nunca… eso no va a pasar mañana!,  y les prohibí a los monstruos morirse antes que yo. Las cosas que pasan me afectarán mucho, poquito o nada, pero lo realmente importante está por otro lado. Lo sigo aprendiendo. Creo que este es el momento de la tranquilidad, de la paz, y porqué no, tambén de la alegría.

Y vos… ¿por cual momento particular estás pasando?

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