Termina diciembre, y se fue un año más.

Sin apuros, sin querer que termine ya… sin desear que empiece otro, como si mágicamente el cambio de número implique un cambio de algo…

Mirando hacia atrás, por todo lo que pasó, fue un año intenso. Para mi y para muchos, quizás para todo el mundo.

Y entonces, como si no pudiera escapar de la costumbre de mi familia, a cada cosa que pasa te tiran un refrán,  se me vienen todos juntos: al mal tiempo buena carano hay mal que dure cien añosa Dios rogando y con el mazo dando… y podría  seguir.

Mirando hacia atrás, hubo mucho y de todo un poco, de todo calibre y grosor. Cosas que hubiera preferido no pasarlas, algunas cosas que me hicieron mal, otras que me hicieron mucho bien… gente que se fue y gente que llegó para quedarse, experiencias nuevas, caminos a recorrer, certezas, incertidumbres, algunos miedos a superar, y también muchos momentos felices. Me quedo, sobre todo, con los momentos felices, que fueron muchos!

El año que llega, supongo que al igual que este, no nos va a pedir permiso para nada, y a lo que venga, habrá que vivirlo, de la mejor manera que uno sabe, con muchas ganas y el mazo en la mano: lo mejor está por venir, siempre!  Solo hay que saberlo ver. ¿Quién nos quita lo bailado?

Para los que están pasando por momentos difíciles… toda la buena onda y mucha fuerza!
Para los que están encarando proyectos nuevos…mucha pila!
Para los que están disfrutando lo que construyeron… sigan disfrutando de lo logrado en paz!

Que sea un año lleno de todo lo que más desean.
Beso grande para todos!

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