En estos días, próximos a mi cumpleaños, vence mi licencia de conducir. Parece que hubiera sido ayer que hice el mismo trámite, pero ya pasaron cuatro años! Así nomás se volaron cuatro años! ¿A dónde se fueron?

Estos trámites están, aparentemente, cada vez más ágiles en la ciudad de Buenos Aires. Siguiendo las instrucciones que aparecen en la página de la ciudad, vi que si, efectivamente, todo parece ser mas sencillo, hay muchas opciones y horarios en los que ir, y solo es cuestión de seguir unos cuantos pasos.

Sacar turno con el documento, opción turno nuevo, y luego elegir día, hora y sede… ver los requisitos: documentación que hay que llevar, estar seguros de no tener multas pendientes, y la constancia de haber ido a la charla de concientización que se da en varios lugares y horarios.

Fui al lugar de la charla que me quedaba más cómodo, pensando que íbamos a ser tres personas y yo, pero éramos 350 personas y yo, en un lugar atestado de gente en el día más caluroso de enero. La charla, interesante y bastante divertida, de esas que uno guarda en la memoria temporal y olvida al minuto de haber traspasado la puerta con la constancia en mano. Solo me quedó grabado que un perro en un auto, debe ir con cinturón de seguridad. ¿Cómo?

El día previo al turno acordado, en un destello de iluminación, se me cruzó la duda … sería cierto que donde iba a hacer el trámite, una companía de seguros, atendían a no clientes?  Después de varios intentos telefónicos, me confirmaron que no, la página estaba equivocada.

Volví, entonces, a la página de la ciudad a intentar modificar mi turno para alguna otra sede y día posible.

Opción cambiar turno. Puse mi dni, y apareció un cartel: no hay turno asociado a ese dni … fui entonces a la opción sacar turno nuevo, y al poner mi dni… aparecíó otro cartel: ya hay un turno asociado a ese dni… volví a la opción cambiar turno… y volvió a aparecer el cartel no hay un turno asociado a ese dni, pasé a la opción sacar turno nuevo, y otra vez : ya hay un turno asociado a ese dni… volví a la opción cambiar turno… y volvió a aparecer el cartel no hay un turno asociado a ese dni,…. Hasta que me acordé del Chavo y su basta, basta, basta que me desesperas!!!!

Traté de llamar al 147, otra manera de cambiar el turno, así de sencillo se comunica uno con la ciudad, y después de varios intentos logré entrar, dentro de las opciones que da una grabación, a pedir ser atendido por un oficial, pero cuando finalmente apareció alguien en línea, era otro contribuyente en busca de ayuda, que me pidió a mi que le explicara como proceder con algo.(???)

Volví a la página, a esta altura ya sabía que no era dni friendly, intenté una vez más con turno nuevo o modificar turno, y terminé ingresando el número de mi cédula, esa vieja amiga que me niego a cambiar, que es de la época en que las cédulas eran rosas o celestes y los datos se escribían a mano… qué antigüedad!!!

Ahora si, con nuevo turno, constancia en mano y recordando aquello de que estoy inhabilitada de por vida para quejarme de lo que sea, vuelvo a intentar renovar mi licencia de conducir. Veremos!

Mientras, enero viene muy tranquilo, aunque la ciudad no está tan vacía como otros años. El trabajo aflojó un poco, aunque no tanto, y en muy pocos días llega el monstruo de allá lejos a pasar un mes con nosotros:)

Y a vos, ¿cómo te viene tratando este nuevo año?

No sé en que momento me distraje y  llegamos tan pronto al final del año (pasado)… y como tan rápido ya pasó todo, navidad, año nuevo… y con esa misma velocidad que venía trayendo el otro, arrancó este. ¡Paren un poco!

El año que pasó estuvo lleno de momentos intensos y algunos cambios, quizás sea esto lo que hace que las semanas y los meses hayan volado, y de golpe me haya encontrado una vez más festejando la navidad y pensando .. ¿Cómo? ¿Ya? ¿Otra vez?

Será todo lo que fue pasando… el viaje en familia a visitar al monstruo, y el tiempo de planearlo, disfrutarlo y revivirlo después. Lo que quedó sin hacer, pendiente para el próximo, que ya empiezo a ver como algo no muy lejano.

