De vuelta en París, seguimos recorriéndola, a pie, en bicicleta, en metro, como fuera… hay tantas cosas para ver!

Fuimos a Bellville, donde está el Cementerio Pére-Lachaise, un lugar que no se puede dejar de visitar

… con esa paz que transmiten los cementerios… recuerda qué paz puede haber en el silencio… caminamos entre las tumbas, viejísimas, buscando las de personajes famosos. Encontramos algunas que me hicieron acordar al Principito, y el cuidado que tenía con los baobabs que crecían en su planeta ante el menor descuido. ¡Acá se hubiera sentido desbordado!

Nos cruzamos con la tumba de Oscar Wilde, llena de mensajes, viejos y nuevos, escritos con lápiz labial y liquid paper, las de Chopin y Jim Morrison, las de Abelardo y Eloísa, dos amantes que después de un amor muy contrariado finalmente fueron enterrados juntos ahí, y muchas más.

Tumba de Oscar Wilde:

Otro día nos tomamos el tren hasta Rouen, a una hora y media de Paris, una ciudad normanda con varios edificios góticos enormes y viejísimos, tanto que ni siquiera caben en una foto (de mi cámara).

Al día siguiente, a Chartres, a una hora y cuarto en tren, donde hay una catedral inmensa que tiene más de 1000 años  !!! … con unos vitraux impresionantes, y un laberinto de 13 metros de diámetro dibujado con las baldosas del piso en la nave central:

Según parece, hay que depositar mentalmente el problema que uno tenga al entrar al laberinto, recorrerlo de rodillas o a pie, cosa imposible el día que fuimos porque estaban arriba las sillas de la iglesia, y al terminarlo, sintiéndose en paz con uno mismo, seguramente se logre resolver el problema que sea. A pesar de las sillas, y por encima de ellas, lo recorrimos. No depositamos ningún problema al entrar, por lo que tampoco tuvimos ninguna solución al salir… aunque ¿qué problema podríamos tener paseando por ahí?. El laberinto, con once círculos concéntricos, tiene el mismo diámetro que el rosetón del frente de la catedral, y si esta pared se volcara hacia el interior de la iglesia y se apoyara en el suelo, el rosetón coincidiría exacta y perfectamente con el laberinto. Y tiene más de 1000 años!

Rosetón y Laberinto sin las sillas encima (fotos de la web)

Paseando por la ciudad de Chartres:

Los días seguieron pasando, y con esa velocidad que adquiere el tiempo cuando uno lo está pasando muy bien, se iba acercando el día de la volver. Todavía quedaba un día para ir a vistar algunos castillos del Loire y otro para hacer algunas compras,  y miemtras, algo así como una pena iba creciendo dentro mío:  se acercaba otra despedida.

Anuncios