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Sigo analizando.

Mis amigas. Tengo amigas y conocidas de distintos lados. De la infancia, del colegio, de la facultad, del trabajo, del colegio de mis hijos, de la vida. Ellas tendrán maridos que tienen amigos que se separan, o amigos, o vecinos, o compañeros de trabajo… Todas saben que estoy separada. Supongo que algún día van a querer o poder presentarme a alguien. Supongo mal. De golpe me doy cuenta que en todo ese tiempo nunca pasó que quisieran presentarme a alguien …. ¿seré yo?…. hago una evaluación crítica de mi misma …. y no, no debo ser yo…. me veo normal por donde me mire, soy presentable, puedo hilvanar tres oraciones seguidas, a veces parezco inteligente, soy autosuficiente y me mantengo sola …. ¿será que no conocen a nadie? … ¿será que los que están en mi misma situación son poco presentables … neuróticos? …..¿seré yo la neurótica?…. ¿será que buscan mujeres mucho mas jóvenes? …(mmmmm…. será esto???!!!??).  NO importa el análisis que haga, la realidad es que tampoco es por este lado.
Mis amigas y todos sus conocidos, entonces, descartados.

El supermercado. Muchos tienen la idea que el supermercado es un buen lugar para conocer gente (by Mónica!). … dos personas que quieren la misma lata de atún al mismo tiempo …lo escuché de hombres y mujeres por igual, hasta en versión vegetariana. Pero el supermercado y yo no somos los mejores amigos… hacer las compras a veces es como una obligación y no es lo que más me divierte, y también creo que hay un mundo mucho más ancho alrededor. Pero nunca se sabe.
El supermercado entonces, no es para descartarlo, pero tampoco para tenerlo muy en cuenta.

El Oso, un amigo, me sugiere otras alternativas: bares… happy hours… after office….. No. No es mi estilo. Es músico y me invita a sus presentaciones … pero con sus amigos andamos en submundos diferentes, fuman marihuana y viven de noche.  Más alternativas descartadas.

Como dice Serrat: “… Fue sin querer…. es caprichoso el azar… no te busqué…ni me viniste a buscar…. ” (hablamos de levante, no?). Es el azar, no se puede saber… pasar, me pasó…. así conocí a mi ex, pero eso parece haber sido hace mil años… en otro tiempo….  le damos una chance, pero no muchas.

Por esa época aparece un libro que habla de Venus y de Marte, que dice que hombres y mujeres hablamos distintos idiomas …(mirá que novedad!!!)… y ahí me entero que los hombres solos viven en unas cuevas cavernarias de Marte, mirando ESPN por la tele, y que es bastante difícil conectarse con ellos.  Y también por esos días uno de los monstruos me manda un mail con el asunto “la foto de mi media naranja“. Era, simplemente, la foto de una media naranja.  Se la reenvío a un montón de gente.

Un amigo que está muy lejos, me responde ¿porqué no probás acá? …era el link a una página de internet.

Ahí me dí cuenta que en las cuevas de Marte, los hombres no solo miran ESPN, sino que también tienen acceso a internet.

Y fiel a lo que decía siempre mi abuela …a Dios rogando y con el mazo dando…. y sabiendo que a las cosas a veces hay que darles un empujoncito para que sucedan, me puse a ver como era.

Era un mundo lleno de gente…. que habla, charla, opina, escribe, se comunica y se conoce.

Como en la vida misma. 

Veinte años después, es volver a empezar.

Para mi, la vida es de a dos. Las cosas pueden ir fantásticamente bien, pero si falta la pareja, es como si a una mesa le faltara una pata. Bien y en pareja, es muchísimo mejor.

Llega la hora de retomar el plan inicial, pero corregido …el de tener una pareja de verdad…. no en vano atravesé un matrimonio….algo habré aprendido en el camino… y supongo que la vida, de alguna manera, me va a llevar a encontrarla. Tarde o temprano se tiene que dar, así funcionó siempre.

Mientras, sigo trabajando…. la casa, los chicos, vivo la vida como viene. Cada tanto, salgo con un abogado, pero no es lo que espero de una relación, no pasé por el divorcio para llegar a este tipo de relación.... entonces, dejo de verlo. Sé lo que quiero, lo que me gustaría, lo que necesito. Pasan los meses, sigue la rutina, el trabajo, las cosas cotidianas, los proyectos nuevos. Salgo con amigos. Esta todo muy bien …. pero falta algo.

