Pasó enero y pasó febrero. Los que se fueron de vacaciones ya están de vuelta. Los días se acortaron un montón: casi sin darnos cuenta a las ocho se está haciendo de noche. Algunas vidrieras se llenaron de ropa de invierno, empezaron las clases y  la ciudad volvió a ser el caos de siempre. Se largó el año con todo.

Lo que va del verano, trajo de todo…la tranquilidad de andar por las calles un poco más vacías, mucho trabajo a pesar de la época…  sol, pileta, y el río en Buenos Aires… algunos buenos momentos y algunos otros un poco tristes, de esos que uno no espera ni quiere, pero llegan. Hubo de todo.

Y una vez más, empiezo a planear mis vacaciones a contramano del resto.

Permiso para salir del país, en marcha… y si no hay un choque de asteroides en algún lugar del universo que cambie el rumbo de las cosas, voy a tener, por fin,  mi permiso permanente para poder salir del país, cuando quiera y como quiera, como cualquiera.

La fecha decidida y  los pasajes comprados…  y lo que parecía algo allá lejos y un poco lejano, tantos meses por delante, empieza a ser realidad. Paris y el monstruo me esperan. Y ya que de reunión familiar se trata, para hacerla completa… me voy con mamá y papá!!!  Si alguien necesita ideas sobre como planear unas vacaciones románticas en un lugar soñado… siga de largo… pero ya habrá tiempo para eso mas adelante. No sé si este será el año del conejo, o del dragón o cuál…para mi es el año de la familia!

Esta vez es así. Guisos de madre y postres de abuela para el monstruo allá lejos.

Y quizás, solo quizás, una escapada de unos días a Roma, sin monstruo, sin mamá ni papá, a cumplir un sueño. Quizás. Dicen que hay que desear mucho algo para que las cosas se concreten.

Todavía faltan algunas semanas, pero está ahí nomás, al alcance de mi mano. Ahora me toca a mí: a soñarlas y a vivirlas cuando llegue el momento. Estas, sin duda,  van a ser unas vacaciones diferentes. Y si la realidad se ajusta a mis fantasías… van a ser unas vacaciones soñadas. Después les cuento!  😉

Tener muchas expectativas…y correr el riesgo de que la realidad no supere a la fantasía… ¿pero cómo dejar de soñar? ¿Se puede? … ¿Podés?

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