Sigo analizando.

Mis amigas. Tengo amigas y conocidas de distintos lados. De la infancia, del colegio, de la facultad, del trabajo, del colegio de mis hijos, de la vida. Ellas tendrán maridos que tienen amigos que se separan, o amigos, o vecinos, o compañeros de trabajo… Todas saben que estoy separada. Supongo que algún día van a querer o poder presentarme a alguien. Supongo mal. De golpe me doy cuenta que en todo ese tiempo nunca pasó que quisieran presentarme a alguien …. ¿seré yo?…. hago una evaluación crítica de mi misma …. y no, no debo ser yo…. me veo normal por donde me mire, soy presentable, puedo hilvanar tres oraciones seguidas, a veces parezco inteligente, soy autosuficiente y me mantengo sola …. ¿será que no conocen a nadie? … ¿será que los que están en mi misma situación son poco presentables … neuróticos? …..¿seré yo la neurótica?…. ¿será que buscan mujeres mucho mas jóvenes? …(mmmmm…. será esto???!!!??).  NO importa el análisis que haga, la realidad es que tampoco es por este lado.
Mis amigas y todos sus conocidos, entonces, descartados.

El supermercado. Muchos tienen la idea que el supermercado es un buen lugar para conocer gente (by Mónica!). … dos personas que quieren la misma lata de atún al mismo tiempo …lo escuché de hombres y mujeres por igual, hasta en versión vegetariana. Pero el supermercado y yo no somos los mejores amigos… hacer las compras a veces es como una obligación y no es lo que más me divierte, y también creo que hay un mundo mucho más ancho alrededor. Pero nunca se sabe.
El supermercado entonces, no es para descartarlo, pero tampoco para tenerlo muy en cuenta.

El Oso, un amigo, me sugiere otras alternativas: bares… happy hours… after office….. No. No es mi estilo. Es músico y me invita a sus presentaciones … pero con sus amigos andamos en submundos diferentes, fuman marihuana y viven de noche.  Más alternativas descartadas.

Como dice Serrat: “… Fue sin querer…. es caprichoso el azar… no te busqué…ni me viniste a buscar…. ” (hablamos de levante, no?). Es el azar, no se puede saber… pasar, me pasó…. así conocí a mi ex, pero eso parece haber sido hace mil años… en otro tiempo….  le damos una chance, pero no muchas.

Por esa época aparece un libro que habla de Venus y de Marte, que dice que hombres y mujeres hablamos distintos idiomas …(mirá que novedad!!!)… y ahí me entero que los hombres solos viven en unas cuevas cavernarias de Marte, mirando ESPN por la tele, y que es bastante difícil conectarse con ellos.  Y también por esos días uno de los monstruos me manda un mail con el asunto “la foto de mi media naranja“. Era, simplemente, la foto de una media naranja.  Se la reenvío a un montón de gente.

Un amigo que está muy lejos, me responde ¿porqué no probás acá? …era el link a una página de internet.

Ahí me dí cuenta que en las cuevas de Marte, los hombres no solo miran ESPN, sino que también tienen acceso a internet.

Y fiel a lo que decía siempre mi abuela …a Dios rogando y con el mazo dando…. y sabiendo que a las cosas a veces hay que darles un empujoncito para que sucedan, me puse a ver como era.

Era un mundo lleno de gente…. que habla, charla, opina, escribe, se comunica y se conoce.

Como en la vida misma. 

Veinte años después, es volver a empezar.

Para mi, la vida es de a dos. Las cosas pueden ir fantásticamente bien, pero si falta la pareja, es como si a una mesa le faltara una pata. Bien y en pareja, es muchísimo mejor.

Llega la hora de retomar el plan inicial, pero corregido …el de tener una pareja de verdad…. no en vano atravesé un matrimonio….algo habré aprendido en el camino… y supongo que la vida, de alguna manera, me va a llevar a encontrarla. Tarde o temprano se tiene que dar, así funcionó siempre.

Mientras, sigo trabajando…. la casa, los chicos, vivo la vida como viene. Cada tanto, salgo con un abogado, pero no es lo que espero de una relación, no pasé por el divorcio para llegar a este tipo de relación.... entonces, dejo de verlo. Sé lo que quiero, lo que me gustaría, lo que necesito. Pasan los meses, sigue la rutina, el trabajo, las cosas cotidianas, los proyectos nuevos. Salgo con amigos. Esta todo muy bien …. pero falta algo.

Lo que sigue sin aparecer, es el proyecto de pareja. La pareja, el hombre con quien ser feliz …. debería andar por ahí, eso lo tengo claro, quizás pensando lo mismo que yo … pensando que debería ser posible … pero evidentemente  andamos por caminos paralelos, porque no llega, no solo él, el hombre especial…. no aparece ninguno!!! Es como si la única que dejó un hombre libre y suelto hubiera sido yo ! …. todos los demás con los que me cruzo, están casados o en pareja….

Hora de ver que está pasando …. Analizo, entonces, las alternativas.

Mi trabajo. En ese momento, es en una oficina solitaria, cuatro paredes, el chofer y yo. Imposible pensar que el trabajo pueda ser una alternativa.
El viaje al trabajo.  De casa al trabajo y del trabajo a casa, 20 minutos de subte a las 8 de la mañana, otros 20 minutos a las 6 de la tarde…. en seguida cae por su propio peso, todos estamos un poco dormidos a la mañana, y demasiado apretujados y fastidiados a la tarde. En 7 años de trabajo, a 230 días laborales por año, solamente se dio hablar con una persona, y solo porque tenía en la solapa del saco un escudo del colegio y había algo en común. Las probabilidades entonces son imposibles: más de 1600 viajes ida y vuelta para conocer un (1) señor!  Y encima se tiene que dar que el señor esté libre y además, que te guste. Dificilísimo…
Mi trabajo y el trayecto casa-trabajo-casa, entonces, descartado.

Mi hermano y su inmensa vida social. No se puede caminar dos cuadras con él sin que se pare a saludar a alguien. Por un momento pienso que el círculo social inmenso de mi hermano puede ser una buena alternativa. Habrá varios que estén en la misma situación que yo …. hasta que me doy cuenta que mi hermano y su inmenso círculo social son hipercatólicos, y que los hipercatólicos no se separan (por aquello de hasta que la muerte nos separe) … las posibilidades de conocer un viudo, que tengamos afinidad y todo lo que sigue, suenan como remotísimas. También caigo en la cuenta que desde que me separé, nunca hubo un intento de querer presentarme a alguien …. ¿será que separarse, bueno … sucedió… pero de ahí a volver a estar con un hombre… ese es otro tema?…. 
Mi hermano y su intensa vida social, entonces, descartado.

Sigo pensando.

