El monstruo allá lejos tiene la costumbre, cuando se trae algún proyecto nuevo entre manos, de no decir nada. No puede hablar de eso, lo que sea, ni adelantar nada, y ya sabemos los demás que tampoco tenemos que preguntar.  Hablar del tema, lo quema, y cualquier cosa que preguntemos termina siendo una pregunta sin respuesta.

Hace poco, hablando por teléfono, me pide que le mande un plano de Buenos Aires… y la consigna, ya la conozco: no preguntes!

Salgo entonces al mediodía siguiente en mi corta hora de almuerzo, en búsqueda del plano. Paso por dos librerías… pero no tienen más que los de colegio… ¿con contorno o sin contorno?…  No, esos no! … entonces me muestran un mural, de 1,50 x 1,30..  no! …tampoco ese … busco uno de esos para turistas… y me sugieren un kiosco de revistas… voy al kiosco más cercano, y finalmente tengo un plano a la vista… 18 pesos,  envuelto en papel celofán. Lo compro y vuelvo a la oficina, lo estoy por meter en el sobre, cuando se me ocurre que mejor antes lo miro. Lo abro con cuidado… era enorme,  pero solamente del microcentro… ni la General Paz, ni Constitución entraban en el plano … así que lo vuelvo a doblar con mucho cuidado y salgo corriendo a buscar otra vez el kiosco… el plano está incompleto!… pero! me dice el buen señor…  no sabía porque jamás lo abrí… y tiene otro??? … si …  y me saca otro que sale 40 pesos … 40 pesos!!!! (me estará viendo cara de turista? …cuando estamos llegando a fin de mes y yo todavía pagando el corso del fin de semana largo de carnaval, y cortita de pesos hasta el próximo sueldo)… pero le digo, ok, lo podemos abrir para ver??? y ahí en medio de la vereda y con el vientito que complicaba un poco las cosas, abrimos el plano (fue sencillo) y lo cerramos (no tan sencillo), y vi que esta vez si,  estaba Liniers, Pompeya y más allá la inundación… y  también la calle donde vivimos.

Le pago la diferencia, y vuelvo a la oficina corriendo porque ya era la hora en que papá empresa  nos quiere de vuelta en el escritorio, calladitos y sin chistar,  agarro otra vez el sobre, le tacho el membrete de la empresa, y lo mando por el correo que usa la oficina…aplicándolo a mi cuenta personal y feliz de haber logrado en tan poco tiempo el encargo prometido… mission accomplie, el plano está en camino.

Lo terrible fue que recién me di cuenta a la mañana siguiente, serían pasadas las 8… que no le había agregado ni una sola línea, ni una pregunta de como estaba, ni siquiera le había mandado un beso…. mala madre!!!!  y caí en la cuenta, además, que ando con un delay de 18 horas!  Atraso 18 horas!!!!

Entonces si, le escribí unas líneas y se las mandé por mail, que ya leyó, mientras el plano todavía sigue su viaje.

El monstruo se calla a la hora de hablar de sus proyectos, no vaya a ser que se le quemen. Yo, sin tanto filtro, puedo contarlos, aunque sé que a veces suenen a castillos en el aire, y salvo algunos que hasta a mi misma me parecen un delirio, una cosa es que piensen que uno está loca, y otra muy distinta es que tengan la certeza, los cuento, aun a riesgo de que me tomen a veces por fantasiosa, o creadora de castillos en el aire. Unos cuantos, con el tiempo, los concreté. A otros, se los llevó el viento. De algunos en particular, ni hablo… a Dios rogando y con el mazo dando, tengo toda la paciencia del mundo.

Y vos, ¿cómo sos a la hora de poner en marcha tus proyectos? ¿te animás a hablarlos en voz alta, o los guardas para vos hasta que sean seguros y posibles?

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