¿Qué me está diciendo este hombre?

¡Sciopero! ¡Sciopero! me repetía el de la boletería, cada vez más alto, como si el problema fuera que no le oía, en vez de ser que no le entendía. Finalmente se levantó, salió de la boletería y se acercó. I treni non funzionano, sciopero!

Primer golpe de desesperación, ya eran pasadas las diez y media de la noche y estaba varada en una ciudad desconocida, donde no entendía bien el idioma y sin saber qué caminos alternativos podría haber para llegar al hotel, lejísimo del centro de Roma.

Le pregunté como podía hacer para llegar a Lido, volvió a entrar en la boletería donde había otros dos charlando, y uno de ellos salió con ganas de ayudarme. Me preguntó de donde era…  la palabra Argentina lo conectó directamente con Messi y con algún conocido que tendría por el cono sur, sciopero! nos pasan las mismas cosas!. Me pidió que lo esperara unos minutos, entró a hablar con alguien más, y volvió con los números de dos colectivos que salían de la ante última estación del metro y que seguramente iban para el lado de Lido. Allá me fui, agradeciéndole su ayuda.

Bajé en la estación indicada.  A esa altura el metro ya no andaba por túneles, sino a la altura de la calle, y me encontré en un lugar desierto, donde no había nada! …  una calle vacía, papeles arrastrados por el viento, sin edificación, solamente un negocio cerrado y oscuro. Nada más. Ni señales de una parada de colectivo, nadie esperando un bus, nadie caminando, nadie en medio de la nada. Caminé un poco, sin alejarme demasiado de la estación,  hasta que vi llegar otro metro, y cuatro personas que bajaron, cruzaron una plazoleta que había y desaparecieron por el costado. Supuse que la salida estaría por ahí, y los seguí: había una escalera, que bajaba  a una mini terminal de buses. Respiré aliviada, era acá donde tenía que encontrar el bus tal o el tal otro, y tarde pero seguro, llegar al hotel.

Me acerqué a la boletería, y pregunté para ir a Lido… No! … ya salió el último! y para ese lado no había más buses hasta las 6 de la mañana. ¿Y otro que me llevara cerca?… ninguno … el más próximo me dejaba a 10 km o una hora caminando.

¿Y un taxi?... no había taxis de noche!

En ese momento me pregunté quién me había mandado ir a Roma, y si esto no sería el castigo por ser mala madre … si había ido a Paris a visitar al monstruo… ¿qué necesidad tenía de haberme movido de ahí?… Dejando de lado recriminaciones, me di cuenta que tampoco tenía el teléfono del hotel.

Pensé las alternativas: volver a Roma con el metro antes que dejara de funcionar en la noche, y buscarme un hotel donde quedarme o un taxi que me llevara hasta Lido, pero las dos opciones, por la hora y la distancia me parecían complicadas. Esperando que me alcanzara el saldo que tenía en el celular, le mandé entonces un mensaje S.O.S. a Alguienmuyespecial, quizás desde allá lejos podría darme alguna idea de como salir de esa situación. Por favor llamame…  sin saber si lo recibiría, si estaría ocupado, durmiendo o con el celular apagado.

Cinco minutos después, sonó mi celular: Alguienmuyespecial al rescate. Al tanto de la huelga de tren, parece que era a nivel nacional, le digo donde estoy, y él, que ya sabía el nombre del hotel a donde iba, me pidó que me quedara tranquila, que me llamaba en 10 minutos.

Diez minutos después me avisó que estaba buscando una navetta que me fuera a  buscar, y 5 minutos más tarde me lo  confirmó: una navetta venía a buscarme, pero iba a demorar una hora, hasta ese momento, que me quedara al lado de la boletería y tuviera mucho cuidado.

Mientras, seguía llegando gente a la terminal, en la misma situación que yo, y me sorprendió el buen humor y la resignación con que se tomaban las cosas… nadie protestó, nadie se quejó, como si fuera una situación más con la que hay que lidiar cada día, esperaban los buses que todavía andaban, uno cada 20 minutos, y se iban. Al rato llegó una pareja de franceses, iban para donde iba yo, la estación Stella Polare, y se encontraron con el mismo problema: no treno, no autobus, no taxi… Les avisé que yo iba para ese lado y que una navetta venía a buscarme …supongo que hoy seguirán preguntándose que conjunción estelar hubo esa noche que los rescató del medio de la nada.

La navetta llegó una hora después, y 45 minutos mas tarde me dejaba en la puerta del hotel, diciéndome que ya estaba todo arreglado, no tenía nada que pagar. Esa noche, muy pasadas las doce, mientras cenaba la única bolsita de maní que había en el frigobar de la habitación del hotel, le agradecí infinitamente a Alguienmuyespecial el haberme rescatado, deseando que de una vez por todas pudiéramos encontrarnos.

Lido di Ostia, la mañana siguiente:

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