Ester dixit:
“Ana
Cuanto hace que te divorciaste ???
Estas en pareja hoy ?……..Como es tu situación de pareja ?
Si el hoy fuese bueno…… porque se sigue rondando tanto sobre las cosas del pasado ?
Al leerte, se trasmite la sensación de alguien afincado en los matices de las relaciones pasadas ……… con un presente sin brillos”
Cuando arranqué el blog, en mis ratos de ocio, fue la idea central contar la historia, por lo menos las partes que se refieren a mi, tal como sucedieron siguiendo el hilo del tiempo…. de ahí, lo que viví hasta tomar la decisión de divorcio, el divorcio y el camino transitado hasta conocer a elhombrequeamo. A eso se suman cosas cotidianas, algunas prestadas, algunas vividas por mi. Pero en lo que se refiere a lo personal mío, es lineal en el tiempo.
No pasó en dos días ni en dos meses.
Me llevó más de cinco años hasta que lo conocí.

Conocerlo, fue muy bueno. Recorrer algunos meses con él, fue sentir que me iba enamorando, quizás como nunca me había enamorado antes. Al lado de él, sentí por primera vez lo que es mirar a alguien y sentir que te inunda la ternura.  Y ver  que los meses van pasando, y que esos sentimientos no solo perduran, sino que también crecen, es increíble.  Saber que bien se puede estar en pareja, aún en silencio, aún sin hacer nada, es reconfortante.

El hoy es muy bueno. No me canso de decírselo, aún a riesgo de ser pesada, él es elhombrequeamo y el hombre con quien ser feliz. Decididamente y sin vueltas, estar juntos, y me animo a decirlo por los dos (tan segura estoy) es muy bueno, es especial.  A veces, me gustaría que él fuera un poquitito más comunicativo, y que también se pusiera un poquito pesado a la hora de decir las cosas….pero uno aprendió, por suerte, que cada uno es como es, y que cada uno tiene sus maneras.

Mientras, la historia sigue lineal en el tiempo, y esto es como un paréntesis especial, para contarle a Ester, que SI, mi presente es con brillo, y estoy muy feliz con elhombrequeamo.

Decime Ester, si contesto tu pregunta. 

 

El mayor de los monstruos cumple 25 años.

 

Yo:  A tu edad …. ya te había tenido a vos.

Él:  A mi edad ….  fuiste una irresponsble!

Eran otros tiempos?

… I know nothing stays the same
But if you’re willing to play the game
It’s coming
around again
So don’t mind if I fall ap
art
there’s more room in a broken he
art

… I know nothing stays the same
But if you’re willing to play the game
It’s coming
around again

Nos divorciamos. Vendemos la casa y de la venta no queda nada, se pierde todo.


Salimos a alquilar, cada uno su casa. Conmigo, los chicos, los perros y las cuentas. Con él, el equipo de música y la cama. Lavarropa, heladera y microondas, van donde van los chicos, ni se discute. Lo demás, uno para cada uno, hasta los paquetes de fideos de la alacena.


Los monstruos, con libertad absoluta para ir y venir, sin condicionamientos, sin tiempos, sin límites, como tengan ganas.

 

La vida entra entonces en carriles normales, más fáciles y más tranquilos. Recupero los fines de semanas, los feriados, el placer de estar en casa y las ganas de hacer cosas. Estoy atenta a los chicos, todo parece bajo control.

 

Pasan los meses, si hago un primer balance, el resultado es bueno. Aun sabiendo que el divorcio es la última opción, y que implica mucha pérdida, también siento que hubo ganancia. A los chicos se los ve bien, es como si hubieran recuperado al padre. De padre ausente, a pesar de la presencia cotidiana, pasa a estar muy presente, aunque a la hora de las cuentas no está. Pero eso ya no importa, vale mucho mas lo otro.

 

Son meses de pocas salidas, parece que uno estuviera recomponiéndose, algo aletargada, algunas cosas olvidadas, reacomodando otras. Quizás la tranquilidad está en las cosas chiquitas de todos los días, y toda la atención puesta en el trabajo y la casa.

 

Cambio de trabajo, me mudo dos veces más en el próximo año y medio, y finalmente llego a donde creo que tengo que estar. Y ahí si, con los chicos, la casa y el trabajo en orden, siento que necesito algo mas.

 

Aunque la pareja fracasó, aunque estoy sola, aunque por momentos me crea que puedo con todo yo sola, todavía estoy pensando que la mejor manera de andar por la vida es de a dos, y este concepto sigue siendo muy fuerte.

 

Vuelvo, entonces, a la idea inicial, la de formar una pareja verdadera, la de encontrar al hombre con quien ser feliz. No sé si será fácil, veo parejas que se engañan, se resignan, se aguantan o se separan, pero también a veces veo algunas de las otras. Sigo pensando que el matrimonio puede ser una farsa, pero también sigo pensando que si, podría ser posible. Debería ser posible. Algo debo haber aprendido en todos estos años.

 

Veinte años después… volver a empezar.

Haría un año que nos habíamos casado, y vivíamos en Belgrano, en un departamento alquilado, en el piso 9.
Una mañana, pensando quizás en la cena de la noche, puse cuatro huevos a endurecer.
Al rato me fui. Tenía un turno en el médico y mas tarde me encontraba con una amiga. Entre café y café, cerca de las seis de la tarde, me acuerdo!!!!!!
Los huevos.
Salgo volando, como si el tiempo pasado desde las 11 de la mañana a las 6 de la tarde, me diera margen para hacer algo. Tomo el primer colectivo que pasa. Cuando estoy cerca de Pampa, con el corazón latiéndome a mil, miro a ver si el edificio está entero.
Si, está entero. No parece incendiado. Respiro un poco mas tranquila.
Me bajo del colectivo y corro hasta la puerta del edificio. (para que corrés???) Todo se ve normal… que alivio!!!
Llamo al ascensor, subo al piso 9 … Un policía parado en la puerta de mi departamento … uyyyyyyyyyyyyyy ….sonamos….¿Habrá muerto alguien?… Temblando me acerco al policía.
- Usted vive aquí? (con cara de policía con pocos amigos)
- Si…. Puse unos huevos en el fuego y me olvidé. Pasó algo? … pasó algo???… Bochorno total.
- Vinieron los bomberos…cortaron el tránsito… le rompieron la puerta, por eso me encuentro en este lugar.
- Pero se quemó algo?
- Pase y mire.

En la cocina, cuatro carboncitos de dos por dos dentro del jarrito todo negro, y las paredes un poco negras. Nada más.

El policía se fue, dejándome los huevos quemados y el departamento sin puerta. Me pongo a buscar a Memo, mi gata. No está por ningún lado, reviso todo, me asomo por la ventana a ver si presa de un ataque de pánico saltó por la ventana y se estrelló en el patio de abajo… pero no, no se ven restos de gato estrellado…. Bajo, busco al portero, y después de explicarle que me había olvidado los huevos en el fuego… ( como si no se hubiera dado cuenta… ) le pregunto si no había encontrado los restos de mi gato en el patio del primer piso (¿gato suicida?).  No, ni noticias del gato. ¿Habrá huido despavorida en medio de tanto barullo?

Al rato llama el dueño del departamento, a los gritos, desesperado, totalmente arrepentido de tenernos de inquilinos. Como puedo, lo tranquilizo. No hay mas daño que la puerta rota, venga y mire…. Mientras,  sigo buscando al gato, que  recién al día siguiente sale de abajo del lavarropa, donde se había escondido.

