Varios años atrás, cuando no tenía auto, necesitaba imperiosamente contar con uno para una salida que estábamos planeando.

El auto familiar, no estaba disponible, mi padre lo custodiaba celosamente, lo usaba a diario, y el último de sus planes era prestármelo a mí, por mucho que lo necesitara. Entonces puse en marcha el operativo ablandar a papá, que podría terminar en robarle el auto a papá.

Pero, la realidad puso las cosas rápidamente en su lugar, y llegamos a la triste conclusión: difícil que el chancho chifle.

Más difícil es que el chancho vuele, me dijeron, y estuvimos de acuerdo en que sí. El auto no lo conseguimos.

Difícil es que el chancho vuele, y nunca vi a un chancho chiflar. Lo que si vi, fue una chancha enojada y tan enojada estaba, tanto!,  que me imaginé que se parecía a un jabalí enfurecido.

Estábamos de visita en La Falda, en Córdoba, y detrás de la casa, bajando por un camino en medio de la sierra, se llegaba a un vallecito, por donde corría un riacho y era muy lindo para salir a caminar. Fuimos con los monstruos, que todavía eran chicos, y era como sumergirnos en un paisaje totalmente distinto a lo que se veía arriba.

Caminamos por el borde del rio, hasta que unos metros más adelante, vimos unos chanchitos, chiquitos, rosados, simpáticos. Un poco más lejos, se veía un ranchito, un auto destartalado, y ninguna persona cerca.

Nos quedamos quietos, mirando los chanchitos que andaban chapoteando por el agua, cuando vimos, saliendo de no supimos donde, una chancha enorme… enorme! Yo, que soy bicho de ciudad, jamás había visto un chancho, y ni idea tenía que podía ser tan grande, y menos había visto un chancho enojado que venía corriendo a enfrentarnos.

Media vuelta y salimos corriendo nosotros, hasta que nos sentimos a salvo lejos del enfurecido animal.

Hay cosas difíciles de lograr, a veces lo sabemos desde un principio, pero lo intentamos de todas maneras. Empecinados y obstinados… quien sabe, quizás lo logremos y vale la pena probar. Otras veces, sabemos que es una pérdida de tiempo y energía, y no hacemos nada, sabemos que es gastar pólvora en chimango.

Y vos, dejando de lado chanchos o chimangos, ¿cuánto le dedicás a una causa aparentemente perdida?

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