Lo que sigue sin aparecer, es el proyecto de pareja. La pareja, el hombre con quien ser feliz …. debería andar por ahí, eso lo tengo claro, quizás pensando lo mismo que yo … pensando que debería ser posible … pero evidentemente  andamos por caminos paralelos, porque no llega, no solo él, el hombre especial…. no aparece ninguno!!! Es como si la única que dejó un hombre libre y suelto hubiera sido yo ! …. todos los demás con los que me cruzo, están casados o en pareja….

Hora de ver que está pasando …. Analizo, entonces, las alternativas.

Mi trabajo. En ese momento, es en una oficina solitaria, cuatro paredes, el chofer y yo. Imposible pensar que el trabajo pueda ser una alternativa.
El viaje al trabajo.  De casa al trabajo y del trabajo a casa, 20 minutos de subte a las 8 de la mañana, otros 20 minutos a las 6 de la tarde…. en seguida cae por su propio peso, todos estamos un poco dormidos a la mañana, y demasiado apretujados y fastidiados a la tarde. En 7 años de trabajo, a 230 días laborales por año, solamente se dio hablar con una persona, y solo porque tenía en la solapa del saco un escudo del colegio y había algo en común. Las probabilidades entonces son imposibles: más de 1600 viajes ida y vuelta para conocer un (1) señor!  Y encima se tiene que dar que el señor esté libre y además, que te guste. Dificilísimo…
Mi trabajo y el trayecto casa-trabajo-casa, entonces, descartado.

Mi hermano y su inmensa vida social. No se puede caminar dos cuadras con él sin que se pare a saludar a alguien. Por un momento pienso que el círculo social inmenso de mi hermano puede ser una buena alternativa. Habrá varios que estén en la misma situación que yo …. hasta que me doy cuenta que mi hermano y su inmenso círculo social son hipercatólicos, y que los hipercatólicos no se separan (por aquello de hasta que la muerte nos separe) … las posibilidades de conocer un viudo, que tengamos afinidad y todo lo que sigue, suenan como remotísimas. También caigo en la cuenta que desde que me separé, nunca hubo un intento de querer presentarme a alguien …. ¿será que separarse, bueno … sucedió… pero de ahí a volver a estar con un hombre… ese es otro tema?…. 
Mi hermano y su intensa vida social, entonces, descartado.

Sigo pensando.

… I know nothing stays the same
But if you’re willing to play the game
It’s coming
around again
So don’t mind if I fall ap
art
there’s more room in a broken he
art

… I know nothing stays the same
But if you’re willing to play the game
It’s coming
around again

Nos divorciamos. Vendemos la casa y de la venta no queda nada, se pierde todo.


Salimos a alquilar, cada uno su casa. Conmigo, los chicos, los perros y las cuentas. Con él, el equipo de música y la cama. Lavarropa, heladera y microondas, van donde van los chicos, ni se discute. Lo demás, uno para cada uno, hasta los paquetes de fideos de la alacena.


Los monstruos, con libertad absoluta para ir y venir, sin condicionamientos, sin tiempos, sin límites, como tengan ganas.

 

La vida entra entonces en carriles normales, más fáciles y más tranquilos. Recupero los fines de semanas, los feriados, el placer de estar en casa y las ganas de hacer cosas. Estoy atenta a los chicos, todo parece bajo control.

 

Pasan los meses, si hago un primer balance, el resultado es bueno. Aun sabiendo que el divorcio es la última opción, y que implica mucha pérdida, también siento que hubo ganancia. A los chicos se los ve bien, es como si hubieran recuperado al padre. De padre ausente, a pesar de la presencia cotidiana, pasa a estar muy presente, aunque a la hora de las cuentas no está. Pero eso ya no importa, vale mucho mas lo otro.

 

Son meses de pocas salidas, parece que uno estuviera recomponiéndose, algo aletargada, algunas cosas olvidadas, reacomodando otras. Quizás la tranquilidad está en las cosas chiquitas de todos los días, y toda la atención puesta en el trabajo y la casa.