Hay que cambiar la puerta y tenemos cero plata para afrontar ese gasto, nunca calculado. Bajo la consigna “A nadie se le niega un gran portazo” hacemos una rifa entre familiares y amigos, para cubrir el costo de la puerta nueva. El premio una botella de Chivas y una cena en mi casa, con menú a definir. (Huevos no!)

El premio queda sin dueño y la puerta nueva, flamante. La rota se la lleva mi hermano, y todavía hoy hace de mesa  de los asados cuando comen afuera.

Unos meses después, a  mi ex le pasa lo mismo. Pone huevos a endurecer, se olvida y se va.

Pero esa vez, el portero, precavido y ya más canchero, directamente cortó el gas.

Lo difícil fue convencerlo, que esta vez, no había sido yo. Dios los cría, y ellos se juntan.

 

Un hijo es lo mejor que uno tiene en la vida. 

No es lo que le da sentido a la vida, sería muy pobre una vida que solo tiene sentido a través de un hijo, y una carga demasiado pesada para ese hijo.

Pero verlos crecer, hacerse grandes, independientes, pensantes, coherentes, valientes, honestos y buenas personas, es algo increíble y muy bueno.

Aunque a veces, los rifaríamos.

Un amigo que está lejos, me dijo: “no te preocupés…los hijos siempre vuelven, por amor o por plata”.

Que sea por amor, porque plata no tengo!!!

Hace unos días, veíamos con mis padres fotos viejas de familia. De gente que podría ser cualquiera, porque no tenían un solo rasgo, absolutamente nada que uno pudiera reconocer en alguien conocido. Fotos color sepia, hombres y mujeres de gestos duros y mucha pose, ellos peinados con raya al medio y bigotes graciosos, ellas con 20 kilos más que las mujeres de hoy, con vestidos extrañísimos. Fotos del pasado.

 

Pero no eran extraños, eran los abuelos de mis abuelos, gente que vivió hará ciento cincuenta años…gente por la que hoy un montón mas y yo estamos acá.

 

Volví a sentir lo que sentí el día que decidí que me tenía que separar, que no podía seguir viviendo de una manera distinta a la que quería vivir, pensando que no tenía alternativa y que mi sacrificio podía servirle a alguien. Aunque sonara a egoísmo puro.

 

Ese día, tenía en mis manos un libro que hablaba de mi bisabuelo, un señor importante de su época y del lugar donde vivió, un hombre inquieto, un promotor de la cultura. De él queda hoy un nombre sin contenido: es una calle, son dos colegios y es una biblioteca. Se escucha  decir vivo en la calle tal, voy al colegio tal y voy a un recital en la biblioteca tal. Solo un nombre. Como si uno dijera voy al carrefour o al autódromo. No hay un hombre detrás del nombre, no se sabe quien fue, si fue feliz, si tuvo momentos de soledad, si los pudo llenar con algo. Este señor que un día, abrumado por quien sabe que padeceres, porque ya no hay nadie que lo sepa ni lo registre, se suicidó. Pese a todo lo que tenía, lo que era y el reconocimiento de su sociedad, no pudo con su angustia. ¿Qué le habrá pasado?


Ese día me dio por pens
ar que al día siguiente de su muerte, todo habrá seguido su curso. El lechero repartiendo la leche, el tren de las 8.23 pasando a la misma hora, los diarios publicando las noticias de acá y de otros lados, las mujeres lavando ropa y pensando que harían de cenar, el sol saliendo como si nada, y los días pasando con total indiferencia, ajenos a la presencia o no de una persona. Sus hijos habrán resuelto todo lo que él no pudo resolver. La vida habrá seguido, como corresponde. Habrán llorado un mes, o dos días, según el grado de intimidad que hubieran tenido con él. Habrán usado el luto según el uso y las buenas costumbres de la época. Los primeros años habrán ido al cementerio cada aniversario, y habrán estado presentes el día que pusieron su nombre a una calle, y habrán seguido sus vidas felices y contentos, porque la vida es muy de cada uno.

Hoy ya nadie se acuerda de él ni lo visita en el cementerio, a pesar de la calle, los colegios o la biblioteca.

 

Ese pensamiento sigue dando vuelta por mi cabeza.

 

Al día siguiente que ya no estemos, ya no va a haber tiempo de nada. Las cosas van a seguir pasando sin que nosotros estemos ahí, con absoluta indiferencia a nuestra ausencia. El sol va a seguir saliendo todos los días, la gente yendo al supermercado, corriendo detrás de lo suyo, yendo al cine, hablando de fútbol o de la modelo de turno, la gente va  a seguir protestando contra el gobierno, o pensando en las vacaciones. El 60 va a seguir pasando por la esquina de mi casa, y en el trabajo habrá alguien que me reemplace.

 

Los monstruos, se acordarán de mi un tiempito, con tristeza quizás, o no, sabiendo que es la vida y que la muerte es lo único certero que tenemos, algún día le contarán a sus hijos alguna locura de la abuela, y en muy poco tiempo a nadie le va a importar si uno fue feliz, o no. Si hizo un sacrificio supremo por alguien o no. Si valió la pena ese sacrificio o no.

 

Por un tiempo, vamos a ser un recuerdo, cada tanto alguien hablará de nosotros. Un tiempito mas  y solo vamos a ser un nombre, sin contenido. Otro poquito mas, ya ni siquiera vamos a haber existido.

 

Y nos habremos perdido la oportunidad de ser felices. Es ahora o nunca. Es hoy.

 

Con todo lo que tiene la vida, además de las obligaciones y las responsabilidades… vos, vivís sabiendo que es tu única oportunidad de ser feliz?

Buenos Aires, 15.07.08

Yo… “oligarca”.

El atarceder en la plaza de ayer, fue increible, mas allá de todo lo que implica y de la cantidad de gente que fue sin que los llevaran, sin obligación, ni presión.

Dice el diario de hoy:

…Consultado por la amplia convocatoria encabezada por las entidades del campo, Aníbal Fernández, fue tajante y escueto: “No le doy ni más ni menos valor del que tiene”.

En cambio, dio claras muestras de su malestar por la manera en la que los medios reflejaron la concurrencia a ambas marchas. “En cambio, me sentí feliz por la muchísima cantidad de gente que fue a nuestro acto que, por supuesto, los medios reflejan como se les antoja”, se quejó en declaraciones a C5N.

Además, cuestionó que los medios audiovisuales hayan citado ayer “fuentes policiales” para dar cuenta de la cantidad de gente que reunió cada una de las manifestaciones….. “Es mentira, la policía no dio números … la prueba es muy clara: que yo lo prohibí”.

El pícaro que le sacó el chupetín y el triciclo a Aníbal, que se lo devuelva!!!!… Así no se juega. A ver si nos portamos como gente grande!!!

Menos mal que apareciste
menos mal me convenciste
menos mal sigues aquí
menos mal nos ofendimos
menos mal nos perdonamos
menos mal nos dimos otra oportunidad
menos mal que construimos
menos mal nos decidimos a seguir hasta el final
menos mal nos equivocamos
menos mal nos enmendamos
menos mal volvimos a empezar
….no te vayas nunca ….lo malo disculpa
… no te alejes … no me dejes

Hay veces que la vida nos sonríe, nos sentimos felices, capaces, confiados, livianos.

