Al día siguiente, me fui al Vaticano.  Al llegar, vi la cola enorme que había para entrar en la Basílica de San Pedro, pero estando en plan de vacaciones y de conocer todo lo-que-uno-no-puede-dejar-de-conocer,  me puse en la fila. Por suerte, se movía rápido.

Llegué al puesto de seguridad, pasé por el detector y seguí adelante. Unos metros más allá, un morocho muy trajeado, que parecía más de la custodia de Obama que de la del Vaticano, me paró: Madam, you must wear something over your shoulders to enter the Basilica! … ese día hacía bastante calor y yo andaba en musculosa, mientras pensaba si me habría visto cara de inglesa, le respondí que no tenía nada para ponerme encima y le pregunté como podía hacer. Como disco rayado, me respondió lo mismo… you must wear something over your shoulders to enter the Basilica … asi que no me quedó más remedio que dar media vuelta y salir en busca de algo con que cubrirme los hombros.

A la entrada había visto un puesto de esos que venden souvenirs, y me fui para ahí, algo seguramente iba a encontrar que me sirviera. Las remeras eran talle XXXXL ó talle 10, pero encontré un pañuelo de seda, ¿o de acetato?… por 4 euros, blanco y negro que decía Roma por todos lados. Le pregunté al vendedor si con eso podría entrar a la Basílica, respondió que si, y ante mi cara de duda, me dijo ¿Argentina, no?son todas iguales de desconfiadas! 

Le pagué los 4 euros, y me fui otra vez a hacer la fila, que ahora era más corta. Cuando llegué al morocho, esta vez no tuvo nada que decir.

Impresionante la Basílica, y todo lo que hay para ver. Muy interesante también las cosas que van contando los guías que acompañan a los contingentes de turistas, a los que me iba acercando con mi mejor cara de nada y de estar en otra cosa, mientras escuchaba un rato lo que tenían para contar,  hasta que me pegaba a otro grupo que pasaba, modalidad ratona de visita guiada.

Subí más de 550 escalones que hay hasta llegar a la cúpula, realmente vale la pena, y me encontré con la vista mas grandiosa de Roma.

Así es la escalera cuando arranca,

… y así es cuando va llegando al final:

Cuando bajé hasta el primer nivel donde están la terraza y los negocios, me senté un rato a tomar sol. Era mi último día en Roma, al día siguiente me estaba volviendo a París, y lo que no había visto hasta ahora, Alguienmuyespecial incluido 😦 , ya no lo iba a ver esta vuelta … Roma no  se hizo en un día, y menos lo podía conocer en tres!

Decidido, será para el próximo viaje!

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