Sigo caminando o con las bicis,  y recorriendo.  A veces por donde me llevan las calles, que no siempre es por donde quiero ir yo. Con tantas diagonales, rotondas y pasajes, termino por otro lugar totalmente distinto de aquel al que quería llegar, pero para el caso, no cambia mucho las cosas. Salvo los boulevards o las grandes avenidas,  las calles se cortan o terminan doblando.

Ninguna ventana tiene rejas, protectores de ventanas para los chicos, o mosquiteros,  de lo que puedo deducir, solamente, que no debe haber mosquitos en verano.  No sé cómo harán con los chiquitos y las ventanas, y supongo que ladrones habrá, como en cualquier lado.

Tampoco hay grandes balcones, salvo los edificios más modernos.

Planeo llegar al Bois de Vincennes,  ya me dijeron que es muy lindo. Tengo que ir por una avenida que sale de République, y seguir derecho. Donde termina, basta cruzar el  Boulevard Périphérique de Paris, (périphériquepériph para los amigos),  ya estoy fuera de Paris y en el bosque.  Me encuentro con un enorme parque de diversiones,  será porque es día de semana y antes del mediodia,  no hay ningún juego en funcionamiento, y más gendarmes que personas caminando… parece un poco triste, como parque de diversiones abandonado. El bosque, en comparación de todos los demás parques de Paris, parece agreste y descuidado, pero me avisan: ese es el encanto, es un bosque natural a propósito.

Doy una vuelta al bosque, camino un rato, me busco una bici, y vuelvo a Paris…no a donde quería llegar, pero cerca. Me entero, a la vuelta, que en esa zona hay muchísimas cosas para ver, y al costado,  un parque floral y un castillo que yo no vi,  parece que el parque es enorme y me perdí la mayor parte de lo que hay dentro.

Debo haber estado en la luna. Será quizás, para volver otro día. Ahora está nubladísimo,  frío y por momentos llovizna. Quiero sol!

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