Pero hay otras veces en que uno parece andar atravesado con la vida. Lo bueno que tenemos, que es mucho, no es suficiente, todo parece una farsa sin sentido. Las palabras de los que nos rodean, no alcanzan. Las palabras que serían las salvadoras, no llegan. Saberse dependiente de una palabra que nos rescate, complica todavía más las cosas, hasta nos puede dar furia: nos sentimos más vulnerables y dependientes que lo que nos creemos. Andamos entre la gente, el ruido y las cosas, como si estuviéramos en otra dimensión. Quisiéramos estar anestesiados, no sentir nada, poder decir: ¿qué más da … que importa? … Esto también va a pasar!!

Hay mil preguntas, pero cero respuestas.

Me pregunto si esto también les pasa a los demás, pero esto es de lo que mucho no se habla.

El ruego a D´Elía

…” Un hombre que conoce bien a Luis D´Elía reconoció, la semana que pasó, que el Gobierno le había pedido, casi rogado, (¿¿¿ casi rogado???)  que bajara su nivel de exposición. Eso sí: negó que fuera porque el piquetero hubiese acusado de “golpista” a Eduardo Duhalde, porque hubiera llamado a tomar las armas o porque después de su última conferencia de prensa hubo un cacerolazo que parecía en su contra…(a no confundirse!!!!..no fue por eso!!!) “El problema no es la gente, es el PJ”, le dijeron. Según un testigo de la charla, el pedido oficial fue: “Con las retenciones en el Congreso, no tenés que irritar al PJ. No hay que complicar la votación”. D´Elía cumplió….”

…el gobierno le había pedido, casi rogado… y él cumple.

Dime con quien andas…y te diré quien eres.

Siempre pensé que ser malcriado era lo peor que le podía pasar a alguien.

Un chico malcriado es un castigo que tenemos que padecer todos: los amigos de los padres, los familiares, los vecinos, las maestras,  los compañeros del colegio, los que viajan en el colectivo….absolutamente todos. Menos los padres, los creadores de la criatura.  No solo no los padecen (ni siquiera registran o sufren los caprichos de sus hijos), sino que se conmueven y los miran embobados como si fueran la octava maravilla del mundo.

Cuando estos chicos vienen a nuestra casa, son los que caminan por los sillones con los zapatos embarrados, los que tiran la coca en el mantel, tocan todo lo que durante años preservamos de las manos destructoras de nuestros hijos (que no fueron malcriados),  hacen un escándalo y pataleo cuando ven un perro, como si fuera una jauría de dobermans atacándolo a muerte, hacen un berrinche por cualquier tontería, y le hablan a la madre, se le cuelgan del cuello, le tuercen la cara y le gritan al oído mientras ella imperturbablemente intenta mantener una conversación coherente con otra persona.

La madre solo atina, y sin ningún resultado, a decirle “ya vas a ver cuando le cuente a papá (o al cuco, o a tu abuela, o algún otro conjuro privado)” y sigue tranquilamente como si fuera música de fondo.

Son los chicos a los que querríamos atarles tres ladrillos al cuello y tirarlos a la pileta, en un arranque de odio pasajero, mientras nos prometemos que es la última vez que invitamos a los padres mientras vengan acompañados de ese personaje.

Pero con el tiempo, los chicos crecen, y con sorpresa vemos que aparentemente aprendieron a comportarse!!!  Dejan de venir por nuestra casa, si hablamos por teléfono son atentos, si los encontramos en la calle ya no hacen berrinches, y hasta parecen seres racionales. Casi casi nos dan ganas de felicitar a los padres, finalmente lograron doblegar a la bestia.

En realidad, esto es lo que parece, porque hacemos una mirada muy superficial.

Porque los malcriados tuvieron un aprendizaje y un entrenamiento exhaustivo y son maestros calificados en el arte de manipular a los demás y lograr casi siempre lo que quieren.

Cuando crecen y llegan a grandes, ya aprendieron a moverse en el mundo que los rodea. Dominan con una precisión de cirujano, el arte de manejar al otro en beneficio propio. Saben cuando sonreír, cuando chillar, cuando gritar, cuando llorar, cuando suplicar, cuando ser amables y atentos, cuando insultar o cuando agradecer. Son hábiles en el arte de detectar a las personas a las que pueden manipular, y logran, sea en el trabajo, en el matrimonio, con los amigos o en la calle, hacer que el resto corra y baile al compás de sus deseos. Consiguen casi siempre lo que quieren, y muchas veces se llevan los laureles de los esfuerzos de los otros, poco entrenados en ponerles freno.

Claro que a veces, también tienen problemas, se topan con algunos más malcriados que ellos, o con parte del sistema que es impermeable a los caprichos personales, y como tienen un umbral muy bajo de tolerancia terminan a veces frustrados o deprimidos.

Haciendo un balance costo-beneficio, y evaluando los posibles resultados (mayores logros con el mínimo esfuerzo), no sé si de tener una nueva oportunidad de criar a mis hijos, no hubiera sido mejor “mal-criarlos” un poco  más, a costa del pobre prójimo. (Por suerte, es tarde!!!)

Planteando esta hipótesis a los monstruos: “ser malcriados, si ó no?”, los comentarios fueron:

Para el más grande: NO, los malcriados de ayer son los deprimidos de hoy.

Para el del medio: … tonta!!!…  Porqué no me dejaste ser un malcriado? (Lectura entre líneas de madre: no está logrando lo que se propuso)

Para la mas chica: que tontería! (aclarando que de los tres es la que pudo haber sido una malcriada, de haberme agarrado un poco mas cansada y mas distraída).

Queda entonces planteado este interrogante y puesta esta hipótesis a consideración:  MALCRIADOS: SI ó NO?

Parecíamos tan felices!

Pero el malestar aumenta, y el enojo crece a la par de la tristeza. Se empieza a pensar si es tan desubicado pretender que uno también tiene derecho a estar bien. Si por estar bien uno, puede causar dolor a los demás, aunque los demás solo sean tres personas.

Y empiezan las preguntas. Para ellos, ¿qué será más importante, vernos bien o vernos juntos?  Para ellos, ¿será fácil este ambiente tenso, aunque no haya discusiones ni peleas ni agresiones?…Ellos, ¿se darán cuenta que ya no nos reímos… que me voy a trabajar los sábados y los domingos… que no hay alegría en la casa? ¿Se darán cuenta que la madre no puede acercar la mano para hacerle una caricia al padre?… ¿Éste es el modelo de pareja que les estoy mostrando? …¿Éste es el modelo de vida que les estoy proponiendo… soportá,  aguantá, callá, resigná?.

Hasta que un día uno se da cuenta que las cartas están echadas. Sólo es cuestión de tiempo. Lo que antes se hacía imposible, no debo, no quiero, no puedo y no sé como hacer, se transforma en no sé si debo, pero si quiero, si voy a poder, y ya veré como hago.