Varias personas muy cercanas, a las que les llegó la hora de irse. Uno sabe y lo espera, es la vida en movimiento, y es inevitable, pero parece que se hubieran puesto de acuerdo! … ¿todos juntos?

La vida, que me sorprendió con un regalo de esos que son como salidos de un cuento de hadas… y la sensación de que estoy inhabilitada, de por vida, a quejarme de mi suerte, y la certeza, que así como a veces creemos en las brujas, también tenemos que creer en las hadas. Existen!

En el trabajo, tampoco sé en que momento me distraje, como pasé de tener muy poco trabajo y mucho tiempo para mí, a la situación totalmente inversa, y no tener tiempo siguiera de mirar mi correo en la oficina… Era hora!,  me dijo algún envidioso, y así vienen pasándose los días con una cosa cercana al vértigo. Supongo, que así como llegó tanto trabajo, en algún momento vuelva un poco a ser lo que era, yo recupere algo de tiempo para mí, y pueda volver a mi rutina de lectura y blogs en la oficina… y si no es así, pueda conformarme con que fue bueno mientras lo pude hacer. Esta parte ya me está costando!

Cosas que hasta hace poco me importaban, y mucho, pasaron a importarme nada, y otras a las que le daba poca atención, resultaron ser buenísimas. Gente que llegó a mi vida, para quedarse, con todo lo bueno que esto trae de la mano, y las perspectivas de todo lo que puede llegar de ahora en más.

Supongo que es la vida: lo único constante y permanente, es el cambio!

Como venga, a disfrutarlo.

Y una vez más, aunque tarde… para los que están pasando por momentos difíciles… toda la buena onda y mucha fuerza! … Para los que están encarando proyectos nuevos…mucha pila!  … Para los que ya tienen al alcance de la mano lo que construyeron… tomense mucho tiempo para disfrutarlo!

Que este año todos busquemos y encontremos de lo bueno y lo que nos hace bien… MUCHO!!! 

El amenazado
Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única.
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con su mitología, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo. 
            Jorge Luis Borges,  El oro de los tigres (1972)
 

Tres veces por semana, muy temprano a la mañana llego al microcentro, y antes de ir a trabajar voy al gimnasio, a esa hora en que todavía no hay tránsito ni gente y es casi un placer caminar por un Buenos Aires desierto. Sin que me divierta demasiado el tema de la gimnasia y con pocas ganas, es algo así como una inversión en salud a largo plazo.

Todos los días, desde hace varios meses, casi desde principio de año, y sin importar que hiciera frío, calor o lloviera torrencialmente, caminando por Viamonte encontraba un furgoncito estacionado con una mujer al volante y un hombre a su lado, cebándole mate. El tiempo que tardaba en pasar por delante de ellos, se los veía conversar animadamente, a veces estaban más cerca, a veces tan solo charlando.

Me imaginé, porque me armé una historia tan solo de verlos día tras día, que eran amantes. Los dos estaban casados. Se habían conocido por internet, queriendo escapar de la rutina de largos años de matrimonios con desencuentros. Vivían en barrios muy alejados, y salían de su casa rumbo al trabajo una hora antes de lo necesario. Ella llevaba el termo con agua caliente, y lo pasaba a buscar por alguna esquina acordada desde siempre. Estacionaban el furgoncito en la cuadra anterior a donde él trabajaba, paraban el motor, y se quedaban un buen rato charlando y disfrutando de su mutua compañía. No hacían planes a futuro, porque los dos se sabían comprometidos, pero ese encuentro fugaz de la mañana les alcanzaba para seguir adelante.

Hasta que un día encontré la calle vacía, sin ese furgoncito donde una pareja desconocida se encontraba a tomar mate, y ya no los volví a ver. Pasaron tres semanas, y a esa hora en que todavía no hay autos ni gente que camina, la calle sigue desierta.

Me imaginé, entonces, el desenlace y final de esa historia inventada, que era más mía que de ellos, y pensé en todos esos lugares a donde vamos siempre con alguien, como una rutina compartida, y los hacemos propios, a los que nunca más volvemos cuando ese alguien sale de nuestra vida. ¿Alguien notará la ausencia?

