Entre el metro, y una bicicleta, prefiero siempre las bicicletas.

Pero no todo es cuestión de comprar el ticket, sacar una y andar.

Si uno va en el metro, sabe de donde sale y adonde llega, y a no ser que se encuentre en Chatelet, la estación más céntrica,  dificilmente se pierda.

Con las bicicletas pueden pasar muchas cosas:

Que la bicicleta que sacamos, tenga rota la fijación del asiento, y a medida que vamos andando se va bajando, por más que paremos veinte veces a arreglarlo, y terminemos como payaso de circo con las rodillas casi más altas que la cabeza.

O que la fijación del asiento esté imposible de mover, y se quede a la medida del tipo de dos metros de altura que la debió haber usado antes, y ni siquiera lleguemos con la punta del pie al piso.

Puede pasar que queramos ir a un lugar, pero que las calles nos lleven a otro, o que habiendo llegado al lugar donde queríamos ir, no encontremos ningún puesto de bicicletas con espacios libres donde dejarla, y tengamos que seguir andando hasta que aparezca alguno que si lo tenga.

Así, me pasó de querer llegar a Les Halles,  pero terminar en la Ópera. En el camino, y tratando de llegar a tiempo a encontrar otro puesto donde dejarla, me paró la policía porque iba contramano.  Me puse a explicarle en inglés, pero no pareció interesarle mucho mi explicación: Madame…. no vaya contramano (supongo que me dijo eso porque habló en frances y lo único que entendí fue madam y sens interdit)… Si señor! …  para cuando me esté yendo, ya habré aprendido todo lo que hay que saber para que no me pasen estas cosas 😦

Otra alternativa,  en vez de las bicis, son los autos eléctricos!  No hay demasiados puestos todavía, pero si uno quiere también puede usar el Autolib… y por un abono anual de 144 eu  más 5 eu la media hora más el consumo que implique, se puede mover en auto (suponiendo que uno sepa cómo llegar!)

Pero, cuando todo eso falla, siempre queda el metro. No importa la hora, siempre, pero siempre! está lleno.  Mucha gente se cuela, como en todos lados, y sin ningún disimulo, no importa que haya un guarda mirando. Puede pasar, que caminando entre los pasillos  entre las combinaciones, o queriendo salir, nos encontremos con una fila de 4 guardas cortando el paso y pidiendo los boletos, pero no sé que pasa si uno no lo tiene.

Finalmente el tiempo entró en razones, salió el sol, y dejó de llover, pero sigue fresco. Buscando un poco de calor,  nos vamos a Marrakech. Toda una aventura!

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