Y se acerca el momento del inevitable  no va más… stop…c’est fini… finished…se acabó….Con mucha tristeza, porque uno sabe que es un proyecto fracasado. Por los chicos, porque fallamos. Por el otro, que pese a todo no termina de entender que pasó…. Por uno, que no importa todo lo que luchó, trató, peleó, intentó, nada de eso  sirvió. Estamos de a dos, pero me siento sola. Dicen que no hay peor soledad que la soledad vivida en pareja. Ahora si, hablamos todo. No queda nada por decir.
Cómo no me dijiste nada que te pasaba todo eso?… Te lo dije mil veces, no me escuchaste. No quisiste, no pudiste, no supiste escucharme.
Por qué no me dijiste que eran cosas tan importantes para vos?  … ¿??? …. Cómo pensaste que si te lo estaba diciendo no era importante para mi?…como valorás lo que te dicen?
Como no me gritaste, me golpeaste o me sacudiste….porque no me despertaste? Como llegamos a esto? No soy de gritar ni de golpear…no supe como despertarte. Entonces yo también le digo yo soy así.
¿Hay otro?….¿Es eso? ¿Hay otra persona en el medio?  No, no hay nadie. No es por nadie más, es por mí.

Como revertimos esto? Como volvemos atrás? Como recuperamos lo perdido?….  Querés recuperar lo perdido? 
Con dolor, con tristeza, con enojo, con furia…no, ya no quiero. Ya no quiero mas, solo quiero terminar esto.

Lo que sigue, es tristeza. Es mucha charla, hasta que ya no queda mas nada por hablar. A veces es enojo, a veces furia. Es miedo. Es poner toda la atención en los chicos, hablar con ellos, mirarlos de frente y de reojo, buscar expresiones, señales y gestos. Aunque no hace falta hablar demasiado, son chicos, no tontos. Algún día, van a entender.

Ya está decidido. Donde dos no quieren, uno no puede.

Es el final, nos divorciamos. 

 

 

 

 

 

…Nos miramos… hubiéramos querido permanecer abrazados y…
en cambio con una sonrisa, te acompañé por la misma calle,
te besé como siempre y te dije dulcemente:
la distancia, sabes, es como el viento:
apaga el fuego pequeño, pero enciende aquellos grandes.

 

 

Ella vivía en Lanús, tenía 16, y todavía iba al colegio. Él vivía por San Telmo, pasaba los 22, y pensaba en irse a Europa.

 

La vida los cruzó en una noche de fiesta, y los pocos meses que siguieron, fueron de encuentros inocentes, pero cargados de intensidad y de fuerza. Para ella fue el primer beso, el primer amor. Cada pórtico un descubrimiento, cada caminata de la mano una promesa, cada encuentro un volcán de sensaciones. Él no se animó a llegar mas lejos, ella lo intuía, lo presentía y se quemaba en la espera, sin animarse a más.

 

Pero el avión, los alejó.

 

Al principio, eran cartas desde lugares lejanos. Ella se las aprendía de memoria, y las compartía con sus amigas, aunque poco a poco, la distancia y el tiempo alargaron los meses entre carta y carta. Naturalmente se fueron diluyendo, y un día llegó la última. Quién fue el primero en dejar de contestar, no lo sabemos.

 

Mientras, la vida los llevó por caminos distintos. El recorrió lugares remotos y ella conoció otras voces. Finalmente se enamoró de otro.

 

Pasaron muchos años. Cada tanto aparecía una carta, desde lugares insólitos, y a veces, un llamado descolgado, quizás sobrepasado por la nostalgia. Ella embarcada en un matrimonio poco feliz y con su hijo, peleando el día a día, a veces se permitía pensar que sería de aquel que se animó a recorrer otros caminos.

 

Después de 33 años, ya felizmente divorciada, ella quiso saber que habría sido de él, donde lo habría llevado la vida, que haría de sus días. Y lo buscó. Y sabiendo que el que busca encuentra, lo encontró. En pareja, con 3 hijos, instalado en la vieja Europa.

 

Hoy, dos años después de ese reencuentro por la web, siguen escribiéndose. Se escriben cuando quieren y pueden, y escriben lo que quieren y lo que pueden. Él cree que ella lo encontró por casualidad, ella sueña con un encuentro en un lugar neutral. Mientras hubo llamados, pocos, pero intensos, y ella se animó a mandarle una caja llena de sabor argentino. Tímidamente, y hasta como por descuido, se mandaron fotos, y se hablan por chat.

 

Hasta acá la historia conocida.

 

Que pasa por cada uno de ellos, íntimamente y en sus momentos de soledad, no lo sabemos. Podemos imaginar que habrá curiosidad,  ¿quién es hoy esta mujer de 50, era niña y hoy es mujer… y quién es él, hoy,  a sus 56?

 

¿Qué sueños habrán podido cumplir, por dónde irán sus ansias, cuánto cabrá en la memoria, cuántas las ganas de volver a estar? … ¿Qué recuerdos se habrán despertado de aquellos meses, cuantos habrán estado dando vueltas a lo largo de todos esos años, en qué momentos habrán aparecido? ¿Quién es esta mujer que sale a la búsqueda de un pasado, y quién es este hombre que a la distancia se anima a enfrentarlo?

 

Y en estos dos años… ¿habrá habido noches desveladas con imágenes dibujadas por la fantasía, llena de diálogos inventados, imposibles, de preguntas sin contestar, de historias sin concretar?

 

Ella, felizmente divorciada, y él en pareja, se podrán volver a encontrar?

Leído en el diario de hoy:

“… Yiyo demostró ser, sobre todo, un buen oportunista. Es el dueño de Almar Eventos S.R.L., la empresa que le alquiló a precio de promoción las carpas al clan kirchnerista que se apostó en la plaza del Congreso.

El negocio, en apariencia, no le salió tan bien. Pero él lo ve como la salvación de su vida. Es que le hizo precio al oficialismo y terminó cobrando $28.000, por semana, por un total de seis carpas con servicio completo. Esto incluye televisores de plasma, sillas, equipos de energía y sonido, calefacción, pisos de madera tarugada y baños químicos.

… pero parece que Yiyo es un visionario. “Este es un negocio brillante. Yo lo ví, mis competidores, no. Este conflicto viene para largo. El lunes, seguro, renuevo el contrato”.

Ni lerdo ni perezoso, Yiyo se fue a la carpa de los ruralistas….”Qué lástima que no me llamaron; si yo tenía una carpa verde para alquilarles.” Igual, les trabajó la culpa y, por si se arrepienten, les dejó su tarjeta. …”

 

Grande Yiyo !!!

Confirmado… Argentina es un país de grandes posibilidades, al que le va mal, es porque es muy sonso.

 

 

La vida se transformó en una trampa, ¿Siempre fue así? ¿Cómo llegamos a esto? ¿Qué nos pasó? ¿Quién tuvo la culpa?

Porque no fue siempre así. Antes era distinto. Seríamos distintos nosotros también? O simplemente no podíamos verlo, o lo minimizamos, o lo justificamos, o lo callamos? Quizás cambiamos. Quizás afloró el verdadero personaje que llevamos dentro.  Quizás dejamos de cuidarnos uno al otro. Quizás dimos todo por sentado. Quizás nos creíamos seguros. Quizás pensamos ya está.

