El avión llegó a horario, y el monstruo también, me estaba esperando, esta vez con la remera del derecho.

Fuimos directamente al departamento alquilado por estas pocas semanas, y resultó ser un edificio viejo viejo.. pero muy viejo. El techo con vigas de madera,  algunas parecen combadas, supongo que estará calculado para que no se caiga, y también que si eso llega a pasar, no va a ser mañana.

Es un 5to piso, con ventanas a la calle, desde donde puedo ver la Porte Saint Martin, un pequeño arco del triunfo, del 1670.

El departamento tiene todo lo que tiene que tener… cocina, horno de microondas,  lavarropas, televisor, conexión wifi,  plancha (plancha?…Qu’est-ce que c’est??), secador de pelo, aspiradora… tiene de todo,  menos ascensor.  Cinco pisos por escalera!

Una noche fuimos al cumpleaños  de un amigo de un amigo del monstruo, editor de música, que festeja cada año dando mini-conciertos en su mini-departamento que tiene una mini-terraza, con una vista impresionante,   donde había amontonada más de 60 personas.  Esta vez era una banda de cuatro chicas y dos chicos, muy buena, que está empezando a sonar en Paris, y  un escocés que cantaba y tocaba la guitarra, más lindo todavía.  Hablando con el escocés, nos enteramos que tiene una novia argentina, y que cada tanto aterriza en Buenos Aires, aunque castellano todavía no habla casi nada.

Varias veces me sentí como el gordito de gafas que fue corriendo a cambiarse los lentes de Puerto Pollensa, y según me explicaron,  la gente se enamora de la persona, sin importar que sea del mismo sexo o no, que pasa a ser un detalle secundario,  así se arman las parejas, y que eso no quiere decir nada sobre la inclinación personal de cada uno. Me sentí parte de otro mundo y de otra dimensión.

Entiendo el francés cuando hablan despacio y de a uno, pero en una reunión como esta, no pesqué una, rien!… y saqué a relucir el inglés, termina siendo simpático, dos personas usando un segundo idioma para entenderse, pero  es posible, y  lo bueno, se pierden los reparos, solo es cuestión de comunicarse.

Decidí que el metro lo voy a usar solamente en un caso extremo, por ejemplo cuando me pierdo,  porque es la mejor manera de encontrarse, y saqué un abono de bicicleta, y así ando por Paris, solo es cuestión de subirse a una bici, ir para donde sea y por donde sea, y dejarla a la media hora para cambiarla por otra.

Anduvimos por los parques, un buen lugar donde tirarse panza al sol, sacarse las zapatillas y leer un rato.

No estoy sacando muchas fotos… Paris ya está todo fotografiado, pero solamente verlo, ya está bueno y alcanza.

Puede pasar, también, que uno ande por ahí con la bici,  se largue a llover y uno termine hecho sopa. Cosas que pueden pasar… es decir, que me pasó!

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