Estábamos en gran reunión familiar, y como pasa en estos casos, la conversación fue pasando de una cosa a la otra hasta llegar a temas insospechados.

Así, llegamos a hablar de eutanasia, y eso hizo que alguien recordara una película de mil años atrás, que solamente habíamos visto dos de todos los presentes, aunque no nos acordábamos el nombre.

En la historia, que sucedía en un futuro ya no muy lejano para nosotros, casi casi pasado mañana, la superpoblación y la falta de comida eran terribles. Como siempre, había unos pocos muy acomodados, que vivían bien, pero la gran mayoría eran indigentes y mal alimentados, viviendo en condiciones infrahumanas y deplorables.

En esta sociedad, si uno tenía como pagarlo, podía decidir el momento de morir yendo a un lugar especial para ese fin, donde uno elegía el paisaje preferido, que era  proyectado en una pantalla gigantesca, la música que iba a acompañar ese momento, el olor que iba a flotar en el ambiente, y así, de una manera muy amable y cómodamente recostado en un sillón, se entregaba y pasaba a mejor vida, inyección mediante. Qué pasaba después con el cuerpo, no se sabía.

El planeta superpoblado y agotados los recursos, no tenía capacidad para alimentar a tanta gente, y dependían de un alimento en forma de galletas verdes hechas con plancton marino,  fabricadas por una mega empresa.  Mientras, en la calle había unas tremendas palas mecánicas que juntaban a la gente que se iba muriendo, o a los revoltosos que se levantaban en búsqueda de comida, y se los llevaban, tampoco se sabía adonde.

Como pasa en todas estas historias, siempre aparece un  personaje que se pone a investigar que es lo que realmente está pasando, y descubre que las galletas verdes no estaban hechas del supuesto plancton, sino que eran una mezcla procesada a partir de los cuerpos de los muertos, fuente de proteínas y nutrientes.

Terrible la película, una visión muy negra del futuro por venir, quizás no en un plazo muy cercano,  esto entra dentro de las cosas que no van a pasar mañana, pero, nunca se sabe. Por ahora es una historia de ciencia ficción.

Lo que no podíamos recordar era el nombre de la película, ni el del actor, aunque si sabíamos quien era, uno muy conocido y pintón … ¿estaremos llegando a esa edad en que las cosas las recordamos al día siguiente y nunca en el momento justo?

Entonces uno de mis sobrinos puso tan solo tres palabras en el Google: “galletas verdes película“….  y apareció al toque toda la información. “Soylent Green” o “Cuando el destino nos alcance”,  de 1973,  con Charlton Heston,  y muchísimas referencias a esta película. Polvo somos … y en galletas verdes nos convertiremos… Parece que esta película le impactó a mucha gente, no solo a mí, y las galletas aparecieron en muchísimos otros  programas y series, que jamás vi… a veces siento que mi vida transcurre en un frasco de mayonesa!

Con la película, cuando la vi, allá lejos y hace tiempo, tendría 15 años, me quedé un poco impresionada… como ahora con el Google: tan solo tres palabras descolgadas alcanzaron para saber de qué estábamos hablando. No importa cuál sea el tema, Google lo encuentra… ¿cómo cabe tanta información?

Muchas cosas cotidianas escapan a nuestra comprensión. Lo que puede venir, no lo podemos saber y quizás algún día la realidad supere a la ficción. No sé si vivo en una especie de limbo, pero asumo que ese destino tan dramático y oscuro no nos va a alcanzar. Ojalá!!

Y vos, ¿crees que un futuro tan negro les llegue a tocar a los hijos de los hijos de los hijos de nuestros hijos, o es solamente ciencia ficción? ¿Sos de pensar en estas cosas?

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