Porque no siempre fue así. Hubo un tiempo en que uno era feliz, y no solo al principio. Lo bueno era muy bueno, y las pequeñas cosas que no iban, se callaban. Era la época de apostar a crecer,  de apoyar, de entender, de dejar cosas de lado. Era la época en que fueron llegando los chicos, y verlos crecer era increíble, era más que suficiente. Se podía dejar cosas de lado, se podía resignar algunas, se podía soportar otras, se podían suplir las que faltaban. Puesto todo en la balanza, se podía vivir bien. A veces muy bien, a veces no tanto. Esto es así. De algunos temas se podía hablar, de otros no se podía, y de algunos otros uno no se anima. Y va aprendiendo que hay veces que ni vale la pena hablar. El otro no nos escucha, o se escuda en que el otro es así. Genio y figura hasta la sepultura, diría mi madre.

Mientras, van pasando los años, crecemos todos. Crecemos nosotros, crecen los chicos, uno se ocupa demasiado de lo cotidiano, corre todo el día, vive y padece el  haber nacido argentino, trabaja, apuesta, pierde, sigue trabajando, se complica, se preocupa, se llena de problemas, y sigue trabajando, y lo cotidiano va tapando lo chiquito. En la corrida, nos creemos felices. Cada tanto uno vuelve a hablar de lo que se deja de lado, se resigna, se soporta o se suple, pero la respuesta sigue siendo siempre la misma, el otro es así. Ya te lo dijo mamá … genio y figura…  te olvidaste?…. Y  yo que?…y vos  nada…dejémoslo de lado, no es el momento, con tanto problema dando vuelta… Vos calláte y seguí.

Y un día uno se da cuenta que a veces aparece el enojo, que desde hace un tiempo ya no tiene tantas ganas de apoyar ni de entender, ni de aceptar, y que cada vez cuesta mas eso de dejar cosas de lado, resignar, soportar o suplir.  Que dejó de hacer algunos gestos de afecto, que algunas cosas ya no importan. Y lo peor, es que el otro parece que ni se da cuenta.

Parecíamos tan felices!

 

Hoy Buenos Aires se llenó de carteles, celestes y blancos, obvio, muy patrioteros:

 

 

 

 

”Hay cuatro señores que con los cortes quieren desabastecer”

“Hay cuatro señores que no respetan las instituciones”

“Hay cuatro señores que quieren ganar o ganar”

 

Dicen los diarios…”La Plaza de Mayo comienza a tomar forma para el acto convocado en defensa de la gestión de Cristina Kirchner para esta tarde…..

 

La movilización, de la que participarán gobernadores, intendentes, dirigentes, sindicalistas y piqueteros (ojo! los cortes nos pertenecen!) está prevista para las 15 y se espera un nuevo discurso de la Presidenta. (Otro mas???)

El acto, que ayer había quedado envuelto por una fuerte polémica tras haber sido anunciado por Luis D´Elía, quedó confirmado por Néstor Kirchner, que por la tarde convocó a la población a participar “en defensa de la democracia”.

 

0-800-CORDURA  -  LLAME YA!

Da siempre ocupado.

Después de una semana de caminar por la cornisa, de transitar el hilo finito que separa estar séptico de una septicemia y la muerte, el francés, mi ex, el padre de los monstruos, salió victorioso.

Por una sumatoria de malas decisiones, casualidades nefastas, complicaciones impensadas, y mucha ingenuidad, se hizo una cirugía en La Cumbre, Córdoba. Todo lo que podía salir mal, salió mal. Lo que nunca imaginó que podía suceder, sucedió. Mis hijos se encontraron solos, a 800 kilómetros de casa, enfrentando situaciones difíciles y nuevas. En un lugar desconocido, sin apoyo, sin casa, sin familia, sin amigos, sin novios, sin madre.

Entonces, cambiamos una semana de vacaciones en Orlando, por una semana en Villa Caeiro, en un hospital al pie de las sierras, el vértigo de una montaña rusa, por el vértigo de esperar el parte diario del médico de terapia intensiva. Una casa con pileta, por una cabaña rústica con poca calefacción, en un pueblo perdido y minúsculo. Una semana de diversión, por una semana de estar pendientes de como el padre esquivaba a la muerte. Y lo logró. Salió herido y maltrecho, débil y sin resto, pero vivo.

Acompañé a los chicos, y viví con ellos el desconsuelo, el miedo, la desesperanza y la furia. El pánico en la mirada cada vez que el médico hablaba y pintaba el panorama más negro, más difícil. Los acompañé en sus visitas diarias al hospital, dos veces por día,  diez minutos por vez. Los acompañé en sus silencios, hice de interlocutor entre los médicos y ellos, les expliqué en palabras cotidianas la lucha del padre, y me alegré con ellos cuando fue el primer signo de que algo parecía ir mejorando.

Fue una semana de miedo, sin poder demostrarlo. De estar fuerte, de buscar el equilibrio justo entre no mostrarme pesimista pero tampoco negar el desenlace posible. Fue una semana de vivir con mis hijos situaciones complicadas que no habíamos imaginado nunca. De verlos moverse en bloque, unidos, apoyándose, cuidándose el uno al otro, y también de sentir que me cuidaban a mí.

Fue una semana de no saber que pasaba alrededor, fuera de lo que pasaba entre mis hijos y el hospital. No saber que pasó en el país, ni que pasó con mi trabajo, tan lejos quedó todo eso. Supe cuán cerca están algunas personas, y que bueno es sentir en la distancia, una palabra amiga.

Fue una semana de estar lejos de elhombrequeamo, y pese a la distancia, sentirlo muy cerca, apoyándome, dándome fuerza, y alentándome, guiándome en que signos buscar para reconocer la gravedad, o para quedarme tranquila.  Y sentirlo cerca, fue achicar la distancia y el miedo.

Finalmente, ganó mi ex. Maltrecho y sin fuerzas, y con mucho camino por recuperar, pero con ganas de seguir vivo. Ganaron mis hijos, porque pese a todo lo vivido, salieron más fuertes y más unidos,  y porque tanto esfuerzo no fue en vano. Y también gané yo, porque supe como se puede contar con ellos en situaciones extremas, y que sin importar desencuentros y rupturas, hay valores que son muy fuertes.

El francés uno, los gérmenes, cero.

Uno se transforma en la gata-flora.

Puede ser que al otro, le esté pasando lo mismo, pero de esas cosas ya no se habla.

Poco a poco, ya no se habla de nada. Se empieza el día, escapando. Hace las cosas compartidas, como de memoria. Si es un día de trabajo, se refugia en eso, en lo cotidiano, los horarios y lo de afuera. Los espacios comunes, dejan de serlo. Quizás es el momento en que el otro empieza a percibir algo,  pero estamos a destiempo, y no le damos la posibilidad de acercarse, basta que entre por una puerta, para que salgamos por la otra.

Mientras, uno se sigue preguntando si se puede, si se debe. Pero no, todavía no se puede ni se debe. Aparece la tristeza y se siente que la vida es ridícula, que está todo mal, que todo es una farsa. Uno empieza a mirar alrededor, ahora quizás con otra mirada. Mira como funcionan las demás parejas, trata de entender lo que dicen entrelíneas, y solo ve lo negativo. De golpe somos una máquina de cinismo y ya no creemos en nada. Si vemos una pareja casándose, ahí mismo le vaticinamos final con fecha de vencimiento. Lo que nos pasa a nosotros, les pasa a todos. Nada tiene sentido.