 

Cambio de trabajo, me mudo dos veces más en el próximo año y medio, y finalmente llego a donde creo que tengo que estar. Y ahí si, con los chicos, la casa y el trabajo en orden, siento que necesito algo mas.

 

Aunque la pareja fracasó, aunque estoy sola, aunque por momentos me crea que puedo con todo yo sola, todavía estoy pensando que la mejor manera de andar por la vida es de a dos, y este concepto sigue siendo muy fuerte.

 

Vuelvo, entonces, a la idea inicial, la de formar una pareja verdadera, la de encontrar al hombre con quien ser feliz. No sé si será fácil, veo parejas que se engañan, se resignan, se aguantan o se separan, pero también a veces veo algunas de las otras. Sigo pensando que el matrimonio puede ser una farsa, pero también sigo pensando que si, podría ser posible. Debería ser posible. Algo debo haber aprendido en todos estos años.

 

Veinte años después… volver a empezar.

Hace unos días, veíamos con mis padres fotos viejas de familia. De gente que podría ser cualquiera, porque no tenían un solo rasgo, absolutamente nada que uno pudiera reconocer en alguien conocido. Fotos color sepia, hombres y mujeres de gestos duros y mucha pose, ellos peinados con raya al medio y bigotes graciosos, ellas con 20 kilos más que las mujeres de hoy, con vestidos extrañísimos. Fotos del pasado.

 

Pero no eran extraños, eran los abuelos de mis abuelos, gente que vivió hará ciento cincuenta años…gente por la que hoy un montón mas y yo estamos acá.

 

Volví a sentir lo que sentí el día que decidí que me tenía que separar, que no podía seguir viviendo de una manera distinta a la que quería vivir, pensando que no tenía alternativa y que mi sacrificio podía servirle a alguien. Aunque sonara a egoísmo puro.

 

Ese día, tenía en mis manos un libro que hablaba de mi bisabuelo, un señor importante de su época y del lugar donde vivió, un hombre inquieto, un promotor de la cultura. De él queda hoy un nombre sin contenido: es una calle, son dos colegios y es una biblioteca. Se escucha  decir vivo en la calle tal, voy al colegio tal y voy a un recital en la biblioteca tal. Solo un nombre. Como si uno dijera voy al carrefour o al autódromo. No hay un hombre detrás del nombre, no se sabe quien fue, si fue feliz, si tuvo momentos de soledad, si los pudo llenar con algo. Este señor que un día, abrumado por quien sabe que padeceres, porque ya no hay nadie que lo sepa ni lo registre, se suicidó. Pese a todo lo que tenía, lo que era y el reconocimiento de su sociedad, no pudo con su angustia. ¿Qué le habrá pasado?


Ese día me dio por pens
ar que al día siguiente de su muerte, todo habrá seguido su curso. El lechero repartiendo la leche, el tren de las 8.23 pasando a la misma hora, los diarios publicando las noticias de acá y de otros lados, las mujeres lavando ropa y pensando que harían de cenar, el sol saliendo como si nada, y los días pasando con total indiferencia, ajenos a la presencia o no de una persona. Sus hijos habrán resuelto todo lo que él no pudo resolver. La vida habrá seguido, como corresponde. Habrán llorado un mes, o dos días, según el grado de intimidad que hubieran tenido con él. Habrán usado el luto según el uso y las buenas costumbres de la época. Los primeros años habrán ido al cementerio cada aniversario, y habrán estado presentes el día que pusieron su nombre a una calle, y habrán seguido sus vidas felices y contentos, porque la vida es muy de cada uno.

Hoy ya nadie se acuerda de él ni lo visita en el cementerio, a pesar de la calle, los colegios o la biblioteca.

 

Ese pensamiento sigue dando vuelta por mi cabeza.

 

Al día siguiente que ya no estemos, ya no va a haber tiempo de nada. Las cosas van a seguir pasando sin que nosotros estemos ahí, con absoluta indiferencia a nuestra ausencia. El sol va a seguir saliendo todos los días, la gente yendo al supermercado, corriendo detrás de lo suyo, yendo al cine, hablando de fútbol o de la modelo de turno, la gente va  a seguir protestando contra el gobierno, o pensando en las vacaciones. El 60 va a seguir pasando por la esquina de mi casa, y en el trabajo habrá alguien que me reemplace.

