El tiempo vuela!!!!… Ya hace un año que el monstruo mayor se fue a Francia a estudiar. Hablamos mucho, nos escribimos poco, y nos extrañamos bastante.

Después de tantos meses, todo lo que nos va contando, me resulta asombroso.

Está haciendo un master, algo que sería como documentales (fotografía/cine) para ciencias sociales (ciencia política),  juntando las dos cosas que más lo apasionan. En la universidad, donde son un grupo de alrededor de 30 personas, franceses y de otros países, tuvo que hacer una presentación y ser aceptado. El costo total del master … 400 euros. Ahí, lo proveen de todo lo que necesita: cámaras, películas, salas de edición, biblioteca, comedor barato.

En el comedor barato come todos los días: entrada, plato principal, bebida y yogur, por 3 euros, y según él, le cuidan la dieta balanceada, mucho mejor que la madre… aprovechalo, porque en casa es otra historia!. Viaja en tren, y con más/menos 5 minutos fuera de horario, llega siempre a tiempo, salvo una vez que hubo hojas en las vías (???), los días de mucha nevada, porque se les para el mundo, o cuando hubo alguna huelga. La burocracia francesa, parece, no tiene nada que envidiarle a la argentina, hasta parece que es peor!.

Tiene un abono de cine, con el que puede ver todas las películas que quiera en el mes, por 20 euros. Hablamos horas por teléfono, y solo paga centavos.

Al no tener ayuda financiera transatlántica, o sea de la familia, se buscó un trabajo, y lo contrataron por seis meses, en blanco, con recibo oficial, obra social y 25 horas de trabajo por semana. Como trabajar 25 horas por semana más las 8 horas de clase por día, más el viaje, más lo que tenía que estudiar lo estaban dejando al borde del colapso, decidió que iba a pedir un préstamo al banco y no renovar el contrato de trabajo, y yo… que la inocencia te valga, le deseé mucha suerte!

Pero… que la inocencia me valga a mí… en quince días le dieron el crédito: el monto que él pidió, ajustado a sus necesidades reales y básicas,  8 meses de gracia y un plazo de 4 años para devolverlo en cuotas muy lógicas, cómodas y accesibles. Sin garantía de nada ni nadie. Acostumbrada a vivir en un país donde el crédito se les da a las personas que pueden demostrar solvencia económica, me pareció increíble.

Tan increíble como la idea de que quizás pasen varios años antes de que vuelva … si es que vuelve. Esta parte ya no me gusta tanto!

Pero lo bueno, sin lugar a dudas, es que está muy entusiasmado y contento con lo que hace y feliz en esta etapa de su vida.

El país de uno, el que uno defiende a cualquier precio, incondicionalmente, donde se siente en casa, donde creció, donde habla el idioma y entiende cada palabra y cada código, donde ve nacer a sus hijos y entierra a sus muertos, es este. Que bueno que también fuera el que facilitara  la vida a su gente: jóvenes y viejos, chicos y grandes, hombres y mujeres. No hay lugar ni país perfecto, pero si en otros países se puede, ¿porqué no lo logramos acá?

Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.

Serenata para la tierra de uno, M.E. Walsh.

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