Y se sigue cayendo mas bajo, nos gana la tristeza y el silencio. Viajamos juntos en el auto, pero cada uno mira para un lado distinto, cada uno inmerso en sus propios pensamientos. El otro se hace invisible, aunque está ahí, quizás sintiendo como nos alejamos de a poco, capaz sin saber que hacer, capaz sin poder hacer nada. Quizás no quiera hacer nada. Tampoco le damos la posibilidad,  estamos en la vereda de enfrente. Nos miramos de lejos.

Pasan los días, terriblemente iguales, y parece que todo se trastoca: el lunes es el mejor día de la semana, y el viernes es el preludio de un fin de semana difícil. Si podemos irnos a trabajar sábado y domingo lo hacemos, siempre encontramos algo urgente por hacer, si nos proponen  una escapada o un viaje, no aceptamos, las excusas sobran: el trabajo, los perros, la casa. Uno le escapa a los momentos de enfrentarse y de intimidad, los dos en el mismo cuarto es demasiado. Un fin de semana largo es una pesadilla y si hay un feriado, por favor que caiga en domingo.

Uno se refugia en la tele, en la música, en los libros. Todas las canciones hablan de lo que nos pasa, todas las letras nos representan, con todas nos sentimos identificadas, pareciera como que las demás no existen, no las registramos. Empezamos a pensar que hay cosas que ya nunca mas vamos a vivir, y nos gana el desasosiego. Nos damos cuenta que para muchas cosas es el nunca más. Y el peso de ese nunca más, nos aplasta. Nos acordamos de muchas sensaciones que vivimos, y tomamos conciencia que es algo que nunca jamás volveremos a sentir en la vida.¿Infantiles? ¿Inmaduras?  Y deseamos tanto un abrazo, una caricia o un beso, que hasta duele. Pero no podemos hacer nada por acercarnos.

La vida se transformó en una trampa, ¿Siempre fue así? ¿Cómo llegamos a esto? ¿Qué nos pasó? ¿Quién tuvo la culpa?

Yo no. En ese momento,  eso creía.

Compañera de buenos momentos!!!!!

El otro día tuve que viajar a Córdoba, de urgencia. Pensé que nunca más iba a tener que volver por La Falda, por una sumatoria de recuerdos donde los malos superaron a los buenos, pero tuve que volver. Aunque solo pasé de largo hasta llegar a La Cumbre, alcanzó para ver y reconocer.

Viajé con el mayor de los monstruos, por una situación nada feliz.

Él registró que hacía mas de diez años que yo no iba por allí, y me contó que Carlos había muerto.

Carlos murió?….de qué?

Le dio gripe, y se murió.

Y me acordé de Adriana y de Carlos. Los dos cordobeses, con esa manera tan particular que tienen ellos de entonar y alargar sílabas. Carlos era grandote, pelado, morocho, y lo que se dice un muy buen tipo. Era el corredor de seguros del pueblo, llevaba el seguro del auto de mi ex-suegra y le soportaba todos los berrinches. Además era concejal intentando romper las mañas políticas argentinas. Adriana lo ayudaba en la oficina. Tenían dos chicos. Vivían en una de esas típicas casas de familias argentinas, en las que al casarse un hijo, agregan una nueva casa arriba, donde viven todos juntos, pero separados. Pero la casa de Adriana y Carlos era para abajo, en lo que sería el garaje, y era minúscula. Tenía solo dos puertas, la de la casa y la del baño, y lo demás, eran cortinas. Para mi, era imposible vivir así, para ellos, era así.

Con el tiempo, Carlos se hastió de la política y pusieron en la oficina de seguros un video club, supongo que convivirían los seguros, Bambi y las películas porno. La biblia y el calefón.

Carlos era de los que decían chango o ñato, cuando se refería a alguien, y Adriana conocía vida y obra de todos. Pueblo chico, infierno grande.

No se los veía muy felices, quizás resignados. Durante los quince años que los vi, cada vez que iba a La Falda, estaban igual, solo los chicos parecían crecer. Carlos nunca se quejaba de nada, y Adriana, una sola vez se animó, y sería porque yo era de lejos, a decirme que no aguantaba más esa vida, pero que sabía que no tenía salida. La vida era así.

Según parece, a Carlos un día le dio un delirio místico, y dejó todo, familia, seguros y videoclub y se fue al cerro, descalzo y con poca ropa, y se quedó días y noches a la intemperie, hasta que se engripó, y unos días después, de vuelta en su casa, se murió. Los detalles, no los conozco.

Pero la vida sigue. Adriana sigue con el video club, se mudó a la casa de arriba y es abuela.

 

Hay mujeres que logran formar parejas felices y otras que logran mantenerse en parejas infelices, por las razones que sean.

Y están las que no lograron ni estar ni parecer felices. Entre estas estuve yo.

Al principio es imperceptible, son pequeñas cosas o pequeños gestos. Uno los deja pasar, y a veces los justifica. Después es una sensación, un malestar que casi no se puede definir ni describir. Como que está en el fondo, un murmullo bajito. Se lo puede sentir, a veces se lo puede callar, y también, a veces, uno se puede engañar. Pero está.

Si uno lo puede hablar a tiempo, y si el otro lo puede escuchar y entender a tiempo, quizás haya salida. Sino, hay un camino lento, inexorable y sin vuelta. Termina siendo como una cuestión de supervivencia. Para que vos puedas ser vos, yo tengo que dejar de ser yo. Y así, a la larga no va.

Y llega el día en que uno se da cuenta que llegó a algún lugar, porque es verdad que uno llegó a donde se encuentra, con hijos, familia propia y ajena, que no corta pero pincha, propiedades (o no), emprendimientos en común (o no), y aunque en algunos aspectos se está muy bien, en otros se hace agua. Hasta que el agua llega al cuello.

Y piensa si eso es la vida. Eso es lo que pensó que iba a ser cuando tenía pocos años, cuando imaginaba lo que era la vida que vendría, lo que uno mismo mas la familia mas los amigos mas todos en general esperaban?  Y se pregunta si así va a ser el resto de la vida. Paren el mundo, me quiero bajar.

Entonces uno habla mucho consigo misma y a veces con amigas. Una se pregunta si está loca…. los chicos … la familia … los parto al medio. Piensa que no va a poder, que sigue creyendo en cuentos infantiles… que esto es la vida real, y que quién me dijo que iba a ser distinto. Algunas amigas le dicen “pensá en todo lo que tenés”. Uno piensa en todo lo que tiene. Otras le dicen que se acuerde del principio, que busque esas cosas que la enamoraron. Pero por mucho que uno busca, hoy no están. Y si están, están tapadas de otras cosas que no nos enamorarían, de momentos de desencuentros fuertes, de desamor, de tristezas y de enojos.