 

Los monstruos, se acordarán de mi un tiempito, con tristeza quizás, o no, sabiendo que es la vida y que la muerte es lo único certero que tenemos, algún día le contarán a sus hijos alguna locura de la abuela, y en muy poco tiempo a nadie le va a importar si uno fue feliz, o no. Si hizo un sacrificio supremo por alguien o no. Si valió la pena ese sacrificio o no.

 

Por un tiempo, vamos a ser un recuerdo, cada tanto alguien hablará de nosotros. Un tiempito mas  y solo vamos a ser un nombre, sin contenido. Otro poquito mas, ya ni siquiera vamos a haber existido.

 

Y nos habremos perdido la oportunidad de ser felices. Es ahora o nunca. Es hoy.

 

Con todo lo que tiene la vida, además de las obligaciones y las responsabilidades… vos, vivís sabiendo que es tu única oportunidad de ser feliz?

Parecíamos tan felices!

Pero el malestar aumenta, y el enojo crece a la par de la tristeza. Se empieza a pensar si es tan desubicado pretender que uno también tiene derecho a estar bien. Si por estar bien uno, puede causar dolor a los demás, aunque los demás solo sean tres personas.

Y empiezan las preguntas. Para ellos, ¿qué será más importante, vernos bien o vernos juntos?  Para ellos, ¿será fácil este ambiente tenso, aunque no haya discusiones ni peleas ni agresiones?…Ellos, ¿se darán cuenta que ya no nos reímos… que me voy a trabajar los sábados y los domingos… que no hay alegría en la casa? ¿Se darán cuenta que la madre no puede acercar la mano para hacerle una caricia al padre?… ¿Éste es el modelo de pareja que les estoy mostrando? …¿Éste es el modelo de vida que les estoy proponiendo… soportá,  aguantá, callá, resigná?.

Hasta que un día uno se da cuenta que las cartas están echadas. Sólo es cuestión de tiempo. Lo que antes se hacía imposible, no debo, no quiero, no puedo y no sé como hacer, se transforma en no sé si debo, pero si quiero, si voy a poder, y ya veré como hago.

Y se acerca el momento del inevitable  no va más… stop…c’est fini… finished…se acabó….Con mucha tristeza, porque uno sabe que es un proyecto fracasado. Por los chicos, porque fallamos. Por el otro, que pese a todo no termina de entender que pasó…. Por uno, que no importa todo lo que luchó, trató, peleó, intentó, nada de eso  sirvió. Estamos de a dos, pero me siento sola. Dicen que no hay peor soledad que la soledad vivida en pareja. Ahora si, hablamos todo. No queda nada por decir.
Cómo no me dijiste nada que te pasaba todo eso?… Te lo dije mil veces, no me escuchaste. No quisiste, no pudiste, no supiste escucharme.
Por qué no me dijiste que eran cosas tan importantes para vos?  … ¿??? …. Cómo pensaste que si te lo estaba diciendo no era importante para mi?…como valorás lo que te dicen?
Como no me gritaste, me golpeaste o me sacudiste….porque no me despertaste? Como llegamos a esto? No soy de gritar ni de golpear…no supe como despertarte. Entonces yo también le digo yo soy así.
¿Hay otro?….¿Es eso? ¿Hay otra persona en el medio?  No, no hay nadie. No es por nadie más, es por mí.

Como revertimos esto? Como volvemos atrás? Como recuperamos lo perdido?….  Querés recuperar lo perdido? 
Con dolor, con tristeza, con enojo, con furia…no, ya no quiero. Ya no quiero mas, solo quiero terminar esto.

Lo que sigue, es tristeza. Es mucha charla, hasta que ya no queda mas nada por hablar. A veces es enojo, a veces furia. Es miedo. Es poner toda la atención en los chicos, hablar con ellos, mirarlos de frente y de reojo, buscar expresiones, señales y gestos. Aunque no hace falta hablar demasiado, son chicos, no tontos. Algún día, van a entender.

Ya está decidido. Donde dos no quieren, uno no puede.

Es el final, nos divorciamos. 

 

 

 

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