La vida sigue y se transforma, habrá otras historias, otros lugares.

Y vos, ¿podés volver a esos lugares que dejaron de ser parte de una vida de a dos …o preferís seguir de largo?

Como Día de la Lealtad se conoce en la Argentina a la conmemoración del 17 de octubre de 1945… cuando en Buenos Aires una gran movilización obrera y sindical  exigió la liberación del detenido coronel Juan D. Perón, quien desde la Secretaría de Trabajo y Previsión Social creada a su pedido, promovió los derechos de los trabajadores. Es considerado como el día de nacimiento del peronismo y uno de sus máximos símbolos, así como uno de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero argentino. Más allá del nombre dado por el Partido Justicialista, también es llamado Día de la Lealtad Peronista; actualmente la fecha ya no es un feriado nacional.  (Wikipedia)

Hubo tres cosas que mi ex-suegra jamás me perdonó:

Que no fuera francesa ni supiera hablar francés… que iniciara a los monstruos en el mundo del dulce de leche, y que uno de ellos naciera un 17 de octubre.

Cuando empecé a salir con el francés, lo único que me acordaba de la época del colegio, era Est-ce que je peux aller à la salle de bains?  Con el correr de los años, y tan solo de escucharlo hablar, aprendí un montón, tanto que puedo entender una película, leer en francés, y llegar a decir algunos insultos muy interesantes si fuera necesario. Hasta a mis perros les hablábamos en francés… ¡cuánto glamour!  Con el tiempo perfeccioné aquella pregunta inicial y ahora más educadamente puedo decir … Où sont les toilettes, s’il-vous-plaît?

Creo que esa fue la primera razón por la que nunca me aceptó del todo, y a eso se le agregó lo del dulce de leche. Que a mi me gustara el dulce de leche, podría haberlo tomado como un defecto mío propio de alguien que no era europeo… pero que a sus nietos les gustara más que cualquier dulce de frutas de los que ella preparaba … era demasiado!… ça suffit!

Y sumado a eso, un nieto nacido un día que para ella era nefasto: cuando estaba esperando al segundo de los monstruos, aunque todavía faltaban casi 20 días para la fecha prevista, una noche sentí que podía estar por nacer. El francés, sin inmutarse, me dijo: ni se te ocurra que mañana es 17 de octubre!… 

Pero se nos ocurrió, al monstruo y a mí, porque cuatro horas más tarde ya había nacido, para horror de mi suegra, que no podía escuchar la palabra Perón, peronismo o peronista, sin que se le pusieran los pelos de punta, se le transfigurara la cara y arrancara con una lista interminable de insultos franceses. Desde aquel 17 de octubre del 45 que dividió al país en dos bandos, ella  pasó a formar parte de esas personas  que tan solo por principio, odiaban o amaban con la misma intensidad a los que pensaban distinto o igual que ella.

Los primeros años, lo mantuvo a cierta distancia. El monstruo hacía su parte,  en ese entonces era un tipito bastante revoltoso, y quizás eso la alejaba más. Con los años, a ella se le fueron pasando los rencores, y con el tiempo, terminó queriéndolo mucho.

Pasaron 26 años desde aquel 17 de octubre, y llegó un nuevo cumpleaños. Le pregunté al monstruo de qué quería su torta, aún sabiendo que era una pregunta innecesaria, porque no hay otra opción que chocolate con dulce de leche y cubierta con más chocolate… y su respuesta fue: quiero un tren, o un camión o un auto… sorprendeme!!!!

???? … Pero… vas a cumplir 26… no 6!!!

Si… pero se sigue siendo un niño en algún lugar del corazón!

Touché!!!!  Fiesta grande y reunión familiar.  Torta camión con acoplado, de chocolate, rellena con dulce de leche y cubierta con más chocolate, con cargamento extra de M&M!

En mi casa, los cumpleaños son cosa importante y de gran festejo. El monstruo, tremendo grandote, feliz!!

Y a vos, ¿cómo te gusta festejar tu cumpleaños?

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