Pero se sigue pensando que no se puede, ni se debe, al menos por un tiempo más. Y mientras, no se soporta nada. Se pierde la paciencia. No se puede alargar la mano para hacer un gesto de afecto al otro. Le molesta todo, hasta la manera como come una empanada. Le molesta si hace algo, pero también le molesta si no lo hace. Uno se transforma en la gata-flora.

Pobre el otro. Puede ser que le esté pasando lo mismo, pero de esas cosas ya no se habla.

Viva el wash and wear!

Hay un dicho por ahí que dice:  ”madre hay una sola“.

Dos de los monstruos, los mas chicos, se fueron a Córdoba a ver al padre. Ayer, diez y media de la noche. Fueron solos a la terminal, yo tenía una clase y no podía acompañarlos.  

Antes de irse, hablaron por teléfono con mi madre, por eso ella ya sabía que yo no los acompañaba para despedirlos…. pobres criaturitas,  se fueron solos (22 y 19 años).

Esta mañana, llamado: 

Mamá: Se fueron los chicos?

Yo: si, anoche, a las 10 y media.  (….no hablaste anoche con ellos diez minutos antes de que se fueran???…

Mamá: Los acompañaste a la terminal?

Yo: No… sabés que tenía clase ( ….no te dijeron que yo estaba en la clase y que se iban solos…???)

Mamá: mmmmmm!!!!… que mala madre!….

Yo: …. (1, 2, 3, 4, 5, 6….184….)

La variante hubiera sido que yo le dijera si, se fueron anoche y los acompañé a la terminal. Entonces ella hubiera dicho: como??? si yo hablé con ellos anoche y me dijeron que no ibas!!!).

Estos son los momentos en que creo que la oración de San Francisco se refiere principalmente, a mi madre:

Señor, dame Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar.
Fuerza para cambiar las cosas que si puedo, y Sabiduría para reconocer la diferencia.

Dicen que madre hay una sola… dos sería demasiado.

Lo bueno, es que es como un libro abierto sobre las cosas que uno, como madre, no tiene que hacer.

A mi me gusta estar en pareja. Creo que es el estado ideal.

Sé que hay infnidad de tipos de pareja, algunas parecen ser mejores que otras, pero no sé si serán, o solo parecen. Ninguna es perfecta, ninguna es repetible.

También sé que no todas las mujeres esperan lo mismo de la pareja, salta a la vista mirando un poco alrededor, entre conocidas y amigas.

Conozco algunas que no quieren saber nada con tener un hombre al lado. No quieren perder un milímetro del dominio de sus vidas, no quieren compartir 50 cm de su cama, ni el baño, ni el control remoto de la tele, ni hablar con nadie al desayuno. No quieren tener que preguntar si para la cena el otro prefiere ravioles o milanesas, ni tener que avisar aunque sea por cortesía, si llegan tarde. Para ellas, la vida es perfecta y el hombre algo que quedó en el pasado.

Conozco otras a las que les gusta compartir 50 cm de su cama, pero solo por un rato. Que las acompañen al cine, y si les pagan la entrada, mejor. Salir a cenar, o ir a una reunión. Pero no más. No quieren escuchar sobre problemas o dramas ajenos (dicen que alcanzan los propios), y tampoco necesitan alguien con quien compartir una pena o un problema, para eso está la terapia.

Conozco otras, que disfrutan del hombre que tienen al lado y de la pareja, hacen cosas juntos y hacen cosas separados, tienen buenos momentos de encuentro, y supongo que también tendrán de los otros, pero apuestan a la pareja,  y en el conjunto lograron parejas sostenidas en el tiempo con momentos felices. Ídolas!.

Hay otras que están resignadas en una pareja desgastada, pura rutina, no tienen ganas de nada con el hombre que tienen al lado, y hasta perdieron las ganas de tener ganas. Pero están cómodas, y si logran pasar unos años más en ese devenir de días apáticos, algún día vendrán los nietos y aire renovado.

Y hay otras que no soportan la vida que llevan y se sienten atrapadas, pero no pueden hacer nada para salirse. Las supera el miedo y la incertidumbre y el creer que no van a poder solas.

Y hay otras que estando solas despues de una ruptura de la pareja, haya sido corta o larga,  a las que les gustaría volver a estar con un hombre al lado, o al menos bastante cerca.

Y encontrar ese hombre, en los tiempos que corren, y estando todos (hombres y mujeres) un poco complicados (particulares?… poco pacientes?… muy exigentes?) …es todo un tema. No es fácil, pero tampoco imposible. Y si uno le pone un poco de onda, hasta puede ser divertido…..(divertido???)

Serrat dice en una canción: … “fue sin querer…. es caprichoso el azar… no te busqué ni me viniste a buscar….“,  y mi abuela, para lo que fuera, decía  “a Dios rogando y con el mazo dando”. Son dos maneras distintas.

El sábado fue la fiesta del cumple 80 de mi padre.

La gorda le había hecho una torta especial a su abuelo. Fue una historia envolverla, y otra historia mas complicada, iba a ser llevarla.

A la tarde me dijo muy contenta:  nos lleva Eze (el novio desde hace 3 años)…… ahaaaa…..Eze anda con auto???? …….si, claro …..  ah! que bien!

(Eze anda con auto???? …. si hasta el otro día eran chiquitos….. si hace dos días que salieron del colegio…. pero mejor pienso en eso otro día, y seguí con lo que estaba haciendo.)

A la hora prevista, llegó a buscar a la gorda, a la torta y a mi, (en ese orden, claro), en la 4 x 4 de la madre…. (que bien la madre, una 4 x 4!!!….  sana envidia…yo ando en tren o colectivo). La gorda muy sentadita adelante, y yo detrás, con la torta en la falda.

Y de golpe, me abrumó la sensación de “suegra”.

Hasta ahora, y con los novios y novias, siempre había sido de compartir almuerzos, tés  o cenas, a veces charlas informales,  otras no tanto, pero esta vez fue distinto.

Casi casi como la primera vez que en un negocio me dijeron ”señora, está atendida ? “… o que mi hijo, el que mide 1.91, mirándome desde arriba (siempre me mira desde arriba) me dijo uy!!!…estás llena de canas!!! mirá vos!… 

Menos mal que todavía,  en el colectivo, jamás me dieron el asiento.

Ayer recibo un mail a la oficina, de mi ex el sicópata.

Ex: “Hi (…estamos bilingües???)….. tesoro (…. todavía tesoro???) te quería invitar a cenar. Beso.”

Yo: silencio de radio

Ex: “RV: Hi tesoro, te quería invitar a cenar. Beso”

Yo: silencio de radio

Ex: “RV: RV: Hi tesoro, te quería invitar a cenar. Beso”

Yo: (como sé lo insistidor y cargoso que se puede poner cuando se lo ignora, respondo) “Gracias pero no. No sé si te conté que estoy en pareja y no me va salir a cenar con otro. Igual gracias, y espero que estés bien.” (y además …ol-vi-da-te ) 

No más mails.

22.35 hs, mensaje al celular: “Tesoro, hoy es mi cumpleaños y por eso era la invitación”

22.50 hs mensaje al celular: “Tesoro, hoy es mi cumpleaños y por eso era la invitación”

Cumpleaños????  si su cumpleaños era e